Este 17 de julio, aniversario del natalicio del incansable activista y creador de instituciones

Recordando a Francisco Toledo

La Paz, Baja California Sur.- Oaxaca aprendió a valorar su patrimonio cultural y natural a través de las incesantes batallas del pintor Francisco Toledo, en la herencia de los sobrios espacios culturales que fundó para el disfrute y reflexión, y cuya riqueza se sigue escondiendo entre libros, exposiciones, charlas, papalotes, colecciones de gráfica de grandes maestros, pero también, generaciones de niños y jóvenes asimilaron el compromiso individual y colectivo por la defensa de causas sociales frente al autoritarismo del poder político y económico.

Desde hace cinco décadas, las instituciones culturales y sus acciones de promoción a la cultura y el arte que Toledo impulsó se han esparcido como ejemplo en muchas comunidades de las ocho regiones del territorio oaxaqueño, incluyendo la población afromexicana, la cual siempre tuvo la atención del artista plástico.

La Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) recuerdan el legado de Francisco Toledo (1940-2019) y reconocen su aportación a las artes, la inagotable labor que llevó a cabo en la lucha por los derechos humanos, culturales y ambientales, además de su defensa del patrimonio artístico y cultural no sólo de Oaxaca, sino del país.

“Tuvo la generosidad de dejar escuela en Oaxaca, de formar jóvenes, formar generaciones desde la libertad creativa, desde el desafío por la libertad. Dejó muy clara su manera de pensar, su manera de buscar la diferencia y de hacer un surco que germinara a través de las mejores causas, siempre. Ese es un legado que vamos a continuar”, ha expresado la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero.

Por su parte, Lucina Jiménez, directora general del INBAL, en diálogo con la familia del maestro Francisco Toledo, se ha comprometido a que el Instituto y la Red de Museos recuerden con especial énfasis, la profundidad y el alcance de las obras que el artista impulsó, como una forma de mantener en la memoria el sentido social de su trabajo artístico, su compromiso con la tierra, el patrimonio, las lenguas y los derechos humanos.

La naturaleza, preocupación cotidiana de Toledo

A Francisco Toledo siempre le preocupó el deterioro ambiental y sus consecuencias, por ello, en todos sus proyectos emprendidos impuso el respeto a la conservación de la naturaleza a través del Patronato Pro Defensa del Patrimonio Natural y Cultural de Oaxaca (Pro0ax).

Hombre de visión aguda y certero en sus objetivos, Francisco Toledo, quien este 17 de julio cumpliría 80 años, creó el Jardín Etnobotánico de Oaxaca como un refugio de cientos de especies de plantas endémicas de ese estado, además consolidó en 2006 el Centro de Artes de San Agustín (CASA), en lo que fuera la fábrica de Hilados y Tejidos La Soledad, en San Agustín Etla. Recinto que trabaja en la búsqueda de una práctica artística sustentable, libre de contaminantes y primer centro ecológico de Latinoamérica que emplea tecnologías limpias en Oaxaca.

Fundar instituciones para la reflexión y disfrute del arte

Francisco Toledo tuvo la virtud de ver en las casas que habitó un potencial espacio para disfrutar el arte y la cultura, pero también para reflexionar sobre los problemas que aquejan a la sociedad.

Una de sus primeras aportaciones a la cultura de su tierra fue la Casa de la Cultura de Juchitán, donde se preserva un acervo arqueológico de más de 700 piezas que están bajo el resguardo del INAH, sitio en el cual se promueve el desarrollo cultural y artístico de esa población.

En tanto, el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), fundado en 1988, ofrece a los habitantes de la capital oaxaqueña una de las mejores bibliotecas especializadas en arte en el país, además de un constante programa de actividades.

Por su parte, el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), inaugurado en 1992, fue impulsado por el maestro Toledo en conjunto con la comunidad y autoridades de esa ciudad para mostrar el arte actual en armonía con el contexto local.

Sin duda, 1996 fue un año de logros, pues se creó la Biblioteca para Invidentes Jorge Luis Borges, la cual contiene una colección de libros en sistema Braille, un taller permanente de enseñanza de este lenguaje, computadoras con programas especiales para ciegos, apoyo a los ciegos y débiles visuales que están estudiando y becas a estudiantes destacados.

