Exposición de Javier Fernández en la galería Carlos Olachea

Retrato No Abstracto

La Paz, Baja California Sur.-  Javier Fernández, expondrá a partir de este 9 de marzo, “Retrato no abstracto” en la galería Carlos Olachea, en la Unidad Cultural Jesús Castro Agúndez.

Respecto al artista, Víctor Manuel Cárdenas nos dice:

“El mundo de Javier Fernández, el mundo que nos comparte, es el de la pureza de la luz, el color que nos trae un sueño a la tierra, al mar, al viento. Mago de la sinrazón pero preciso en sus sentidos, sus cuadros alucinan y nos hacen alucinar, celebran y nos invitan a celebrar, cantan y con ellos cantamos la fiesta de sabernos vivos”.

“Plenitud. No encuentro otra palabra para definir la obra de uno de los más fascinantes pintores mexicanos de su generación, quien desde su Macondo particular en el occidente de México, en el rincón rulfeano de la patria, inventa y pinta el mundo, su mundo, el nuestro. Desde la tierra, en los volcanes, en las piedras, en el rio, en las hojas y los árboles, en los frutos, en el mar, en las nubes,  en el viento y más allá del cielo. Los colores son sus teclas; sus ojos el martillo templador; su alma, un piano de muchas cuerdas; sus manos nos hacen vibrar desde sus cuadros. Cada color, cada detalle, tiene un significado íntimo, profundo; nos centra en la tierra pero siempre nos lleva más allá. En la tierra, más allá del cielo. Y más allá”.

“Javier Fernández atisba, hurga los sentidos, sus sueños, las vigilias. Carga con energía la esencia de las cosas y nada le pregunta al lienzo. Con cautela lo ve, lo mira, lo prepara, lo acaricia. Son las cinco de la mañana y el aroma del café ya invade el estudio. A lo lejos, allá desde su remota infancia, la luz apunta desde el centro de las sombras. Pero solo es su mano quien acaricia el piano, solo es el quien, afilado el ojo, pulsa las teclas. In crescendo, su batuta de espátulas y dedos dirigen la orquesta, la sinfonía. ¿Sinfonía? Nunca. Las primeras notas despiertan a los pájaros que iluminarán el día cuando ya Javier avanzó sin dificultad sobre la fragilidad de universo. Una hoja lo signa, un trazo desordenado invade los incendios que toca. Entonces, desde la oscuridad, el silencio de los extravíos se desborda en el ancla de un lago suspendido a la mitad del aire. Es un lugar seguro, pertinaz, habitable; un puro hueso mondo; la desnudez total, el blanquísimo dardo multicolor donde no existe el olvido. La entrega es total, excitante. Hilo o bruma, mancha o gota, encuentro. Digo más: encontronazo, canto amarillo. Abracadabra”.

La cita es a las 8 de la noche de 9 de marzo en 5 de Febrero y Gómez Farías, en esta capital.

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