Más bien podría decirse “los enredos que enredan a la ética.”

Más bien podría decirse “los enredos que enredan a la ética.” Veamos: sin abundar sobre tratados de ética tales como la temática certera del doctor Alfonso Siliceo Aguilar, es menester reflexionar sobre el comportamiento humano en el campo de los valores universales. El humano mexicano y el sudcaliforniano en particular, porque nos compete, sí es motivo de mínimo análisis: el comportamiento general de los sudcalifornianos nos lleva a la tesis de que hay una crisis profunda de valores y que a medida que transcurre el tiempo esta crisis aumenta y aparentemente a nadie preocupa. Los valores supremos de la humildad y sacrificio, la congruencia y credibilidad, honestidad, amor, compromiso, equidad y justicia, así como el perfil sudcaliforniano para luchar contra la corrupción, la impunidad y el nepotismo, son tema de las campañas pero al obtener el “triunfo” estos conceptos forman en el tambo de la basura. Los valores universales no quitan el sueño al ejecutivo nacional, su gabinete, los políticos, a los gobernadores ni a los alcaldes; a nadie importa la credibilidad, ni la honestidad y mucho menos la corrupción. A nadie importa despotricar y manchar la personalidad de un sujeto y otro día saludarse y hasta tomarse la foto. La doble moral mostrada por el ahora gobernador electo seguramente no le quita el sueño el que ciudadanos le cuestionen su comportamiento ante el presidente de la república. ¿Qué necesidad habría para balconearlo como un presidente fallido, errático en la conducción del país principalmente en el campo económico? ¿Qué necesidad para pintarlo como enemigo del pueblo y antidemocrático al ordenar el aumento al IVA y los gasolinazos “que hacen que los mexicanos y los coterráneos en particular cada día el dinero se le haga más chiquito en el bolsillo?” ¿Qué necesidad había? Y hace unos días con su doble máscara y moral va hasta la residencia oficial a saludar al “presidente fallido e incapaz.” Y repito: la crisis de valores cada día aumenta. Tan aumenta que la máxima autoridad dentro de dos meses, que debería dar ejemplo de congruencia y verticalidad, aparece en noticia local saludando al presidente de México. ¿Cómo calificarlo? ¿De estadista o cínico? ¿Cómo calificar a Peña Nieto? Y viene a mi mente y a la de todos: en política hay que comer estiércol (¿) y no hacer gesto. ¡Y vaya que es una verdad de mil kilos! ya que si una persona “normal” ofende a otra al grado de la infamia tal como Carlos Mendoza y “sus panistas” se refirieron a Peña Nieto, el ofendido, cuando menos deja de hablarle y saludarlo… y esta actitud puede durar el resto de la vida. Por eso mi tesis de “los enredos que enredan a la ética” ya que “normalmente” los valores axiológicos entraron en “la revolvedora” de la sociedad y la política y salieron enjarrados en cemento (estiércol humano) y no hay, hasta ahora, una estrategia, tratado o estudio que permita que la sociedad y la sudcaliforniana en lo particular recobren la estatura de humano o la “cultura humanizante” de la que trata con tanta certeza el doctor Alfonso Siliceo en sus tratados “Líderes para el siglo XXI, y El liderazgo que México necesita.” Filósofo extraordinario del que tuve la oportunidad de escuchar sus aleccionadoras conferencias cuando trabajé con el compañero Enrique Garayzar, en el ayuntamiento de Mulegé.

En el panteón de Mulegé, en la parte alta de la entrada hay un texto que dice más o menos: Ante la muerte se estrellan todas las tesis de la filosofía. En el tema que nos ocupa pasa lo mismo: Ante el comportamiento antiético de infinidad de personas, y los funcionarios y políticos “de sangre agraciada” se estrellan todos los tratados de la ética y la filosofía, toda la moral y toda la dignidad. Y lo vuelvo a repetir: una persona normal que ofende a otra, la ofendida puede no hablarle toda la vida. Luego entonces, como apunta el silogismo: Carlos Mendoza no es normal… cuidado pues. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Y ante el rumor persistente de que esta elección estaba pactada con Felipillo y sus cerebros, obviamente el comportamiento de Peña Nieto ante su detractor Mendoza Davis, “es normal” ya que los funcionarios de alto rango son anormales y por lo tanto la axiología deja de tener sustento. Por eso hay que seguir insistiendo: Mendoza Davis se declaró un gobernador cercano a la gente y que los escuchará; que será su empleado y no aprovechará el puesto para enriquecerse. Para nadie es un secreto la opacidad gubernamental y la corrupción. El pueblo pide entonces la contraloría ciudadana y rendición de cuentas, estrategias que frenarían la corrupción y el desorden administrativo. La ciudadanía quiere gobernantes honestos y que verdaderamente sirvan al pueblo. Por lo tanto el congreso o el gobernador deben presentar la iniciativa de revocación de mandato y la segunda vuelta cuando los ganadores no logren el 51 % de la votación. Ya lo apunté: los seis diputados de oposición, si no son anormales ni adictos al maíz, tendrán que impulsar estas iniciativas que vendrían a recobrar en parte el descrédito de la función pública de los tres poderes. La cámara de diputados goza del repudio generalizado. La oposición puede “dar vuelta a la hoja.” Frase repetida por Mendoza Davis. Alea Jacta Est. 01-07-15

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