Izquierda y derecha, son esquemas obsoletos.

La izquierda y la derecha cumplen 232 años de vida

Resulta irrisorio que en pleno siglo XXI sigamos arrastrando conceptos tan fuera de lugar y tiempo como son, izquierda y derecha.

Esa definición geométrica, trasladada al terreno de las diferentes corrientes del pensamiento económico, político y filosófico, nació hace 232 años en la Asamblea Nacional Constituyente, emanada de la revolución francesa, el 28 de agosto de 1789.

Según se cuenta, al momento de la votación, sobre cuanto poder debía tener el rey, Luis XVI, en la toma de decisiones de la naciente República, los seguidores de la Corona se sentaron al lado derecho del presidente de la asamblea y los revolucionarios a su izquierda. Y así lo siguieron haciendo en las sucesivas ocasiones en que la asamblea se reunía para debatir y aprobar leyes.  Desde entonces se ha identificado a conservadores como derecha y revolucionarios o progresistas como izquierda.

Con el paso de los años hemos visto que corrientes ideológicas, como el marxismo- leninismo, en el siglo XIX y principios del XX, con su proclama para instaurar la dictadura del proletariado, la socialdemocracia, el anarquismo y otras formas de pensamiento afines, se han identificado como izquierda.

Y en el colmo de la confusión se ha dado el caso que gente de izquierda ha resultado más conservadora que muchos de derecha y viceversa.

Quien hoy asegure que por el simple hecho de decirse de izquierda o derecha le vuelve una persona más honrada, democrática y humanista está irremediablemente perdido.                                                                                                Pillos y genocidas hemos tenido en ambos espectros políticos.

 Con el pretexto de la defensa del pueblo trabajador los regímenes socialistas surgidos con el triunfo de la revolución soviética de 1917 se convirtieron en feroces dictaduras solo equiparables a las ultraderechistas emanadas del fascismo y el nazismo que justificaban sus crímenes argumentando que querían impedir el triunfo del comunismo.

Al final izquierda y derecha han sido para la humanidad en los últimos siglos las dos puntas de un mismo mal. Y, sobre todo, los extremistas de cada bando.

Ambas concepciones invariablemente demostraron ser incapaces de terminar con el hambre y las privaciones de miles de millones de seres humanos y cada día son más incompatibles con el nuevo mundo que surge a partir de la gran revolución tecnológica de la que somos testigos.

El socialismo, históricamente ha sido derrotado. Los pocos países que se sostienen bajo esta doctrina, (Corea del Norte, China, Cuba, Laos y Vietnam) lo hacen sobre la base de suprimir  la democracia, violar derechos humanos elementales y mantener sometidos a sus pueblos a base de represión.

El capitalismo es el único modo de producción que tenemos por el momento, pero debemos encontrar la forma de que funcione para la gran mayoría y no sea solo un camino para concentrar riqueza en manos de muy pocos aplastando al resto de la población mundial y depredando el medio ambiente.

Necesitamos crear nuevos conceptos ideológicos y políticos diferentes a estos heredados de una época que ya no corresponde a nuestra realidad.

Izquierda y derecha, son esquemas obsoletos. Y seguramente serán desechados por las nuevas generaciones que, eso espero, habrán de producir pensadores tal como en su tiempo lo hicieron los enciclopedistas en 1751, que aportaron las ideas para que triunfara la revolución en Francia, en 1789.

Y nota curiosa, la izquierda francesa de hace más de dos siglos, surgió de la burguesía, que en su momento fue la clase más revolucionaria.

¿Lo seguirá siendo?

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