Tengo una pequeña nieta que dice: “por eso no quiero que venga mi nana.

No os preocupéis que todo cambiará

Tengo una pequeña nieta que dice: “por eso no quiero que venga mi nana.” –y lo repite varias veces- Y todo porque cuando va la nana a visitarlos a Los Cabos cada rato le dice: “Come Ankahara, come Ankahara” Y María Ankahara se encierra en su cuarto y entre dientes repite la expresión arriba señalada.

Y por eso en los “tiempos modernos” no quise buscar candidatura alguna porque no hubiera dicho: “los de enfrente, algunos candidatos” etc. y mucho menos asistir a un “debate” organizado por la Coparmex o por el instituto estatal de radio, o la UABCS, o el IEE, o el INE, sencillamente porque todos son empleados del gobierno en turno. Y si alguna vez me hubiese atrevido a ir arremetería con vehemencia, dignidad, anteponiendo mi perfil histórico, denunciando la corrupción e impunidad:

Sería contundente contra la corrupción y la impunidad denunciando las tropelías en impartición de justicia, los nuevos millonarios de los últimos 16 años, los compadrazgos y el nepotismo imperantes, la deuda pública, la opacidad y la no transparencia, un congreso mandadero del gobernante en turno. Señalaría que la causa de la pobreza y desigualdad social, la miseria de millones de mexicanos y miles de sudcalifornianos, es la corrupción y la impunidad en todas las manifestaciones. Propondría la contraloría ciudadana integrada por ciudadanos honestos y verticales, enemigos jurados de la corrupción y la impunidad, ciudadanos sin parentesco alguno con el gobernador y los integrantes de su gabinete así como con los alcaldes y funcionarios de primer nivel. No se necesita un profundo análisis sociopolítico, ni filosófico, ni encuesta alguna para encontrar ciudadanos intachables en su vida social y política. Por los cuatro rumbos del estado los hay al igual que en las demás entidades. Actualmente la contraloría está al servicio el gobernador y solamente arremete por encargo. Propondría cadena perpetua –ya que la pena de muerte “es antinatural” – dicen-, a la corrupción probada de funcionarios públicos. Propondría reducir en 50 % el salario del gobernador y sus funcionarios, el poder legislativo y el judicial. Propondría que el estado fuera una sola circunscripción y cada partido presentara una lista hasta con diez nombres de candidatos a diputado y se les otorgara diputados de acuerdo con el porcentaje de votación real. El congreso se integraría con 19 legisladores. Propondría la no reelección en la UABCS y establecer estrategias para romper la mafia que actualmente la dirige.

Y tantas otras cosas de las que deberíamos ocuparnos, pero por falta de espacio no es posible: la segunda vuelta en gubernatura y alcaldías, revocación de mandato, suprimir privilegios y financiamiento a los partidos políticos locales, etc.

Y en cambio, los candidatos a gobernador, alcaldes y diputados en cada campaña lanzan propuestas mágicas: “agua las 24 horas por los 365 días del año. Una policía eficiente y decente con salarios decorosos para en un tronar de dedos vencer al crimen organizado, cerrar la puerta al privilegio y compadrazgo, luz y drenaje con eficiencia, funcionarios profesionales y honestos que sean enemigos jurados de la corrupción, salud para todos sin distingo y que nadie se quede sin atención médica rápida y eficiente. Lucha frontal contra la corrupción, la opacidad y la impunidad, nueva vida para pescadores y el pequeño comercio. Ningún alumno fuera de las escuelas por falta de cupo…¡Salario digno para todos! “mandar a vacaciones al desempleo”, y todas las etcéteras habidas y por haber. Con estas propuestas y las que escuché en el “debate”, a los sudcalifornianos nos esperan seis años, cuando menos, de “cero corrupción, impunidad y opacidad en la función pública.” Nuestros funcionarios serán casi doctores en ciencias y filósofos. Ningún ingeniero a la SEP y ningún maestro a la secretaría de economía o pesca. El ¡nepotismo será delito de estado! En fin, gane quien gane viviremos seis años en el país de Jauja. Mi correo: raudel_tartaro@hotmil.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Y tan fácil que sería que los candidatos fueran democráticos y honestos… no es nada fácil porque los que llegan ya saben que “llegan” en vías de vacunación, o con ella ya aplicada para ejercer la corrupción en su encargo y en los que “su inteligencia” les permita incursionar. “En México no hay razones para no robar.” “El que no transa no avanza.” Y así cómo pues.

La sociedad en su conjunto saldría ganando si el próximo gobernador y alcaldes instituyeran la contraloría ciudadana tal como la propongo; que redujeran en gran porcentaje los salarios e iniciativa para lo mismo en el congreso local; que se erradicara totalmente el nepotismo, privilegios y el amiguismo. Un programa avanzado de participación ciudadana impulsado desde el instituto de radio y TV así como por el instituto estatal de cultura. Eliminación total al culto de la personalidad del gobernante y promoción de la obra pública. Funcionarios si no como los que delinearon, sí funcionarios más o menos honestos, profesionales y capaces en los encargos. Transparencia en el ejercicio de los recursos públicos y rendición de cuentas… tan fácil que fuera pero qué difícil que el próximo gobernador y alcaldes lo lleven a la práctica. Alea Jacta Est. 20-05-15

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