¿Cómo te gustaría que fuera este lugar en el que vives?

Sueños y soñadores

Quiero comenzar esta entrega editorial, con una pregunta a mis muy escasos lectores.

¿Cómo te gustaría que fuera este lugar en el que vives?

A veces estamos tan absortos en tratar de mantenernos a flote, haciendo rendir el dinero, pagando deudas atrasadas a medias, y a destiempo, preocupados por no contraer el mortal virus de moda, educando a los hijos a como se puede, y haciendo lo humanamente posible para mejorar o cuando menos mantener nuestro nivel de vida, que no tenemos tiempo de pensar en nuestra ciudad.

Pero no solo eso, pasamos por alto los afortunados que somos de vivir en un lugar como este.

Aquí a Los Cabos llegan personas que pagan miles de dólares, solo para poder disfrutar unos cuantos días, de algo que, para nosotros en gratis, el mar, las playas, los atardeceres de fantasía, la convivencia con nuestro desierto vivo, rebosante de vegetación y fauna endémica, la brisa marina, y tantas y tantas bellezas naturales que nos rodean.

Pero lejos de disfrutar de este paraíso, parece que nos hemos empeñado en destruirlo a un ritmo acelerado.

Hace muchos años, en la zona del Médano, en Cabo San Lucas, existía un humedal, un pequeño estero, que era paradero de aves migratorias y locales, tenía su propio ecosistema, la vida florecía ahí, con modestia, hasta tímidamente. Incluso se descubrió una tumba ceremonial de los antiguos pericues, cuando se realizaron trabajos para construir alrededor de este sitio algunos hoteles. Desde entonces el humedal ha sufrido agresión tras agresión y hasta hoy se ha negado a morir a pesar de que lo han tratado de sepultar con toneladas de tierra. Cada día la naturaleza lo reclama y se vuelve a llenar de agua. Y con ella regresan las aves e incluso se reproducen pequeños pececillos que les sirven de alimento a estas criaturas.

Y así como este humedal agoniza, también está el estero de San José del Cabo, la hoy desaparecida playa del poblado de La Playita, producto del cambio de las mareas por la presencia de los espigones de la marina de Puerto Los Cabos, y tenemos también muchas hectáreas de los alrededores de la ciudad convertidas en basureros clandestinos, deforestadas, y destruidas sin miramiento alguno.

¿A este ritmo de destrucción masiva del entorno natural cuantos años más nos va a durar este destino turístico?

¿Por qué no nos ponemos a soñar con que vivimos en una hermosa ciudad limpia, ordenada, funcional, bien organizada, respetuosa del medio ambiente, amigable con las personas con discapacidad y segura?

¿Estamos tan dañados emocionalmente como comunidad que no podemos siquiera darnos el lujo de imaginar que podemos vivir mejor, solamente soñar con ello?

Recuerden que este mundo desde la antigüedad, lo han construido los grandes soñadores.

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