Un Shakespeare rockstar y tuitero
Macbeth reloaded
El personaje de Shakespeare vive ahora en una ciudad del siglo XXI, aferrado al cariño que cree encontrar en su smartphone.

CIUDAD DE MÉXICO.- En la era de las redes sociales, Macbeth es una estrella de rock. Ya no ambiciona el trono de Duncan, ahora le interesa incrementar su popularidad en Twitter y seguir siendo adorado como un ídolo por sus seguidores. Una aventura sexual lo ha catapultado al estrellato y no permitirá que nadie le arrebate la sensación de cariño que encuentra en su smartphone.

La vida de este nuevo Macbeth podría estar en cualquier revista o programa de televisión y, como la de Shakespeare, esta historia también está llena de ambición y traición, de visiones y sentimiento de culpa.

A partir de la obra del dramaturgo inglés, la compañía mexicana A poc A poc trae a la actualidad el famoso personaje para reflexionar sobre la influencia de las nuevas tecnología en las relaciones sociales y su uso en la urbe.

Macbeth ciudad insomnio se títula la propuesta multidisciplinaria que será estrenada el próximo 18 de mayo en el Palacio de Bellas Artes como parte del Festival de México en el Centro Histórico. La idea, explica José Alberto Gallardo, autor del texto, “surgió hace unos ocho meses. El año pasado platiqué con Jaime Camarena (director de la puesta) del interés de tocar a Macbeth desde lo virtual, de cómo hoy la gente, sobre todo en las urbes, estamos sumidos en un mundo virtual que nos afecta más que el mundo real y cómo nuestros sentidos están un poco apagados y obedecemos más a lo que nos dice un smartphone que a lo que vemos y vivimos”.

Para traer a la actualidad el personaje, Gallardo eliminó la épica shakesperiana y modificó de alguna manera los roles donde se identifica a Macbeth con la maldad y a Duncan con la bondad. “Quise quitarle la anécdota que todo mundo conoce y más bien darle la vuelta: en el original el Rey representa lo bueno, Macbeth lo malo y hay una venganza, aquí se trataba de quitar toda posibilidad de épica para dejar a un ser humano que se enfrenta a los mismos deseos que se enfrenta
Macbeth en la obra de Shakespeare”, señala.

Para otorgarle notoriedad a su personaje, el autor pensó en una estrella de rock como metáfora del ídolo moderno: “¿quiénes son nuestros dioses, en quiénes confiamos, quiénes nos motivan una vez que algunas ideologías se han derrumbado y algunas religiones también están tambaleándose?”, se pregunta. La solución fue un rockstar construido desde lo virtual, un hombre que aspira a convertirse en estrella y al que sólo una situación bochornosa y ridícula le pone en los ojos de todos.

Este nuevo Macbeth es descubierto mientras otro personaje le practica una felación. La anécdota rápidamente se distribuye a través de las redes sociales y él se convierte en una celebridad. “Se trataba de que fuera una estupidez lo que lo lanzara al estrellato, que él apareciera casi como un tonto que de repente es una estrella”, agrega Gallardo. En Macbeth ciudad insomnio la amenaza es Duncan, un líder de opinión que utiliza la televisión para alertar de la falsedad sobre la que se sostiene Macbeth.

“Hay un elemento importante en el personaje que es el cariño, el afecto que todos necesitamos y que la prisa en la ciudad hace muy difícil dar, Macbeth recibe cariño virtual, recibe mensajes, seguidores y cuando ve que eso está en peligro y que el nuevo Duncan dice: ‘no, este es un imbécil no tienen porque seguirlo’, se aterra de quedarse solo, realmente está solo, tiene un número que le dice que tiene un millón de seguidores, pero no es nada, aunque eso le retribuye el cariño que todos necesitamos y que de pronto no encuentra en ningún lado”, explica el dramaturgo.

La obra se desarrolla a lo largo de casi dos horas con espacio para un intermedio. La ambientación incluye lo mismo sets de televisión, banda de rock en vivo y andamios que conforman una ciudad. En esta versión tampoco se utiliza el vestuario de la época en que Macbeth fue escrita, aquí hay personajes vestidos con cuero y estoperoles, peinados tipo punk y cadenas.

“Las ciudades en el siglo XIX funcionaban como centros de comercio o lugares a los que llegaban las provisiones y los trabajadores vivían en la periferia; hoy pareciera que es un poco al revés, la ciudad contiene a la gente y más bien los trabajadores vienen de afuera a trabajar; la ciudad se convierte en una especie de gueto amorfo donde vamos sucumbiendo ante el asfalto, la contaminación y nos creamos mundos virtuales delante de esta masa gris en la que estamos sumidos, somos el engranaje supuestamente de una vida productiva y nuestras emociones, nuestros deseos ya no suceden físicamente sino en lo virtual y eso es lo que le sucede a Macbeth”, concluye Gallardo.

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