Tengo por costumbre escribir un poema cada fin de año

“Qué va a quedar de mí cuando me muera”…

Tengo por costumbre escribir un poema cada fin de año. En 2009 escribí “Melancolía 1” hasta 2012 con  Melancolía 4. Este 2013 no lo escribí. Envié un mensaje en una hoja. Una escritora, a la que estimo mucho, me mandó un correo hace casi dos años y me dijo: “Bobby, estos poemas tuyos me recuerdan la poesía de José Emilio Pacheco”. Había leído dos o tres poemas del ilustre escritor, poeta, narrador y ensayista. En agosto mi hijo me entregó un pequeño libro y me dijo: “léelo, está muy bueno, te va a gustar”. Se trataba de “Las batallas en el desierto”, de José Emilio Pacheco. Lo leí dos veces, y en efecto, caminé plácidamente en la narrativa extraordinaria del escritor, calificando los conocedores a “las batallas” como una novela corta. Para mí es una magnífica crónica de la ciudad de México que se reinventaba después de la Revolución Mexicana y los estragos de la Segunda Guerra Mundial. Me interesé en su literatura. Mi hijo me pagó mil pesos que me debía y decidí salir a buscar alguna bibliografía del escritor. Para esto ya había leído unos diez poemas y con ese antecedente buscaría un libro en el que estuvieran. Llegué al antiguo palacio municipal de gobierno y me mostraron uno voluminoso de 838 páginas. Se llama “Tarde o temprano” y es una recopilación de poemas desde 1958 hasta 2009. Contiene los siguientes libros: a) Los elementos de la noche. b) El reposo del fuego. c) No me preguntes cómo pasa el tiempo. d) Irás y no volverás. e) Islas a la deriva. f) Desde entonces. g) Los trabajos del mar. h) Miro la tierra. J) Ciudad de la memoria. k) El silencio de la luna. l) La arena errante. m) Siglo pasado (Desenlace). n) Como la lluvia. o) La edad de las tinieblas. Y desde entonces no tengo reposo (del fuego) y en tímida lumbrada, poco a poco, voy devorando el incendio de sus poemas. En ellos he ido encontrando los dardos luminosos contra la injusticia, su crítica puntual a la sangre derramada de los que no tienen “hoja de servicio”, “no tienen cuenta en el banco y están desempleados y no tienen influencias”. En sus poemas –que son tuyos, dice él- escucho el eco de mi denuncia contra la injusticia y la miseria. “No hay nostalgia en mis textos: hay memoria, la nostalgia es la disneylización del pasado y yo siempre trato de verlo desde un ángulo crítico” –José Emilio Pacheco-. POEMAS: Alta traición: No amo mi patria./ Su fulgor abstracto/ es inasible./ Pero (aunque suene mal)/ daría la vida/ por diez lugares suyos,/ cierta gente,/ puertos, bosques de pinos,/ fortalezas,/ una ciudad deshecha,/ gris, monstruosa,/varias figuras de su historia,/ montañas/-y tres o cuatro ríos.// Fin de siglo: “La sangre derramada clama venganza.”./ Y la venganza no puede engendrar/ sino más sangre derramada./ ¿Quién soy:/ el guardia de mi hermano o aquel/ a quien adiestraron/ para aceptar la muerte de los demás,/ no la propia muerte?/ ¿A nombre de qué puedo condenar a muerte/ por lo que son o piensan?/ Pero ¿Cómo  dejar impunes/ la tortura o el genocidio o el matar de hambre?/ No quiero nada para mí:/ Sólo anhelo/ lo posible imposible:/ un mundo sin víctimas./ Como lograrlo no está en mi poder;/ escapa a mi pequeñez, a mi pobre intento/ de vaciar el mar de sangre que es nuestro siglo/ con el cuenco trémulo de la mano/ Mientras escribo llega el crepúsculo/ cerca de mí los gritos que no han cesado/ no me dejan cerrar los ojos.// Indeseable: No me deja pasar el guardia./ He traspasado el límite de edad./ Provengo de un país que ya no existe./ Mis papeles no están en orden./ Me falta un sello./ Necesito otra firma./ No hablo el idioma./ No tengo cuenta en el  banco./ reprobé el examen de admisión./ Cancelaron mi puesto en la gran fábrica./ Me desemplearon hoy y para siempre./ Carezco por completo de influencias./ Llevo aquí en este mundo largo tiempo./ Y nuestros amos dicen que ya es hora/ de callarme y hundirme en la basura.// Caverna: Es verdad que los muertos tampoco duran/ ni siquiera la muerte permanece/ todo vuelve a ser polvo/ pero la muerte preservó su entierro/ aquí están alineados/ cada uno con su ofrenda/ los huesos dueños de una historia secreta/ aquí sabemos a qué sabe la muerte/ aquí sabemos lo que sabe la muerte/ la piedra le dio vida a esta muerte/ la piedra se hizo lava de muerte/ todo está muerto/ en esta cueva ni siquiera vive la muerte// Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Pero también fue poeta de la mar y el amar: “El mar sigue adelante”. Entre tanto guijarro de la orilla/ no sabe el mar en donde ha de romperse/ ¿Cuándo terminará su infernidad que lo ciñe/ a la tierra enemiga,/ como instrumento de tortura,/ y no lo deja agonizar,/ no le otorga un minuto de reposo?/ Tigre entre la olarasca/ de su absoluta impermanencia./ Las vueltas/ jamás serán iguales;/ la prisión/ es siempre idéntica a sí misma./ y cada ola quisiera ser la última,/ quedarse congelada/ en la boca de sal y arena/ que está diciendo siempre: Adelante. “Mar eterno”: Digamos que no tiene comienzo el mar:/ empieza en donde lo hallas por vez primera/ y te sale al encuentro por todas partes// Alea Jacta Est…29-01-14

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