Fátima, de 12 años de edad, fue asesinada en febrero de 2015 en el municipio de Lerma, por tres de sus vecinos.

Ya hay justicia para Fátima Quintana

Valeria Durán / MCCI

Este 12 de octubre, el Poder Judicial del Estado de México dictó sentencia condenatoria con pena vitalicia en contra de José Juan Hernández Tecruceño por el feminicidio de la niña Fátima Quintana, ocurrido a inicios de 2015.

El juez del caso señaló que la sentencia de prisión vitalicia tiene el fin supremo de enviar un mensaje claro, ante un hecho atroz y aberrante. Dijo que las pruebas de cargo aportadas y desahogadas antes de la reposición del procedimiento, tienen alcance convictivo pleno, mientras la coartada de la defensa se fue desvaneciendo.

El Juzgador sentenció que José Juan tuvo una conducta dolosa, cometiendo actos atroces contra una menor de edad y que fue coautor del Feminicidio de Fátima.

Fátima Quintana, de 12 años de edad, fue asesinada en febrero de 2015 en el municipio de Lerma, por tres de sus vecinos.

Los otros dos cómplices del feminicidio, los hermanos Misael y Luis Ángel, ya habían sido sentenciados a cinco y 73 años de prisión respectivamente.

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad retomó el caso de Fátima y platicó con los padres de la menor. Sus testimonios fueron recreados en el siguiente podcast donde se plasmaron la serie de irregularidades que la familia Quintana Gutiérrez tuvo que pasar, en su camino para exigir a la justicia que garantizara cero impunidad en el caso de su hija.

Ellas tienen nombre, busca visibilizar la violencia contra las mujeres en Mexico, donde matan entre diez y once mujeres al día y solo el 1.5% de los culpables cumplen una condena, lo que refleja el grado de impunidad y corrupción en las fiscalías, los ministerios públicos, la policía, los peritos y los jueces y en nuestro sistema de justicia.

Con este trabajo buscamos devolverle el nombre, la identidad y la voz a las mujeres que la perdieron, que fueron asesinadas por hombres de una manera violenta; y demostrar que no son sólo estadísticas, sino personas que tenían una historia atrás y una vida por delante. Pretendemos informar y dar herramientas a la sociedad para que, entre todos, tomemos conciencia de esta problemática y nos unamos para poder cambiar la dolorosa realidad.

Está en nuestras manos exigirle al Estado la creación de políticas públicas para prevenir, resolver y reparar los feminicidios.

Las historias de estas mujeres y sus familiares, son un testimonio vivo, sin edulcorantes y sin concesiones, que nos confrontan con una realidad que a veces no queremos ver, quizás porque no nos ha tocado vivir un caso de cerca.

No podemos caer en la negación; tenemos que entender que esta problemática es una responsabilidad de todos como ciudadanos, y que si no hacemos nada para cambiar la situación, la historia se repetirá, una y otra vez, y tarde o temprano, la tragedia nos alcanzará a todos.

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