Un fantasma llamado Joseph Kony
En medio de la tragedia de pobreza y hambre, África enfrenta otra adversidad: el Ejército de Resistencia del Señor, que ha sembrado el terror desde hace 25 años en el corazón de ese continente. De su propia voz, víctimas narraron las atrocidades que han sufrido
En medio de la tragedia de pobreza y hambre, África enfrenta otra adversidad: el Ejército de Resistencia del Señor, que ha sembrado el terror desde hace 25 años en el corazón de ese continente. De su propia voz, víctimas narraron las atrocidades que han sufrido

“¿Dónde está Kony?”, le pregunto al teniente coronel Maluk Lual Lual, comandante de la plaza del Ejército para la Liberación del Pueblo de Sudán (SPLA), el grupo guerrillero que se convirtió en la fuerza armada oficial de Sudán del Sur, cuando este país se independizó de Sudán hace nueve meses.

“No lo sé, pregúntele al Ejército del Congo”, me responde. “Ellos deben saber, porque lo están protegiendo en su territorio”.

Sin embargo, el último testimonio que existe sobre los movimientos de Kony lo ubicaron en Sakure, una pequeña población de Sudán del Sur cercana a la frontera con el Congo. Eso fue hace tres años.

Desde que Joseph Kony rechazó en 2008 un plan de paz con el gobierno de Uganda, negociado con la intermediación de las autoridades (hasta ese momento aún autonómicas) de Sudán del Sur, la ubicación del jefe y fundador del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) ha sido un misterio.

A finales de ese año, ante la negativa de Kony de abandonar su lucha por derrocar al gobierno de Uganda e implantar un difuso proyecto de régimen basado en los Diez Mandamientos, los Ejércitos de la República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Uganda lanzaron una operación conjunta, con asistencia de Estados Unidos, para sacar al líder rebelde de su escondite en la selva que cubre la triple frontera de esos países.

Más de tres años después de esa operación —llamada Rayos y Truenos—, se sabe que Kony no pudo ser detenido ni asesinado. La evidencia proviene de Kotto Kpenze, un médico que fue secuestrado por el LRA en la población de Obo, República Centroafricana, en marzo de 2008, y fue llevado ante el jefe rebelde para informarle que sería su doctor de cabecera.

Un año después, Kpenze lograría evadirse del LRA, pero no sin antes tener que acompañar a Kony en su huida por la selva mientras era perseguido por la operación militar trinacional.

En abril de 2009, Kpenze relató en una entrevista con el periódico ugandés New Vision que primero fue llevado, en una marcha que duró seis semanas, de la República Centroafricana al Parque Nacional de la Garamba, en el Congo, donde Kony tenía sus bases.

Cuando la operación anti LRA comenzó, en diciembre de 2008, el campamento de Kony fue bombardeado desde el aire. El jefe rebelde emprendió la huida con 300 de sus hombres. “Corrimos durante tres días seguidos, casi sin parar”, contó Kpenze, quien recibió un rozón de bala en la frente.

En su relato sobre el año que permaneció a fuerza al lado de Joseph Kony, Kpenze atestiguó la forma en que los combatientes del LRA arrasaban pequeños poblados, robando comida y medicinas, matando a los adultos y llevándose secuestrados a los niños. También apuntó que Kony ordenaba la ejecución de las personas que alentaban la marcha de su contingente.

El médico describió a Kony como un hombre que había perdido la lealtad de sus lugartenientes —entre ellos Okot Odhiambo, quien, como Kony, tiene una orden de aprehensión girada por la Corte Penal Internacional (CPI), en julio de 2005—, pero también como alguien con un gran olfato para adelantarse a los movimientos de sus enemigos y sobrevivir en la selva.

Cuestionado por la periodista belga Els de Temmerman sobre cómo ha podido sobrevivir tantos años a salto de mata, Kpenze respondió: “(Kony) conoce muy bien la selva. Se mueve con facilidad. Usa tácticas de engaño, como enviar pequeños grupos de rebeldes en diferentes direcciones. Tiene un instinto de supervivencia único, como el de un animal de cacería”.

Fue a finales de 2005 que el LRA mudó definitivamente sus operaciones del norte de Uganda a la selva congoleña, principalmente por la presión del ejército ugandés, pero también por las órdenes de aprehensión giradas por la CPI —las primeras en su tipo, desde la fundación del organismo— contra Kony y cuatro subalternos.

La dificultad de atrapar a los miembros del LRA en la Garamba fue puesta de manifiesto por la desastrosa operación ejecutada por un grupo de cascos azules guatemaltecos, quienes fueron emboscados en la selva por el LRA en enero de 2006. De los 73 kaibiles (miembros de las fuerzas especiales del Ejército de Guatemala), ocho fueron asesinados y cinco más resultaron heridos. El resto pudo salir del lugar gracias a que pidieron refuerzos y fueron asistidos por dos helicópteros y un grupo de cascos azules nepaleses, que repelieron la agresión.

¡Comparte!
0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments