Este 15 de diciembre se celebra el 70 aniversario del natalicio del autor de Ojo de jaguar.

Efraín Bartolomé, referente de la lírica contemporánea en México

La Paz, Baja California Sur.- En reconocimiento a la trayectoria literaria de Efraín Bartolomé, cuya obra refleja la fascinación por la poesía y la palabra escrita, se recuerda este 15 de diciembre el 70 aniversario del natalicio del poeta y escritor chiapaneco autor del poemario Ojo de jaguar.

En entrevista, ante la efeméride, el poeta oriundo de Ocosingo, Chiapas, afirmó: «Llego a los 70 años y estoy completo aún, no me tiemblan las manos en el año final de mi séptima década. Camino una hora y media diariamente y todavía me trepo a la montaña, entro en la selva, navego ríos mayores, trabajo, siembro, leo y escribo.

“Sobre todo, esto que es importante: sigo enamorado de la belleza, de la poesía, de todas las mujeres representadas en mi vida. Puedo decir a voz en cuello que, contradiciendo a Borges, he cometido el peor de los pecados: he sido feliz», refirió.

En tanto, el poeta, traductor y editor Marco Antonio Campos al sumarse a la celebración de Efraín Bartolomé habló de «la creación central» de éste: su texto Ojo de jaguar (1982) y de cómo el volumen fue revalorizado al paso de los lustros. «El libro siguió creciendo con los años. Esa obra de su estado natal, Chiapas, un lugar donde se siente la tierra y al hombre en carne viva.

“Hay paisajes recobrados e historias de familia, de los otros y sobre sí mismo. Por la poesía de Bartolomé los nombres propios de personas, sitios y cosas son ya parte de nuestra imaginación y nuestra música. Es tal su capacidad para crear imágenes y sensaciones que, desde los primeros instantes, nos adentramos en sus versos y también sus versos nos habitan”, apuntó.

Sobre este poemario, la periodista Patricia Vega comentó en 1991 que Ojo de jaguar fue saludado con regocijo por personajes tan disímbolos como Marco Antonio Campos, Juan Domingo Argüelles, Evodio Escalante, David Medina Portillo, Jorge Esquinca y Eduardo Félix Milán. «Algo ha de tener un libro que, al ser considerado como uno de los mejores momentos de la poesía mexicana, ha logrado imponerse por encima de las diferencias que provocan las distintas capillas literarias».

Por su parte, el ensayista y poeta Juan Domingo Argüelles refirió que Efraín Bartolomé cimbró el ámbito de la poesía mexicana con un libro inaugural particularmente intenso, cargado de emoción y de inteligencia y que desde el título mismo anunció una percepción y un instinto poéticos sorprendentes: Ojo de jaguar.

“El libro publicado en 1982, bajo el sello de la Universidad Nacional Autónoma de México y su editor, Marco Antonio Campos, supo ver que este poeta traía una voz diferente y segura, la cual hacía resonar en ese primer texto al tiempo que la remarcaba con una lectura personal enfática, enérgica, desde la primera página, desde el primer poema. Hoy, ese texto magistral, la obra de Efraín Bartolomé es un referente fundamental y una presencia permanente en la poesía contemporánea de México», enfatizó.

La marca del desarraigo 

Herman Efraín Bartolomé Rodríguez nació en Ocosingo, Chiapas, el 15 de diciembre de 1950. A los 11 años dejó su pueblo natal para estudiar la primaria y la secundaria en San Cristóbal de Las Casas. A los 15 partió de su estado para cursar preparatoria y profesional en la Ciudad de México.

Efraín Bartolomé, cuya obra ha sido traducida a cinco idiomas, realizó estudios de Psicología en la UNAM y ha coordinado talleres de poesía para la UNAM, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y el Centro Nacional de las Artes (Cenart).

Ha colaborado para Aquilón, Cuadernos Hispanoamericanos, Cultura Norte, Cultura Sur, El Semanario Cultural, La Jornada Semanal, Los libros tienen la palabra, Mandorla, Mar de Tinta, México en el Arte, México en el Tiempo, Panorama, Plural, Revista Mexicana de Cultura, Revista de la Universidad de México, Sábado, Siempre!, Viceversa y Vuelta, entre otras.

Entre los reconocimientos recibidos están el Premio Nacional Tuchtlán, Premio Ciudad de México 1982, Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1984; el Nacional de Poesía Carlos Pellicer para Obra Publicada 1992, Premio Nacional de Poesía Gilberto Owen 1993, Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 1996, así como Premio Chiapas de Arte 1998.

Es autor de Ciudad bajo el relámpago (1983), Música solar (1985), Cuadernos contra el ángel (1987), Mínima animalia (1991), Música lunar (1991), Cantos para la joven concubina y otros poemas dispersos (1992), Ala del sur (traducido al maya peninsular y al inglés, 1993), Corazón del monte (1995), Avellanas (1997), Anima mundi (1999), Fogata con tres piedras (2006) y Cantando El Triunfo de las cosas terrestres (2011), entre otros.

 

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