En 1979, el licenciado Ángel César Mendoza Arámburo, siendo gobernador, me invitó a tomar café en el porche de su casa.

Con mucho afecto para el licenciado Ángel César Mendoza Arámburo y familia. Para el maestro Armando Trasviña Taylor y familia.  A la memoria del maestro Marcelo Rubio Ruiz y Alberto Alvarado. Para mis contactos.

En 1979, el licenciado Ángel César Mendoza Arámburo, siendo gobernador, me invitó a tomar café en el porche de su casa. En el transcurso de la plática –con su característica mesura- me sugirió que me viniera a esta ciudad y que me ayudaría para que profesionalmente avanzara dentro de la educación o en el servicio social. Ya antes me había ayudado en algunas diligencias que realizaba en el Distrito Federal, en la lucha de los mineros. Creo que era diputado federal. Me regaló sus CD, “Algo Para Recordar”, canciones de la vieja música del recuerdo interpretada al piano por él. Recientemente me ha regalado dos libros: “Las palabras de Casandra” y “Cómo se pasa la vida”, novela referida a la Santa Rosalía boleriana, narrada con singular destreza que obliga –y en especial a los cachanías- a leerla hasta el último renglón. Al maestro Armando Trasviña, por su vena literaria en la que se entremezcla la sangre con las playas negras, la sierra de la Giganta, el olor húmedo del surco de Santo Domingo, los atardeceres paceños y la vestimenta-ráfaga del sur que asombra los tamaños ojos del Arco de San Lucas. El profesor Marcelo Rubio, un día –por la mañana- llegó a mi salón de sexto año, en la Benito Juárez y me invitó a comer. Fuimos al Hotel Central. Como candidato a senador, en compañía de Alberto Alvarado llegó a mi casa, platicamos, se tomaron una limonada y quedamos en seguir platicando. Cuando sea senador, Bobby, volveremos a platicar, me dijo… la vida se le acortó y no lo pudimos hacer ya que asumió el cargo el primero de septiembre de 1976 y falleció el 6 de enero del 77. Fungió como senador apenas cuatro meses.

Quiero decir esta noche/ unos versos que caminen/ por la arteria navideña/ que circula por la tierra./ Quiero cantarle a la vida/ un cántico de esperanza/ que nos permita escuchar/ el eco de navidad./ Quiero ser parte de todos…/ este joven universo/ que en mi mente se incrusta/ y que germina en mi verso./ Quiero alumbrar mi conciencia/ con foquitos de colores/ con la esperanza del niño/ que renace en el cariño./ Deseo ser mensajero/ del espacio sideral/ para ponerme a cantar/ el himno de navidad./ ¡Quiero ser juego y canción!/ filósofo, poeta y cantor/ ser flauta, libro y tambor/ ser arbolito y esfera/ de los sueños de la tierra./ Eso quiero y mucho más/ y así poder contemplar/ en las luces de la calle/ en notas de flauta y tambor/ la conciencia que se agita/ por el año que se aleja/ y pedir la nueva cita/ al año que empezará/ y empezar con nuevos bríos/ nuevos lazos de amistad./ Pero escucho los sollozos/ oigo del ruido lo triste/ percibo la mirada cansada/ de las almas desoladas/ y entre el ruido de la flauta/ el bullicio y el tambor/ escucho llanto y dolor/entre arbolitos y esferas/ veo sombras misteriosas/ que se mueven sigilosas/ buscando la oscuridad./ Son las sombras de lo triste/ son los sollozos del alma/ son los ojitos llorosos/ del niño que nada tiene/ son los gritos de alarido/ del ser que todo ha perdido./ son el arrastrar de cuerpos/-de pesares y de sombras-/ que pesan más que la vida/ son el arrastrar de cuerpos/ que están vacíos por dentro/ son la sombra de la cruz/ del que implora al espacio/ por un rayito de luz./ Son las manitas que tiemblan/ pegaditas al cristal/ al ver sus sueños perdidos/ como equipajes del barco/ que nunca pudo llenar/ como el ruido del tambor/ que jamás podrá escuchar./ Son la sombra de lo triste/ son los sollozos del alma/ que entre luces de colores/ esferitas y regalos/ sufren más estos días/ por lo triste de sus vidas./ Por todo y por todos/ yo quiero ser sombra y luz/ ser tambor y ser silencio/ ser manita temblorosa/ ser sombra sin cuerpo/ ser pedestal y gusano/ ser pavesa y ser estrella/ ser árbol de navidad/ pero también soledad./ Por todo y por todos/ un minuto por favor/ un minuto de su tiempo/ para recordar que somos/ parte de los que sufren/ y que llevan en el alma/ la noche de soledad/ de la eterna soledad/ sin noche de navidad. Mi correo: raudel_tartaro2@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: en este contradictorio escenario en el que –tal parece- la justicia anda muy lejos de los hogares de justa medianía o menos, que la algarabía de la navidad y año nuevo nos dé ánimos para abrazar la concordia y fraternidad familiar, que deben acompañarnos a la mesa. Que desayunen, coman y cenen por siempre. Alea Jacta Est. 24-12-13.

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