Coyén, qué te parece si vamos a Cachanía

Coyén, qué te parece si vamos a Cachanía

 Y es que recibí un correo del compañero Coqui Vargas, presidente de la Fundación Carlos Vargas (COMVIDE, A.C.), en el que me participa –y me invita- al Homenaje y Reconocimiento al Mérito Ciudadano, que le rendirían al compañero José Luis Amador Álvarez, en la Casa de la Cultura de Santa Rosalía. Y le “pareció bien” a Coyén y el viernes temprano iniciamos un viaje más a la ciudad somnolienta por las tardes y que ahora es casi todas las horas por la cantidad de personas que la manosean por las banquetas, callejones y tiendas. Mi pueblo se sale de sus calles tal como si todos fueran a una gran fiesta. Y el sábado por la mañana ya formábamos en la fila de personas que van y regresan.

 Cuando regresamos de Mexicali, mi padre, que nunca olvidó su origen minero, nos llevó a Ranchería (colonia de mineros), dormimos en un cuarto que se llamaba “El Farolito”, luego nos asentamos en el Nivel Cincuenta, más tarde por la Benito Juárez, un lado de la casa de Pino Beltrán y Viejo Domínguez, y por fin llegamos a una casa de la calle Antonio F. Delgado, a espaldas de la escuela que lleva ese nombre. Corral con corral –así llamábamos los de Ranchería al patio trasero- vivía el Chato Casillas, padre de Carlos Casillas, gran pelotero que incursionó en la liga de la Costa del Pacífico. A un lado de nuestra casa vivía Pepe Amador, padre de José Luis Amador. Por esa circunstancia conocí casi desde la infancia a dos figuras emblemáticas del  rey de los deportes y que son miembros de la asociación civil «El Rincón Beisbolero”, que dirige el compañero Ignacio Arce Alvarado. Cheluis Amador admite muchísimos calificativos pero el que lo define por antonomasia es de ser un ser humano, demasiado humano, como dijera Nietzsche. Jorge Luis Vargas, en su mensaje, entre muchos conceptos virtuosos señaló que Cheluis es: honrado, valiente, amoroso, digno, leal, honesto, responsable…una y otra vez en tu vida hemos visto estos valores que te definen como un gran ser humano”.

 El compañero José Luis  fue el mánager de la selección nacional amateur que participó en el mundial que se realizó en Italia en 1978. Es hasta hoy, el único amante del beisbol sudcaliforniano que realiza tal hazaña. ¡Y logró el sexto lugar entre muchos equipos del mundo! Cuando regresó a Cachanía, a los días fue a mi casa y me dijo: “Profe, le traigo un regalo; tan pronto lo miré en un escaparate de una tienda en Italia, de inmediato pensé que lo compraría para usted”. Se metió la mano a la bolsa y sacó una moneda. Es un rublo, moneda oficial de Rusia. Pero no es un rublo cualquiera: es la moneda que se acuñó por el primer centenario del nacimiento del ideólogo de la Revolución Rusa, Vladimir Ilich Lenin. Me la entregó y me entregó un abrazo que estaba obligado –yo- a fundirlo nuevamente como si el tiempo de 1978 no hubiese pasado. Tomé la moneda y la observé: pesada, finita y color cremita, (el rublo es de plata) en una cara la efigie de Lenin y abajo: 1870-1970. Por la otra cara el símbolo del comunismo: la hoz y el martillo, y un texto en ruso. Por eso y por su diáfana  humildad estaba obligado a estar en su homenaje. José Luis convoca por su bondad y por eso la casa de la cultura se llenó. Allí los abrazos se fundieron en el fuego de la concordia aunque Cheluis esté limitado de su vista por la enfermedad que vive con él. Pero al decirle nuestros nombres parecía arroyo cantarín; las manos se le salían de su casa y con ellas abrazaba al mundo que ese día lo llenó de aplausos y sonrisas. El mensaje de Coqui Vargas hilvanó las huellas de Cheluis. El compañero Lucio Vargas leyó su biografía. Se pasó un video con “momentos deportivos de Cheluis” y algunas escenas del mundial de Italia. Tomaron la palabra Marcos Núñez, Humberto Mayoral y yo. Mi correo. raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Cuando regresaste de Italia, Cheluis, me trajiste un rublo que aquí, en este estadio de la cultura lo muestro a los compañeros: (lo saqué de la bolsa y lo exhibí). Lo conservo desde hace 36 años porque tu amistad es a prueba de tiempos y distancias. Este rublo significa tu entereza por los tiempos y distancias que has llenado de amigos, sonrisas y fraternidad. Tu alma y tus bolsas están llenas de corazones azules de tu esposa, hijos, hermanos y nosotros, los cachanías que nos sentimos honrados de ser tus amigos y estar hoy aquí. Eres muy fácil para la amistad y la confianza: te tropiezas con ellas. Compañero: tu tránsito siempre ha sido plano y pleno de amistad. Tu tránsito siempre te ha dado caminos planos, hermosos caminos planos, como lo dijeran nuestros padres Mayas en su libro sagrado: el Popol Vuh (libro de la casa común) … un abrazo. Alea Jacta Est. 24-01-14

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