Vianka Santana: la educación como única forma para atacar los problemas sociales de raíz
"Se nos han ido los líderes”, dice Vianka Santana, “y hace falta mucho liderazgo por parte de los artistas", por lo que lamenta profundamente la muerte del último que se atrevió a "poner el dedo en la llaga", Carlos Monsiváis, aunque perteneció a otra generación (ya que la generación actual es un rebaño hecho de ovejas Dolly).
"Se nos han ido los líderes”, dice Vianka Santana, “y hace falta mucho liderazgo por parte de los artistas", por lo que lamenta profundamente la muerte del último que se atrevió a "poner el dedo en la llaga", Carlos Monsiváis, aunque perteneció a otra generación (ya que la generación actual es un rebaño hecho de ovejas Dolly).

Vianka Santana. No se puede resumir cuando se habla de la bajacaliforniana Vianka Santana: multidisciplinaria: inicia en el teatro a principios de los ochentas, escritora, actriz, cantante de tango y metal, educadora, poseedora de un posgrado en educación y evaluación, además de creadora de un modelo de evaluación para la enseñanza artística. La vimos en “Lunas de octubre” en el 2010, presentando Patrimonio en la tierra encantada. En esta ocasión visita la ciudad con el fin de impartir un taller de narración oral, a través del Instituto Sudcaliforniano de Cultura (ISC), no obstante, con Vianka hay mucho más de qué hablar.

La violencia en el país, el contacto con el ejército y la policía diariamente en las calles, la degradación de la naturaleza y la escasez de recursos, son temas que deben ser considerados por el escritor y el narrador pedagógico, se debe mostrar, de manera adecuada, la realidad de nuestro entorno a los niños, es importante tocar temas de corrupción, impunidad, que sepan “a lo que van a enfrentarse”, enfatiza Santana. «No debemos favorecer a que el niño se distancie de la realidad y de su contexto […] ya no es aquel rostro amable de la policía […] ya estamos en un espacio en que las patrullas te detienen y te dicen ‘pues no he desayunado, dame de desayunar y si no te multo’ […] y los niños ya viven en esas otras realidades».

La situación de nuestro país viene gestándose desde hace tiempo, pero un factor determinante para que sea más visible la impunidad y la corrupción, es la comunicación, las redes sociales, explica. «Por ejemplo, tú vez en la portada de hoy de La Jornada: está Sicilia en un abrazo muy curioso con Manlio Fabio Beltrones, y dices… ‘a mí me molesta, me revuelve el estómago como ciudadano’, porque ves cómo se van pervirtiendo los movimientos y cómo utilizan al ciudadano. Si los movimientos pacíficos van a llevar un abrazo con el PRI, pues entonces a mí me aterran esas marchas». La visión de la artista nos recuerda lo que Ryszard Kapuściński escribió en Lapidarium I: «Un rasgo característico de la evolución política del intelectual latinoamericano es que por lo general empieza en la izquierda y acaba en la derecha. Empieza participando en una manifestación de estudiantes contra el gobierno y acaba en un despacho de Ministros». Por lo que siente que en México no se han dado cambios considerables, sino que la situación cada vez se vuelve más compleja. «Cuando a Colombia viene toda esta cuestión de la violencia, ellos tomaron una decisión muy sabia, que no es la que tomó México, ellos le apostaron a la cultura, le apostaron a modificar el paisaje, porque consideraron que el entorno físico te modificaba la conducta», algo que a los gobernantes y legisladores mexicanos está lejos de encontrarse en su horizonte.

En su experiencia de trabajo e investigación en comunidades marginales de distintos sitios del país, comenta que se encuentra con niños que quieren ser sicarios, que escriben cuentos con secuestrados y encajuelados. «La educación es la única forma por donde tenemos que atacar los problemas sociales de raíz. Los programas coyunturales y asistenciales se resuelven en lo inmediato».

En cuanto al artista y su compromiso social, la posición que juega en la sociedad mexicana, explica que éste debe dejar de ser un sujeto de asistencia, para convertirse en ser de derecho. «No vemos la actividad artística como una actividad productiva, como una actividad rentable, que se vea vinculada a los aspectos económicos, siempre separamos la cultura de la política, la cultura de la economía». Actualmente el artista suele distanciarse de la política, la comunidad se torna poco participativa por miedo a perder su pedazo prometido de seguridad, de poder, sus pequeñas concesiones. «El artista es un ser crítico de la sociedad, tú debes decir lo que piensas y eso no tiene por qué invalidar tu derecho a participar y a recibir beneficios de las instituciones, porque son nuestras. Los espacios son públicos y son para la comunidad y no deben estar ajustados a los intereses de los políticos o de los funcionarios en turno […] si los artistas fueran más autogestivos, más beligerantes, pues habría mayor respaldo».

Aún viviendo una etapa que considera caótica a nivel universal, no considera que nos encontremos en una etapa de obscurantismo. «Hemos perdido muchos rumbos, muchos valores, en México el tejido social está destruido, las asimetrías cada vez son mayores […] tenemos una política centralista que no cesa […] pero eso no quiere decir que estemos en la obscuridad, por el contrario, yo creo que, si bien el gobierno va en contrasentido de la cultura y es refractario hacia el arte, y nos lo dice de muchísimas formas con su política de Estado, por otro lado, creo que hay generaciones que se están revelando». Comparte que en Tijuana los artistas salen a las calles, como el «Colectivo intransigente», que interviene en eventos y se empapa de la situación social de la ciudad. Las artes plásticas, el grafitti artístico, los festivales independientes y los músicos, presentan su trabajo a base de gestión personal, no obstante, advierte, hay topes y todo está diseñado para que el artista no funcione. Lo que ocurre es que nos encontramos desencantados, pero eso hace los movimientos independientes. «Es una forma de salir […] es una forma de estar». Asimismo, indica que los medios de comunicación no hacen lo necesario, «no le dan la cobertura que requiere al arte […] no tenemos los suficientes periodistas culturales».

Solucionar el mundo en dos tazas de café, solucionar al menos los problemas de nuestro país, muchos lo hacen, pero nada se mueve porque no hay portavoces con liderazgo, porque el desencanto obliga a expresarse, pero empuja al anonimato, los manifiestos han quedados olvidados. «Se nos han ido los líderes”, dice Vianka Santana, “y hace falta mucho liderazgo por parte de los artistas», por lo que lamenta profundamente la muerte del último que se atrevió a «poner el dedo en la llaga», Carlos Monsiváis, aunque perteneció a otra generación (ya que la generación actual es un rebaño hecho de ovejas Dolly). «Pero tú dime, ¿cuál es el manifiesto de Carlos Fuentes?, osea, están en otro espacio. En mi muy particular concepción, son los artistas del sistema […] tenemos grandes farsantes como líderes en el arte”.


http://www.youtube.com/watch?v=tXESyHWuVEI

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