Ese mismo año fundó el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo como  espacio para promover la imagen, uno de sus principales intereses, a través de talleres y exposiciones. Este recinto, dedicado a uno de los fotógrafos más reconocidos de México, cuenta con una excepcional colección fotográfica.

En 1998, creó el Taller Arte Papel Vista Hermosa e impulsó la iniciativa de crear el Jardín Etnobotánico de Oaxaca.

Su legado como creador es invaluable, se le considera uno de los mexicanos creativos más relevantes de nuestro tiempo, por lo cual, en 1998 fue galardonado con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes.

La diversidad cultural y la educación en la visión de Toledo

Las innumerables acciones para difundir la diversidad cultural de Oaxaca y sus pueblos originarios fueron parte vital del quehacer de Francisco Toledo, como los diferentes Premios CaSa de Creación Literaria convocados por el Centro de las Artes de San Agustín, que suman 9 con la nueva convocatoria al Premio CaSa de Cuento Infantil.

Así mismo, el artista entregó decenas de becas a jóvenes de la Escuela Normal Rural de Tlacochahuaya para continuar sus estudios.

Otro de sus grandes proyectos han sido las ediciones de juegos didácticos y libros para colorear en lenguas, como el mixteco y zapoteco para niños y niñas, sin olvidar la creación del Centro de Educación Preescolar para atender a la niñez de San Agustín, Etla.

Con la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca  (UABJO) fundó la Biblioteca Francisco de Burgoa, además de crear la editorial Ediciones Toledo; las revistas Guchachi Reza (Iguana Rajada) y Alcaraván.

Los logros del Toledo activista

Toledo fue un permanente activista y sus luchas le hicieron ganar grandes y sorprendentes batallas, como evitar, al lado de ProOax, convertir el ex Convento de Santo Domingo de Guzmán en un gran estacionamiento y lograr convertirlo en el actual Centro Cultural Santo Domingo en el que se alberga el Museo de las Culturas y el Jardín Etnobotánico.

Otra batalla ganada fue evitar la privatización del ex Convento de Santa Catalina de Siena por parte del Fondo Nacional de Turismo (FONATUR) que pretendió vender el inmueble a un consorcio internacional de hoteles.

Luego, acompañado por la sociedad oaxaqueña, evitó la instalación de una sucursal de la empresa transnacional McDonald’s en uno de los portales del zócalo de la ciudad de Oaxaca.

Desde entonces, Toledo promovió y apoyó todas las iniciativas de la sociedad civil organizada con proyectos sustentables y que defendieran patrimonio y riqueza natural en las comunidades, como fue la defensa y conservación de los maíces criollos ante el riesgo de que los gobiernos aprobarán el uso del maíz transgénico a través de la empresa Monsanto  y realizó la exposición El maíz de nuestro sustento, compuesta por 42 fotografías antiguas intervenidas y cuya temática rondaba en torno al mundo del maíz y de sus agricultores.

Ante el dolor nacional que provocó la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en Guerrero, Toledo, además de encabezar manifestaciones para exigir justicia, realizó la pieza Papalotes a volar con los rostros de los estudiantes para no olvidar este hecho que vulneró los derechos humanos de toda la sociedad mexicana.

Toledo visto en todas sus facetas artísticas

En 2019, el Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP) presentó la exposición “Toledo Ve”, con 600 piezas diseñadas por el propio maestro y que exploran las distintas disciplinas artísticas en las que se desarrollaba, como artículos de la vida cotidiana, bocetos, prototipos, modelos, objetos intervenidos y piezas únicas.

Otra de sus obras, titulada Murciélago, se encuentra en el Complejo Cultural Los Pinos y formó parte de la exposición “De lo perdido lo que aparezca. 33 visiones de la pintura en México”.

La exposición, que surge para mostrar al público las obras que el expresidente Salinas de Gortari pidió a artistas plásticos en 1993, abrió al público en agosto del año pasado. Debe su nombre al mismo Toledo, quien lo propuso a la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero, cuando se le comentó que se haría la exhibición de esas 33 obras, las cuales se creían extraviadas y nunca habían sido mostradas a las y los mexicanos.

En Oaxaca, el nombre de Francisco Toledo sigue presente tanto en su obra artística como en sus calles, en las instituciones que fundó y en las nuevas demandas sociales de justicia de un país que extraña su presencia.

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