Solo le queda a la policía infiltrar agentes para detener las celebraciones ilegales, foco de covid.

Usan falsos turistas para detectar fiestas clandestinas

Ibiza.- La festiva isla española de Ibiza planea contratar detectives privados que se hagan pasar por turistas, para ayudar a las autoridades locales a averiguar dónde se llevan a cabo las fiestas ilegales que violan las restricciones de COVID.

Las famosas discotecas de las islas Baleares, que atraen a DJ de todo el mundo, están cerradas debido a la pandemia. Esto, a su vez, ha provocado un auge de las fiestas privadas, a pesar del aumento de las infecciones por COVID-19 en la isla.

Pero el gobierno local de Ibiza ha ideado una astuta solución: buscarán detectives de 30 a 40 años para ir de incógnito, “encontrar las fiestas antes de que empiecen”, y avisar a la policía, dijo el portavoz del gobierno de Ibiza, Armando Tur.

Las fiestas clandestinas a menudo se llevan a cabo en casas en el campo para tratar de evadir la detección, y pueden atraer a más de 500 personas. Están organizadas por “mafias” que a veces cobran 100 euros por persona para ingresar, y buscan sus clientes en las redes sociales, o fuera de los bares, agregó el funcionario.

La idea surge cuando la isla, donde la famosa vida nocturna y la escena musical ha atraído durante mucho tiempo a turistas de todo el mundo, busca combatir una tasa de incidencia de COVID que desde hace dos semanas se ha disparado a 1.814 casos por cada 100.000 habitantes.

Con la mayoría de los clubes nocturnos cerrados (excepto aquellos que pueden realizar eventos al aire libre donde los clientes están sentados en todo momento), y las reuniones en restaurantes y bares limitadas a grupos pequeños, los funcionarios han culpado a las fiestas clandestinas por el aumento en los casos.

Las autoridades han respondido con una serie de restricciones, desde la prohibición de las reuniones familiares entre la 1 y las 6 am, hasta multas de hasta 600.000 euros para quienes organizan fiestas ilegales.

Aun así, las fiestas no se han detenido. “No son solo una cuestión de orden público, como siempre lo han sido, sino que ahora suponen un riesgo evidente para la salud de las personas”, dijo Armando Tur. “La propia policía asegura que es difícil para ellos infiltrarse, porque los lugareños los conocen. Así que tenemos que buscar ayuda afuera».

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