La suerte está echada / Quince de mayo: día del maestro

Para hablar del maestro y el magisterio se necesitaría un verdadero ensayo que abarcaría muchas hojas. Lanzo mi tesis sobre el maestro egresado de las Normales públicas del país: es un ente social que un día decidió tomar el camino de estudiar para maestro orillado o no por las circunstancias económicas de la casa familiar. Esta circunstancia lo ubicó, desde entonces, en el “mundo” donde se esculpe –como las estatuas de Markawasi (Perú) el perfil rebosante de prestigio, honor, pundonor, coraje y dignidad, del ciudadano mexicano que está llamado a cambiar la realidad social de la nación. Seguramente que el perfil granítico del magisterio no le es dado a todos, pero la magia de ser maestro lo ubica en el rango de ser “maestro del cambio”. Por eso “la revuelta” de los últimos meses que ha tocado a la UNAM, la Autónoma de la Ciudad de México, los CCH, las prepas y la “revuelta” del magisterio de Guerrero aglutinado en el Movimiento Popular Guerrerense, las Normales Rurales, la insurgencia de Oaxaca y Michoacán, han levantado la barricada de la burguesía encabezada desde la SEPTelevisa y TVAzteca, los poderes fácticos de Carlos Slim y cámaras empresariales, todo el Poder Ejecutivo y Legislativo, para crucificar la insurgencia magisterial, su prestigio y autoridad moral que está presente en los campos agrícolas, barrios, colonias y pueblos, en las comunidades indígenas, con un libro en la mano y un ejemplo de dignidad y decoro…a pesar de todo, a pesar de las incongruencias de muchos maestros, a pesar de la corrupción de dirigencias sindicales, la esencia del maestro nacido de las Normales, las rurales y las Normales Superiores, mantienen la llama del ente social, del ente que educa en nuestra vapuleada geografía nacional. Los que atacan y satanizan la insurgencia magisterial son los que crearon en el SNTE al monstruo Carlos Jonguitud Barrios, y cuando no les sirvió dieron vida a Elba Esther Gordillo, que ahora corrió la misma suerte que su cómplice. Ahora que resurge la lucha contra la corrupción en la educación, contra los atentados perpetrados en la pretendida reforma, asoman los conservadores que fueron derrotados por el ilustre Benito Juárez. El maestro mexicano está ahora, aquí y siempre, en la lucha por la reivindicación de la Constitución Mexicana que postula que “toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil”. El trabajo del maestro de educación básica es digno y socialmente útil… y está muy mal pagado. Además, trabajan con mil carencias ya que muchísimas escuelas parecen almacenes de chatarra, aulas con persianas rotas, bancos chuecos y despintados, pisos quebrados, pizarrones viejos, alumnos con hambre. Una escuela que invita al desánimo y desesperanza. Y en cambio, las oficinas de los creadores del entramado de la revolución huelen a  fragancias florales, alfombra, teléfono, escritorio de caoba, cafetera, servibar, aire acondicionado. Dentro de esta contradictoria realidad social el maestro es una realidad que palpita por los cuatro rumbos de la nación. Cuando la comunidad mira un pelotón de soldados o pick up llenos de policías encapuchados y a cinco maestros con un portafolio y libros en la mano, o un autobús escolar, ¿cuál será su reacción y qué pensará? La respuesta es obvia: un maestro y un autobús transportando alumnos, son mil veces más importantes que todos los soldados y ministeriales. El maestro huele a razón y entendimiento, a sacrificio y fraternidad, a esperanza y libertad, a educación y cultura: el otro escenario huele a problema y sinrazón. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: el contexto ontológico de ser maestro es la raíz que germinó en el ente que bebió el agua de las acequias de las escuelas Normales de la ciudad y el campo, en las Normales Superiores diseminadas por el país. Las maestras de preescolar y los de primaria son la célula primigenia para la revolución cultural. “A la educación la han cambiado mucho” y al magisterio también. Pero la raíz social que nació en las Normales, a pesar de todos los males, a pesar de todos los golpes, la flama de la justicia y la libertad se mantiene. Por eso son importantes las Normales para maestros; por eso la SEPTelevisa les tiene tanto miedo. Hay muchos profesionistas que ejercen el magisterio…pero no se enraizaron en las Normales, aunque muchos sí están enraizados.

 Seguramente que en la violencia presentada en las televisoras, estén involucrados sujetos que no son maestros, que sean profesionales de la violencia y actúen por consigna. La consigna enraizada en la Educación Normal es luchar por la justicia y la libertad, por la democracia y conservar la plaza, la del magisterio, y la plaza mexicana donde quepamos todos, donde la brecha de los pocos que tienen todo y de los muchos que no tienen casi nada, se estreche y los mexicanos podamos aspirar a un salario digno y socialmente útil. Alea jacta est. 15-05-13. mi blog: http://nivelcincuenta.blogspot.com