Todos somos sospechosos de portar el virus letal hasta que se demuestre lo contrario.

Ya se limpiaron el trasero con la sana distancia

Ayer salí por la tarde para ir al cajero automático por algo de dinero. Desde que se decretó la cuarentena salgo poco a la calle. Mis rutinas se reducen a ir a veces al súper, el banco y esporádicamente a mi oficina, donde estoy yo solo y trabajo principalmente desde casa.

Aunque debo reconocer que he asistido también a una que otra fiesta entre amigos que juran estar libres de todo virus, bacteria o mal contagioso y siempre guardando la sana distancia, hasta que la ebriedad nos alcanza y de ahí en adelante todo son abrazos y unas animadas platicaderas con un salivero  de por medio que hay que ver. Pero supongo que sí están sanos mis amigos porque pasados los catorce días reglamentarios de incubación del virus, nadie ha dado muestras de contagio, igual puede que sean asintomáticos pero a ninguno se nos ha notado nada. Todavía.

Todos somos sospechosos de portar el virus letal hasta que se demuestre lo contrario.

Pues les contaba mis muy pocos lectores, que viniendo de regreso del banco a su humilde mansión, acá en El Pedregal de Cabo San Lucas, me llamó la atención ver a tanta gente en la calle circulando como si fueran fiestas navideñas.

Personas aglomeradas en torno a puestos de hot dogs, tacos, jugos, florerías, y hasta vendedores ambulantes abordando automovilistas sin ninguna protección. Ni siquiera quienes despachan los alimentos.

Nada de nada. Ni mascarillas, gel desinfectante,  y mucho menos agua para lavarse las manos. Cero, y de la sana distancia supongo que piensan que esta equivale a medio metro entre una persona y otra.

Al levantar la cuarentena, parece que se dio la orden para que todo volviera a seguir su curso. La nueva normalidad es mayormente un discurso oficial que no aplica para grandes sectores de la población. Al no existir un reglamento que obligue a los ciudadanos a acatarlo y que haya sanciones a quienes lo incumplan la gente hará lo que le venga en gana.

Las consecuencias las estamos viendo hoy. Aquí en nuestra ciudad, de seguir las cosas como van, muy pronto podríamos estar viendo que los casos de contagios y muertes se disparan y nuestras esperanzas de que regrese el turismo y se reactive la economía las veremos alejarse hasta sabrá Dios cuando.

Hace falta orquestar bien las acciones de las autoridades y los ciudadanos, especialmente en aquellos núcleos de la población que son más reacios a reconocer la gravedad de esta pandemia, Y no hablo solo de las áreas populares, también vemos esta actitud irrresponsable en personas de alto poder adquisitivo y elevada posición social, ahí tienen ustedes a Salinas Pliego, incitando a la población a desobedecer a las autoridades sanitarias.

La Organización Mundial de la Salud dice que lo peor está por venir. Si no queremos que nos regresen a la cuarentena, debemos aplicarnos más en hacer que los irresponsables se disciplinen para reducir los contagios.

Aquí es en donde hay que concentrarse en estos momentos.

¡Comparte!

* * *