De acuerdo con la tesis marxista la guerra es la continuación de la lucha por el poder económico y político

De acuerdo con la tesis marxista la guerra es la continuación de la lucha por el poder económico y político. En los países “civilizados” el síndrome por el poder se ha encauzado por la “vía legal” de los partidos políticos y los procesos electorales. En México, en los tiempos del Partido Comunista (PCM) con personajes de la talla de: Valentín Campa, Hernán Laborde, Lombardo Toledano, Demetrio Vallejo, entre otros, la lucha por el poder mantenía congruencia con el decir y actuar. Al paso de los años –y sexenios- “la vía legal” entró en la vorágine de la lucha por el poder mismo transformando a los partidos políticos parte integral del poder mandante, y si bien es cierto que la lucha se mantiene dentro “de las reglas trazadas desde el poder mismo,” ha transitado cada vez con mayor oportunismo y corrupción lastimando el tejido social dando pie a una sociedad incrédula y harta de la actuación de los gobiernos y sus estructuras. Y en lugar de que las autoridades corrijan los errores, cada elección es más escandalosa donde las trampas, la mentira, el despilfarro y la demagogia campean por todos lados, en los medios de comunicación y en “los recorridos de los candidatos.”

En esta entidad estamos a unos días de que el siete de junio nos ponga ante las boletas electorales y votar por los candidatos: para gobernador, para alcaldes, para diputados locales y dos federales. Cada tres y seis años la vox populi dice: “no creo que tengamos un presidente municipal más corrupto que el que ya se va;” “no creo que haya un gobernador más transa que el actual, no creo que haya otro peor.” Y Cada trienio y sexenio los que entran le ganan a los anteriores… abrigo la terrible presunción que el ejercicio político de la entidad sea peor que el ejercido por los alcaldes y el actual gobernador. Porque todo el tiempo ha sido lo mismo me asalta la presente predicción: ganarle al candidato del gobernador siempre ha sido casi imposible… siempre ha sido así; el candidato a gobernador, los candidatos de los 16 distritos locales, las planillas municipales y los dos candidatos a diputado federal del PAN, son candidatos del gobernador… son candidatos de estado y siempre ha sido así. Pero tal como lo afirmo cada elección es más escandalosa y desviste a las autoridades y a los candidatos ungidos: “si quieres conocer a un hombre dale poder.”

La población estatal ha sido bombardeada por la escandalosa propaganda de Carlos Mendoza, principalmente. El asalto mediático quiere pintar una sociedad irracional.

El socorrido argumento de la guerra sucia está en boca de los candidatos del gobierno. Acusan al PRI de que ofenden al candidato, a su familia y su moral; que Ricardo Barroso no acata las reglas y que ha arremetido contra su familia; “ha aprovechado los debates para ofender, calumniar, para mentir y que no ha debatido a la altura de lo que merece Baja california Sur.” Ese y otros argumentos publicitó Carlos Mendoza para no asistir al debate de este lunes.

Cuando la elección pasada distribuí un documento que hasta el Zeta lo publicó, en el que cuestioné la nacionalidad del candidato del gobernador, Luis Armando Díaz. Hasta hoy no ha aclarado si es mexicano o no. ¿Utilizaría la guerra sucia contra ese candidato? Señalé que las elecciones del leonelato fueron elecciones de estado y que sus candidatos eran corruptos. ¿Me valdría de la guerra sucia? Es responsabilidad de los partidos políticos, sus candidatos y la ciudadanía denunciar las irregularidades y la corrupción imperante así como las actividades ilegales de los candidatos y el gobierno en los procesos electorales. Denunciar la práctica ilegal que niega la transparencia, la equidad y la confiabilidad de candidatos y autoridades electorales de ninguna manera puede ser guerra sucia. El proceso actual se ha ensuciado por actos ilegales de campaña: autoridades electorales al servicio del poder, estatura moral en entredicho de los convocantes a los debates (Coparmex, IEE, Miguel Ángel) que en nada abonan a la credibilidad y democracia, asalto al sentido común con la propaganda exagerada del candidato oficial. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Las llamadas telefónicas que se filtraron – que son varias y son del dominio público- que ponen en entredicho la honorabilidad, confianza y estatura moral del candidato Carlos Mendoza, ¿habría que mantenerlas en secreto, no darlas a conocer públicamente? Ricardo Barroso y su partido ensuciarían la elección al denunciar tales grabaciones? ¿Barroso ofendería al candidato panista, lo calumniaría y mentiría? ¿Y las redes sociales también harán la guerra sucia? ¿Si el espionaje telefónico es un delito, en qué escala del delito se tendrá que colocar al que realiza ese tipo de llamadas como las que se filtraron y son del dominio público? ¿Quién ensucia más la elección, al que grabaron o al que las da a conocer? ¿Y de qué guerra sucia estaríamos hablando si las ya famosas llamadas no hubieran trascendido? ¿Del vampiro volador que ayer reapareció por mi espacio aéreo? ¿De la obesidad de los candidatos, de los doble feos y de “los guapos”? ¿De la nueva moral de Víctor Castro que fue gusano de la guayaba del leonenarzi? Y así cómo pues… Alea Jacta Est. 27-05-15

Responder

Tu e-mail no seá publicado.