LXII Legislatura ¿productiva?
LXII Legislatura
En sus primeros siete meses de trabajo, ha superado en productividad en 44% a la lograda durante el arranque de la presidencia de Calderón y en 136% a la del comienzo del periodo de Fox.

CIUDAD DE MÉXICO.- A pesar de que en el listado de pendientes dejó mil 250 iniciativas, el Senado y la Cámara de Diputados registraron en sus primeros siete meses de trabajo una productividad que lleva al arranque del gobierno de Enrique Peña Nieto a ubicarse 44.4% por encima del comienzo de Felipe Calderón hace seis años y 136% por encima de Vicente Fox en el inicio de su gobierno de alternancia.

Además, a pesar de la presión mediática y política por las reformas emanadas del Pacto por México, el Congreso mantuvo su independencia, pues sólo dos de los temas emanados del Pacto formaron parte de los 77 productos legislativos votados desde septiembre hasta abril y de los 75 que se quedaron a mitad del camino.

Con base en los registros históricos de las legislaturas LVIII, que comenzó con Vicente Fox; la LX, que arrancó con Felipe Calderón y la LXII, que acompaña a Enrique Peña Nieto, el Senado en particular aumentó de manera considerable su participación en la autoría del entramado jurídico federal.

Durante los primeros dos periodos de trabajo de la LVIII Legislatura, los senadores originaron una de cada cinco reformas hechas realidad; seis años después, en la LX Legislatura los senadores aumentaron su trabajo hasta convertirse en los promotores de dos de cada cinco productos legislativos, pero ahora, en la LXII Legislatura, generó prácticamente la mitad; es decir, uno de cada dos.

Entre septiembre y diciembre del año pasado y entre febrero y abril de este año, el Senado y la Cámara de Diputados produjeron 77 reformas, de las cuales 49 ya son una realidad y 28 están a unos días de serlo.

De ese total de 77 reformas, 42 nacieron en la Cámara de Diputados, que implican 54% del total, mientras que 35 surgieron del Senado de la República, que equivalen a 46 por ciento.

De igual forma se quedaron a la mitad 75 productos legislativos más, porque sólo fueron aprobados por una de las Cámaras y no alcanzaron a completar su proceso en la Cámara revisora. De esos 75 productos que quedaron a medio camino, 55 fueron enviados desde San Lázaro a Reforma e Insurgentes, mientras que 20 nacieron en el Senado y se enviaron a los Diputados.

Aunque el gobierno de Vicente Fox comenzó con una alta expectativa por el cambio político del país, el primer panista en el gobierno federal enfrentó una reducida productividad legislativa, pues los senadores y diputados federales de la LVIII Legislatura, donde había personajes como Felipe Calderón, Beatriz Paredes, Diego Fernández de Cevallos, Enrique Jackson y Jesús Ortega, produjeron sólo 33 nuevos instrumentos legislativos, de los cuales uno fue una reforma constitucional, referente a los derechos de los pueblos indígenas.

De de esos 33 productos, 26 nacieron en la Cámara de Diputados, que implicaron 79% y únicamente siete en el Senado, que significaron 21 por ciento.

Seis años después, el Congreso de la Unión fue el espejo de la polarización política que dejó la victoria de Felipe Calderón como Presidente de México. Sin embargo, en medio de esa difícil circunstancia, los diputados y senadores, entre quienes estaban Javier González Garza, Héctor Larios, Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones, Carlos Navarrete y Santiago Creel, hicieron 54 productos legislativos, de los cuales dos eran constitucionales, uno en materia de transparencia y otro sobre nuevas facultades del Congreso.

En ese total de 54 productos legislativos surgidos desde septiembre de 2006 hasta abril de 2007, 33 nacieron en la Cámara de Diputados, que significaron 61%, mientras que los senadores produjeron 21, que implicaron 39%; es decir, los senadores aumentaron de manera significativa su productividad y derecho a ser Cámara de origen.

Ahora, la Legislatura LXII, que acompaña el primer trienio del gobierno de Enrique Peña Nieto, generó 77 productos; de ellos, una es reforma constitucional, la educativa, emanada desde las entrañas del Pacto por México, instrumento de concertación política que no existió en los dos sexenios pasados; también a esta Legislatura le correspondió la declaratoria constitucional del Estado laico y los derechos de profesión religiosa que fue procesada por sus antecesores.

Se observa en los registros oficiales de los servicios parlamentarios de ambas Cámaras (donde hay políticos como Manlio Fabio Beltrones, Luis Alberto Villarreal y Silvano Aureoles, quienes por cierto fueron parte de la generación de senadores que aumentó su productividad, así como Emilio Gamboa, Ernesto Cordero y Luis Miguel Barbosa) que de los 77 productos legislativos, 42 nacieron en la Cámara de Diputados, que representan 54% y 35 en el Senado, que aumentó a 46 por ciento.

Así, los dos primeros periodos de la LXII Legislatura fueron 136% por ciento más productivos que la LVIII y 44% más que la LX Legislatura.

A pesar de la polémica generada desde diciembre, cuando surgió el Pacto por México para construir los consensos previos al proceso legislativo de las reformas que se requieren en el país, principalmente por parte del PAN en el Senado y de los bejaranistas del PRD en el propio Senado y la Cámara de Diputados, lo cierto, es que el Pacto no marcó la agenda del Congreso de la Unión.

Y es que de las 77 reformas aprobadas por ambas Cámaras, sólo una es realidad, la reforma constitucional en materia educativa; y otra más está en proceso, que es la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones, porque apenas comenzó su recorrido por los Congresos estatales.

Hay otro grupo de reformas que ya estaban en proceso del Congreso de la Unión desde la LXI Legislatura y que el Pacto asumió como propias, pero en verdad eran productos originados en las cámaras, como son los casos de la Ley de Amparo, del retiro de la inmunidad procesal a los servidores públicos y de la Ley General de Víctimas.

De esta forma, el Senado y la Cámara de Diputados demostraron que sus agendas no están circunscritas al Pacto por México.

Entre los 77 productos legislativos de los senadores y los diputados federales se observan cinco nuevas leyes; de ellas, dos se trabajaron en la LXI Legislatura, pero a los actuales les correspondió cerrar el proceso legislativo, como ocurre con el lavado de dinero; la Ley de Amparo y la de Justicia para Adolescentes.

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