Francisco Hernández Zamora.

Geoglifo  de la unidad

En la segunda mitad de la década del setenta la escuela Preparatoria Hnos. Flores Magón de Santa Rosalía, de la que fui subdirector por once años, entró en una tarea sobresaliente en actividades culturales. Iniciamos en la materia de Redacción comentando algún poema, luego se interpretaron hasta formar un equipo que gustó de la poesía coral. Salimos de las paredes del salón, irrumpimos en el local de la Sección 117 sede sindical de los obreros de la empresa, para después “tomar por asalto” el salón de la Sociedad Mutualista Progreso. Allí presentamos actividades culturales.

La fama cultural traspasó los límites de Cachanía y la entidad. Un día recibimos un comunicado en el que alumnos de la extensión Ensenada de la UABC nos manifestaron la intención de ir a Santa Rosalía y presentar una exposición y otras actividades.

Aceptamos y el día determinado llegaron; montaron su exposición, poesía, canto y escultura.

Llegando a la Progreso subí los escalones y me topé con una escultura antropomorfa trabajada con partes de automóvil: defensa, guardafangos, focos, rines, muelles, pedazos de capacete. Lo que observamos no fue un montón de fierros sino una verdadera obra artística que parecía mirarnos con unos ojos fríos y secos.

Pregunté sobre el artista… soy Francisco Hernández Zamora, me dijo. Un joven greñudo y barbón, característica clásica en aquellos años.

En 1996 José Manuel Rojas Aguilar me invitó a ser parte de su gabinete. Me ofreció la Dirección General de Actividades Cívicas y Cultuales.

En 1997 un compañero trabajador me informa que una persona quería verme. Entra y me dice que se llama Francisco Hernández Zamora. No lo reconocí; me dijo sobre la escultura “de partes de carro” que había presentado en La Progreso 20 años antes.

Greñudo y barbón con 20 años más en su peregrinar por los campos de la cultura. No tengo idea de cómo supo que trabajaba con Rojas Aguilar… pero estaba frente a mí y de inmediato me presentó un proyecto. Me habló de la playa del Requesón y un cerro que está enfrente; que quería pintar una figura extraordinaria que en el cerro está… me explicó y no lo entendí.

Mañana le voy traer una foto para que lo entienda. Me presentó una fotografía de la figura que está en la montaña. Le marcó puntos blancos por todo el contorno o perímetro. De eso se trataba: de pintar líneas de más de dos metros con calhidra.

Le llevé la foto a Rojas y aceptó… y hoy lo escribo porque recibí por Messenger más de 50 opiniones sobre el tema: unas más o menos apegadas a la realidad y otras que me hicieron sonreír: que son señales extraterrestres para Ovnis, que subieron las piedras, que lo pintaron los soldados, que las trazaron unos gringos locos y mariguanos, que fue un horrendo grafiti monumental que el tiempo se encargó de borrar.

Y la realidad es la siguiente.

Francisco y varias personas de Mulegé, San Ignacio y trabajadores de mi Dirección hicieron acopio de todos los materiales para empezar la obra. Muchos sacos de calhidra y cajas de pigmento rojo, amarillo, que me regaló Pelón Garayzar; acamparon en la playa del Requesón.

Hay que puntualizar lo siguiente: las rocas del cerro allí están desde miles de años. Es piedra volcánica, enorme, de varias toneladas cada una y otras chicas como apuntaladas por las grandes. Por los caprichos de la naturaleza formaron una figura artística como si en realidad fuera la mano del hombre las que colocó. Parece que la parte de arriba son orejas de liebre y más a la derecha parece un ganso o pelícano. Lo que sí está claramente definido es el cuerpo de una ballena enorme, a la izquierda, como vigilando la figura.

Las figuras de América del Sur y Estados Unidos (geoglifos) son obras hechas por el hombre. La nuestra está allí desde siempre, pero es una figura impresionante.

Francisco le llamó Geoglifo de la Unidad; al sitio le llamó Cerro de la mano del gigante.

Cuando iba iniciar la obra le pregunté el tiempo que tardaría: unos quince a 20 días, me contestó. Empezaron a pintar el contorno el 22 de abril al 12 de junio de 1997. Me dijo que estaría unos cinco años perfectamente visible. Estuvo claramente visible hasta 2015, es decir casi 20 años. Rojas inauguró el Geoglifo el 13 de junio.

Es una obra monumental que los gobiernos posteriores deberían haber mantenido.

FICHA TÉCNICA:

Diseño: de la naturaleza

Idea y dirección: Francisco Hernández Zamora

Título: Geoglifo de la Unidad

Género: arte de la tierra (Land Art)

Carácter: obra plástica monumental

Sitio: Cerro de la Mano del Gigante

Lugar: Bahía Concepción BCS

Período de producción: del 22 de abril al 12 de junio de 1997

Material empleado: calhidra preparada con agua de mar, sal extra, pigmentos para cal, y, baba de tuna de cholla

Equipo: aspersores de mano para fumigación

Actividad de documentación: reportaje fotográfico y de video, por el autor

MAGNITUD DE LA OBRA:

Material empleado: 156 bidones de 20 litros de calhidra con color; siete cubetas de tuna de cholla; un costal de sal de mar; 25 kilogramos de color en polvo para cal; cantidad de litros de cal aplicados: 3120. Peso de material subido al cerro: 4.378 Tnls. Ancho de la línea promedio: 2.5 m. Longitud lineal aproximadas: 2.340 Km.

Es una obra monumental del artista plástico Francisco Hernández Zamora, que ha participado en más de 30 exposiciones –en aquel tiempo- colectivas, varias de ellas itinerantes en México y Estados Unidos (1990-1996) Cuatro murales en el Museo de Historia, de Ensenada B C.

En 1994 fue seleccionado en la III Bienal de video –CNCA/UNAM. Entre otras actividades artísticas.

Alea Jacta Est- 24-06-20- Miembro de ESAC-

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