Los cálculos más optimistas apuntan a que la aplicación universal de la vacuna en México se terminará en marzo del 2022.

Un año esperanzador

Con la llegada de las vacunas anti COVID-19, se ve por fin la luz al final del túnel de la crisis económico-sanitaria mundial.

Desafortunadamente muchas personas más habrán de resultar contagiadas y un número importante de ellas terminará perdiendo la batalla final contra el mortal virus.

Aunque ya se aprecian signos importantes de recuperación económica en muchos países, especialmente las economías más fuertes y consolidadas, el camino para la reactivación completa será todavía sinuoso y accidentado, pero parece que finalmente estamos tocando fondo, y de ahí en más solo queda salir a flote.

El hecho de que se haya iniciado la aplicación de la primera dosis de la anhelada vacuna en nuestro país, abre expectativas optimistas sobre nuestro futuro inmediato.

En unos meses más, una vez que se escriba el último párrafo de este capítulo de la primera pandemia del siglo XXI, sabremos realmente cuantas empresas, empleos y vidas perdimos.

Los cálculos más optimistas apuntan a que la aplicación universal de la vacuna en México se terminará en marzo del 2022. No obstante, al dársele prioridad a los grupos más vulnerables, personas mayores de 50 años, en las primeras etapas de la campaña de vacunación, entre enero y mayo del 2021, se espera una drástica caída en los contagios y en consecuencia de las muertes por COVID.19.

Así las cosas, es de esperarse que una de las primeras actividades económicas que se beneficie de esta recuperación sea el turismo y el sector secundario, restaurantes, tiendas, etc. Al incrementarse la libre circulación de personas en todo el mundo.

Por lo pronto, aquí en nuestra realidad tropical, es importante que tanto las empresas, sobre todo las micro y pequeñas, así como las personas más vulnerables, logren sobrevivir a estos primeros seis meses de este año.

No es una tarea fácil. Todavía un amplio sector de la población actúa de forma inconsciente e irracional sin tomar medidas precautorias como el uso del cubrebocas, el lavado de manos y la sana distancia. A estos habría que sumar al peligroso grupo de los incrédulos que, al negar la existencia o importancia del virus, constituyen el segmento de mayor propagación de la enfermedad.

Se espera un buen año, pero será uno de recuperación, de curar las heridas y de sanar.

 Y no olvidemos que además el ambiente estará enrarecido por el efecto electoral.

Unos y otros de los contendientes políticos harán uso de las peores artes y artimañas para descalificarse mutuamente y veremos, con toda seguridad, la exhibición de mucha miseria humana.

Pero a pesar de todo, este año apunta a que sea mejor que el que acabamos de dejar atrás.

Pongamos nuestra mejor cara y el mayor empeño en prosperar con salud y felicidad.

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