La mujer detrás de Paola
Paola Espinoza
Paola fue recibida por su madre tras la medalla olímpica en Londres.

CIUDAD DE MÉXICO.– Josefina Sánchez está acostumbrada a pasar el 10 de mayo lejos de sus hijas. La madre de Paola Espinosa dice que tiene ocho años que no convive con ellas en esta fecha; a cambio, porta el orgullo de haber formado a la mejor clavadista en la historia de México.

“Ahora sé que Paola por lo menos está en México. Mi otra hija es entrenadora de nado sincronizado y siempre tenía competencias. Este año creo que vendrá”, dice la señora Sánchez.

“Paola me deja el recado y el regalo, pero no es igual”, admite, sin saber que la clavadista prepara un viaje relámpago para ir a darle el abrazo este fin de semana. “No creo (que venga) porque compite la próxima semana; no importa, está en México y hablamos más seguido”, se resigna.

Esta mujer es quien más conoce a la doble medallista olímpica, cuenta cada detalle de sus historia desde que comenzó en la gimnasia y cuando, a los seis años, se cambió a los clavados.

Conoce cada reto, logro y yerro de la clavadista, y también los sacrificios de la familia.

 “Me fui con ella en el 98, estuve allá seis años… Paola se acuerda que su papá mantenía dos casas: él vivía aquí con Fernanda (hija mayor) y yo allá con ella”, recuerda.

Josefina vio como esa menuda niña hiperactiva pasó a ser una de las mejores del mundo.

“Es impactante verla crecer día a día, pero todavía no me cae el veinte de muchas cosas”, reconoce, al tiempo que dice que el paso de los años no cambia la visión de la madre: “La sigo viendo como mi bebé aunque sé que es medallista olímpica”.

Ese instinto de madre le permite casi intuir un el estado de ánimo en una competencia.

“La conozco cuando hay algo extraño. Me acuerdo de los Panamericanos y sé que cuando ella sale seria es porque se siente mal o algo le dijeron. Terminando la competencia supimos que sí había algo”, evoca.

Un chiflido especial antes de cada competencia, dice, es el aviso para que Paola sepa que sus padres ya están en la tribuna. Eso hace en las competencias nacionales y hasta en los Juegos Olímpicos, a donde espera seguirla viendo.

“Salió bien de la operación en su rodilla y tenemos Paolita para cuatro añitos más”, presume con el deseo de esa medalla individual. “Quizá pueda lograrlo al final de su carrera, podría disfrutar su medalla olímpica de Brasil.”

Paola y su hermana son el orgullo de su madre, pero en el hogar las jerarquías están bien definidas: “Yo soy la reina de la casa, ella es la princesa segunda; la primera es su hermana Fernanda”.

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