Adiós dorado para Michael Phelps
El estadunidense se cuelga su cuarto metal dorado en Londres, el 18 de su trayectoria, y deja en 22 la marca de preseas para cualquier deportista olímpico al vencer en el relevo combinado.
El estadunidense se cuelga su cuarto metal dorado en Londres, el 18 de su trayectoria, y deja en 22 la marca de preseas para cualquier deportista olímpico al vencer en el relevo combinado.

LONDRES, 5  de agosto.– Noche mágica en la pileta olímpica con el adiós de Michael Phelps.

Cincela en letras de oro los números 18  y 22 al finalizar la soberbia actuación en los Juegos Olímpicos de Londres. Es la figura cimera del deporte de los tiempos modernos. Se consolida como el máximo multimedallista de la historia con 18 oros, dos platas y dos bronces. Y el chino Sun Yang vuela en los 1,500 metros nado libre y destroza su propio record mundial en 14:31.02 a un ritmo asombroso con un promedio de 58.068 en cada cien metros; se convierte en el séptimo hombre en conquistar el doblete de los 400 y los 1,500 m en una jornada inolvidable.

Antes de los Juegos se esperaba que Michael Phelps conquistara siete preseas y al final se lleva seis: dos oros individuales en 100 metros mariposa y 200 metros combinado individual, plata en los 200 metros mariposa en la que fue superado por el sudafricano Chad Le Clos, y ganó dos oros en el relevo combinado, de ayer, y en el 4×200 mientras que el 4×100 m libres los Estados Unidos fueron superados por Francia y concluyó con la medalla de plata.

Antes de los Juegos Olímpicos de Londres acaso algunos vinieron con el fin de asistir al funeral de Phelps y presenciar la coronación de su compatriota Ryan Lochte. Pero este Michael Phelps, como ha sucedido en otras ocasiones, se encarama en los cuernos de la Luna cuando la adversidad del cronómetro está en su contra y muestra su fuerza para seguir en la cúspide de la natación.

En esto estriba parte de la grandeza del orgullo de nadador nativo de Baltimore. Sabe crecerse en situaciones adversas, su cuerpo y su mente responden a los grandes retos.

Le preguntaron a Phelps después de alcanzar el oro en el relevo combinado 4X100 que hará en su retiro ahora que han terminado las actividades de natación en los Olímpicos. Respondió que irá a Sudáfrica a nadar (dentro de una jaula) con tiburones blancos.

Phelps inició su carrera deportiva olímpica en Sidney 2000 a los 15 años de edad. Se colocó en el quinto lugar. Su entrenador Bob Bowman fue el gran forjador de un chico con gran talento y enorme disposición de trabajo para convertirse en una leyenda.

En los Juegos Olímpicos de Atenas se colgó seis metales de oro y dos de bronce y con eso abrió camino para marcar como meta para las siguientes justas el romper la marca que el nadador Mark Spitz estableció en Múnich 72 al ganar siete oros.

Phelps alcanzó el objetivo en 2008 en China y de ahí surgió el nuevo reto de convertirse en el máximo ganador de medallas. Se va de Londres con todas sus metas logradas y como un Poseidón dorado.

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