Melancolía: aquí estoy, desde hace media hora,

Melancolía ( III )

Melancolía: aquí estoy, desde hace media hora,

sentado frente la hoja en blanco

de la pantalla de mi computadora.

Aquí estoy y quiero escribir muchas cosas:

quiero decir que el eco de mis pasos

ya taladró mis recuerdos, mis arrugas,

el hervor de las aguas de mi río

ya arrancó las carnes de mi cuerpo

y mis huesos humean espumas y gusanos.

Melancolía: aquí estoy y estoy muy triste:

mis ojos que no miraban ahorita miran

mi cadáver envuelto en el capullo

de telarañas, arrugas, escombros y nostalgias.

Melancolía: quiero escribir muchas cosas:

decir, por ejemplo, que mi cadáver derrumbado

se acomodó en la esquina de mi corazón

y una costilla obstruye la aorta

y las arterias se llenaron de maleza

de mazacotes de canas y arrugas

y la guadaña cortó el hilo de mis sueños.

Quiero decir que desperté muy asustado

mirando la sanguaza colgada en mis ojos

mis renglones deletreando como locos

la caligrafía de: muerte… muerte… muerte…

Quiero decir que escuché un gran tropel

de rocas empujadas por el río

de arrugas que nadan como locas a la orilla

el grito desgarrado de gargantas dislocadas

y la carne de mi cuerpo

en el festín miserable de guadañas y gusanos.

Melancolía: este último día del año

me pesa más que la muerte, más que mí río

más que los mil diluvios de mis ojeras

más que todas las dolencias derramadas

por mi aorta y arterias mutiladas

por los harapos del cadáver que es el mío.

Melancolía: ¡ya no veo la orilla en ella estoy!

ya no veo mi cadáver en él habito

ya no escucho los silencios silencio soy

ya no veo mis gusanos se comen mis ojos

no veo mi ataúd adentro estoy.

Mi cuerpo inicia la marcha del silencio

mira mi cadáver abre su puerta

y traspasa vértebras y tendones

con las dos manos amontona las costillas

y quiebra la que estorba la aorta

arrastra los pulmones se cubre con ellos

y se acurruca en la equina del corazón

recuesta la cabeza y escucha el tic tac

lo escucha lejos muy lejos como eco

tan lejos que ya no lo escucha.

Melancolía: mi cuerpo despierta entumecido

lleno de sanguaza

como si saliera de una placenta

tomado de la mano con mi cadáver

vemos que el agua de mi río ya no está

iniciamos el trote hacia el norte

en el lecho del río sin fronteras

escuchamos lamentos y gritos desgarrados

son los ecos de mis pasos

años de escombros y de ruinas arrugas

arrugas y canas de mi barba.

Al final del cauce disecado dislocado

puro silencio de lado a lado

silencio que anuncia el silencio de mi muerte

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