¿Qué nos espera después de este sexenio?

De una patria sin sentido

En la entrega pasada presenté el diálogo de las dos banderas, en el que Ricardo Flores Magón enfrenta su bandera roja del anarquismo contra la bandera nacional. Ciertamente mantiene conceptos fulminantes e insolentes contra la enseña tricolor. Pero si hacemos una pequeña reflexión concluiremos que para aquella época los conceptos del Magonista tenían sustento ya que la patria se debatía entre la guerra intestina, la traición y el oportunismo. “Los mártires” de la revolución murieron asesinados. ¿Tendría Flores Magón razón para declarar a Francisco I. Madero traicionero de la revolución? ¿A Porfirio Díaz esclavista del pueblo? ¿A Huerta como traidor y a Carranza como confundido? –los héroes murieron asesinados en una cadena infame que terminó con los asesinatos de Pancho Villa, Zapata y Rubén Jaramillo y su familia en 1962.

Los tiempos eran otros y por su verdadera lucha en favor de los oprimidos la calificó de prostituta y “como un trapo”…los tiempos eran atroces…

En sí, el diálogo de las dos banderas es un grito desesperado de una etapa lastimosa de un México que nos vino a ofrecer “patria y libertad”.

“La Bandera Roja, abrillantada por el sol, mantenía su brío enérgico bajo el azul del cielo y era a la vez condensación de ansias, reto viril y promesas de libertad y de justicia.”

Y quién, con bandera o sin ella, no nos ha prometido libertad y justicia en este México contemporáneo, agitado, convulso y contradictorio?

Los crímenes modernos se han enquistado en nuestra patria, como el asesinato de Jaramillo por el ejército: miles y miles de muertos por la guerra del crimen organizado, cientos de protestas contra decisiones de gobierno, y no son orquestadas por los fifís sino por el pueblo llano que protesta contra la negligencia de muchas dependencias nacionales y decisiones que considera lesionan la vida de los pobres, la tragedia de los LeBarón, los feminicidios, las violaciones a casi niñas y jovencitas, desaparecidos, y la Comisión Nacional de Derechos Humanos pensando en la imagen de Rosario Ibarra de Piedra, con eso no se cura nada, etc.

El carreterazo de Maquío, el moderno asesinato de Colosio, el avionazo de Juan Carlos Mouriño, en el gobierno calderonista, el “helicopterazo” donde mueren Martha Érika Alonso, gobernadora de Puebla, y su esposo el Senador Rafael Moreno Valle, en este sexenio. Muchos muertos; candidatos, regidores, alcaldes, diputados, asesinados en campaña o en funciones.

Ciertamente la vida convulsa actual nos hace pensar en “las dos banderas” de Flores Magón, en una patria sin sentido.

Desde 2019 el panorama político y social está cambiando. El Ejecutivo Nacional ha empeñado todas sus fuerzas para hacer del país una patria menos corrupta, más justa y democrática. El presidente López Obrador, todos los días hace mil esfuerzos para que el país cambie. Ataca la corrupción de altos funcionarios “del pasado” y piensa que con esas acciones se irá erradicando. Se equivoca, la corrupción es un cáncer maligno ramificado por toda la nación. Funcionarios de los tres niveles, sean de Morena o no, en la práctica niegan el mandato de “no robar, no traicionar, no mentir. El ejecutivo controla su gabinete y algunas dependencias, pero el país está suelto; gobernadores de su partido o no, corrompen y se corrompen, lo mismo para los Congresos Estatales y alcaldías. El caos es enorme en muchos sentidos… se necesita una democracia republicana, una sociedad consciente y equilibrada. El presidente confía en su pueblo, pero somos más de 130 millones de habitantes en un entorno altamente desigual.

Pero nadie puede negar e ignorar que el presidente de todos los mexicanos hace mil esfuerzos por cambiar esta patria tal como la vislumbró Ricardo Flores Magón. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Toda mi vida, desde la trinchera que me ha tocado, he hecho muchos esfuerzos para que esta patria sin sentido cambie. Recuerdo siempre a Flores Magón, Francisco Villa, Emiliano Zapata, Rubén Jaramillo, y tantos luchadores anónimos que viven y han muerto por ver una patria ordenada y libertaria. López Obrador es el ejemplo más reciente de esa lucha. El monstruo es gigante y el pueblo no es amante de los sacrificios, pero…

Necesita renovar su partido; correr a todos los corruptos y oportunistas que andan por los cuatro rumbos cardinales.

¿Qué nos espera después de este sexenio? ¿Continuará la cuarta transformación??

Alea Jacta Est- 21-09-20

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