Se “preocupan” por los animales domésticos, por la violencia en las escuelas, por antenas de Telecom, por parlamentos juveniles

La corrupción y la contraloría

Los diputados del Congreso

En la colaboración del miércoles argumento que la reelección es una medida antidemocrática ya que los “políticos de carrera” –los que viven de nuestros impuestos- utilizarán el poder y corrupción para reelegirse. También traté la práctica de los diputados, que “en la práctica” “legislan” por los lados del verdadero entorno social, aprobando leyes que en nada o casi nada benefician al pueblo. Se “preocupan” por los animales domésticos, por la violencia en las escuelas, por antenas de Telecom, por parlamentos juveniles, por medallas al mérito, por protección al turista, por riesgos del calor, por los transportistas, por el rector de la universidad, por salir en la tele y diarios, por atender las propuestas del gobernador y mil etcéteras más. Y el verdadero entorno social que se debate en salarios de hambre, falta de empleo, los robos imparables y nulos resultados en los crímenes que la vox populi sabe quiénes los cometieron o quiénes los mandaron ejecutar, desintegración social y familiar, una secretaría de finanzas, la Sepuie y la Contraloría en manos del diablo, los diputados ni por error voltean a verlo, (al entorno real) Y no es que me sorprenda de ello ya que la actuación del poder legislativo y el judicial siempre han estado del lado del poder, del partido que sea. Escuché los comentarios de algunos legisladores en relación a las obras adjudicadas al diputado Pancho Pelayo, que rebasan los 50 millones de pesos. Le sacaron la vuelta al entorno social y si acaso uno señaló que “debería actuar la contraloría”.

Desde el inicio de esta administración, que rompió en teoría con el salvajismo orquestado durante los doce años nefastos del leonenarzi, argumenté que la nueva administración estaba obligada a establecer estrategias legales para frenar la corrupción que como cáncer había invadido el tejido social. Y puse ejemplos muy sencillos: si una familia se muda a una casa y a los días nota fugas de agua, escaleras flojas, etc, de inmediato busca el correctivo. Si un ranchero observa que el agua de las acequias dejó de fluir con normalidad, hace lo mismo. Pues bien: todo mundo estaba enterado de la escandalosa corrupción de doce años anteriores que dejaron en ruinas la administración estatal y las municipales. El gobernante estaba obligado a ejercer una política hacendaria transparente, una fiscalización puntual al presupuesto de las distintas dependencias, y evitar en lo posible la corrupción que era un mal ejemplo que no se debía seguir. La grave corrupción y la impunidad no se terminarán con buenos deseos, giras y discursos. Desde el inicio propuse la creación de una contraloría social integrada con ciudadanos honorables en su vida pública y familiar; que no guardaran ningún parentesco familiar o político con el gobernador y su gabinete. Pero ante todo, una contraloría integrada por hombres y mujeres enemigos de la corrupción, componendas y compadrazgos. Documenté mi propuesta, la hice pública y la entregué en la oficina del gobernador, la Secretaría General y en el Congreso, en la presidencia municipal y a los partidos políticos. Hasta hoy no existe la mínima intención política para que la corrupción sea frenada. Y hoy se “asustan” porque Pancho Pelayo tiene dos poderosas empresas que la opinión popular califica como beneficiadas del poder político; se asustan porque se acusa a dos notarios de ejercer la corrupción cuando todo mundo sabe que en los doce años anteriores se dieron notarías como las despensas de ayer y hoy. La fe pública de las notarías está tan desacreditada como el ejercicio político de los funcionarios. La contraloría estatal, la secretaría de finanzas y demás dependencias que manejan mucho presupuesto, siempre serán vistas por el populacho como entidades sin decoro ni pundonor, como simples empleados del gobernante en turno… ¡y qué decir de los diputados! que en teoría es el poder supremo porque el gobernante no puede ejercer ninguna decisión trascendental si no cuenta con la aprobación del congreso. Lo mismo para los alcaldes que requieren la aprobación del cabildo. Y todo es al revés porque se actúa y legisla de espaldas al pueblo que cada día tiene más carencias y necesidades. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Y la cuestión es muy sencilla: una contraloría social como la que propongo terminaría con la clase política de millonarios y ricos. Una clase política llena de riquezas insultantes y un pueblo miserable. Y la cuestión es muy sencilla. Todos los que buscan el poder político, desde el deseo de ser regidor, y ya picado seguir picando hasta soñarse gobernador, lo hacen con el firme propósito de amasar mucho dinero sinónimo de poder. Hace unos días públicamente le expuse la tesis al senador Ricardo Barroso. Y va para todos los que la quieren –la silla- Al que llegue le expondré la necesidad de la contraloría social, única alternativa para frenar en parte la criminal corrupción que como pus se derrama por todas las ventanas de la entidad. Alea Jacta Est. 20-6-14

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