Recomendó el nobel Mario Molina en su última aparición.

“Cubrebocas, la medida más efectiva para prevenir el Covid”

En su última aparición pública, el científico mexicano concluyó que el uso del cubrebocas en público es la medida más efectiva para prevenir la transmisión del virus SARS-CoV-2.

Ciudad de México.- Nacido en la Ciudad de México en 1943, Mario Molina era considerado uno de los pioneros e investigadores más importantes a nivel mundial de la química atmosférica, lo que le valió recibir el Premio Nobel en 1995.

Ingeniero químico egresado de la UNAM (1965), José Mario Molina-Pasquel y Henríquez, realizó estudios de posgrado en la Universidad de Friburgo, Alemania (1967) y cursó el doctorado en Fisicoquímica en la Universidad de California, en Berkeley, Estados Unidos (1972).

El reconocido investigador mexicano fue miembro de la Academia Nacional de Ciencias y del Instituto de Medicina de los Estados Unidos, y durante ocho años fue uno de los 21 científicos que formaron parte del Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología del entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aunque antes ya había formado parte del mismo grupo con el presidente Bill Clinton.

En 1974, Mario Molina fue coautor junto con Frank Sherwood Rowland del artículo que pronosticaba el adelgazamiento de la capa de ozono, como consecuencia de la emisión de gases conocidos como los clorofluorocarburos que se podían encontrar en los aires acondicionados, refrigeradores y aerosoles, que ocasionan mayor incidencia de los rayos ultravioleta, lo que les mereció el Premio Nobel de Química en 1995.

Los llamados Rayos UV afectan el sistema inmunológico, que hacen a los humanos más sensible a infecciones ocasionadas por virus y bacterias, alteran la visión hasta generar cataratas, aumentan las probabilidades de padecer enfermedades cutáneas, como cáncer de piel, dermatitis y alergias, además de generar problemas respiratorios como el asma.

Sus descubrimientos y publicaciones dieron la pauta para la firma del Protocolo de Montreal de las Naciones Unidas, el primer tratado internacional que ha enfrentado con efectividad un problema ambiental de escala global y de origen antropogénico (ocasionado por el ser humano).

Mario Molina también era miembro distinguido de la Pontificia Academia de las Ciencias del Vaticano, del Colegio Nacional, la Academia Mexicana de Ciencias y la Academia Mexicana de Ingeniería, entre otras.

Por su labor y contribución a la ciencia recibió numerosos galardones, incluyendo más de 40 doctorados Honoris Causa, el Premio Tyler de Energía y Ecología en 1983, el Premio Sasakawa de las Naciones Unidas en 1999 y el Premio Campeones de la Tierra que otorga Naciones Unidas, además de que fue el primer mexicano en recibir la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos.

En México, presidía desde 2005 el Centro Mario Molina, donde se realizan estudios estratégicos para la promoción de políticas públicas sobre energía y medio ambiente, particularmente en los campos de cambio climático y calidad del aire.

Último estudio

Con Mario Molina se muere un gran científico y mexicano excepcional, de trato amable y sencillo, que dedicó su vida a investigar hasta el final de sus días, entendiendo que la ciencia es un instrumento para ayudar a los demás.

En la que probablemente fue su última aparición pública, a finales de junio, el Premio Nobel de Química presentó el estudio “Identificando la transmisión atmosférica como la ruta dominante para la propagación del Covid-19”, donde sustenta y concluye con evidencia científica que el uso del cubrebocas en público es la medida más efectiva para prevenir la transmisión del virus SARS-CoV-2.

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