Ante la política de impuestos que consideran abusiva

Renuncian a ser estadunidenses
Gringos
Estadunidenses deciden adoptar otra nacionalidad ante la política de impuestos de su país que consideran abusiva.

Washington.— La política de impuestos puesta en práctica por el gobierno estadunidense empuja a muchos a renunciar a su ciudadanía, como protesta por lo que consideran como abuso, unos por exceso de gaveta y otros por demandas absurdas.

De acuerdo con el grupo periodístico “McClatchy”, el número de estadunidenses que renunció a su ciudadanía pasó de 742 en 2009 a mil 854 este año, hasta ahora, y es de esperar que haya más.

En el centro del problema está una ley impositiva que demanda que los bancos extranjeros informen a las autoridades hacendarías de EU de cuentas que excedan 50 mil dólares y sean de estadunidenses, aun cuando sean residentes de esos países.

La idea original de la legislación llamada Foreign Account Tax Compliance Act (Ley de Cumplimiento de Impuestos en Cuentas Extranjeras-FATCA, por sus siglas en inglés) era tratar de evitar la evasión de impuestos por estadunidenses ricos.

Se trataba de detener a aquellos estadunidenses que buscan aprovechar refugios fiscales extranjeros, de las Islas Cayman a Panamá o las Seychelles, para poner sus ingresos fuera del alcance del fisco.

Creen que es la forma de evitar que se les escapen ingresos por unos cien mil millones de dólares.

Expertos contables aseguran que lo único que hará la legislación, a final de cuentas, es incrementar el flujo de data hacia el servicio de Ingresos Internos (IRS, por sus siglas en inglés).

Algunos de los denunciantes —y renunciantes— son de muy alto perfil, como la cantante Tina Turner, ahora ciudadana suiza, o Eduardo Saverin cofundador de Facebook y ahora naturalizado en Singapur.

La red lanzada fue tan amplia que muchos estadunidenses que trabajan en el exterior para empresas no estadunidenses se sienten atrapados en esa red. Peor aún, no pocos que están casados con personas de otras nacionalidades y residen en países distintos se sienten afectados también.

Paralelamente, ha provocado movimientos que en Canadá y en Suiza, específicamente, demandan que sus gobiernos rehusen aceptar lo que se considera como una indebida injerencia estadunidense en instituciones bancarias nacionales.

En otros casos, como en el mexicano, los dos gobiernos firmaron un acuerdo en diciembre de 2012 para intercambio de información que teóricamente evitaría doble imposición, pero también que nacionales de ambos países aprovechen de los bancos del otro para evadir impuestos.

La realidad, sin embargo, es que hasta ahora, el único acuerdo que ha entrado plenamente en vigencia es con Reino Unido y hay al menos diez más a la espera de ratificación y 30 en espera de firma.

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