Nuestra entidad hace 39 años era considerada territorio federal

Nuestra entidad hace 39 años era considerada territorio federal. El día 8 de octubre de 1974 por decreto presidencial de Luis Echeverría Álvarez, adquiere la categoría de estado. El miércoles ocho el congreso del estado recibió a la clase política y sociedad civil representativa para conmemorar el 40 aniversario de la conversión de territorio a estado. Desde aquel momento la clase política inventada acogió en su mente el deseo y afán de “servir al naciente estado” en algún puesto público, y por qué no, servir desde la mayor responsabilidad en el encargo de gobernador. Desde entonces “los políticos de la nueva entidad” se acostaron y amanecieron acariciando en su almohada y en su conciencia el propósito de llegar a la administración del reciente espectro político. Aparecieron los mordiscos entre los pretensos y por fin resonó por toda la geografía sudpeninsular el grito de “yo con Ángel César”. Desde entonces ha habido siete gobernadores y en estos momentos las campanas tocan a rebato mordiéndose todos contra todos, soñando algunos con la gubernatura. Antes de 1975 el gobernador era nombrado desde la presidencia de la república, no había elecciones, pues. Los funcionarios eran pocos y no existían presidentes municipales. Desde “la mayoría de edad política” hemos tenido muchos alcaldes, muchos diputados y muchísimos funcionarios estatales y municipales. Recuerdo a dos delegados que fueron populares y estimados por la población; eran bonachones y humildes y caminaban a pie por las calles; en su mandato no ostentaron riquezas: Manuel Cota en Cachanía y Alberto Alvarado en esta ciudad capital. ¡Hasta los policías eran estimados y respetados! Los pobres que participaron en la gesta histórica de Loreto 70 murieron o viven en pobreza y a 40 años de distancia muchos viven en casas humildes en los cerros recordando aquel grito que recorrió toda la entidad. La naciente clase política adquirió prestigio, privilegios y riquezas… los pobres siguieron siendo pobres, “pero no debemos preocuparnos, es parte de una sociedad progresista”. Tenemos tantos funcionarios públicos que amasan escandalosas riquezas, tantas que el dinero no se mira entre la población sino en los satisfactores y bienes de la encumbrada clase política. Somos una sociedad que está pariendo funcionarios ricos cada tres y seis años… “pero no hay que preocuparnos, es parte de una sociedad progresista”.

Antes de 1975 éramos una entidad muy alejada de la patria -no estaremos igual de alejados hoy?- sin tomar en cuenta que formábamos una sociedad que pensaba y que sentía. Nuestra idiosincrasia en su tranquila existencia supo de las luchas libertarias de Juárez, del verbo incendiario de Ricardo Flores Magón, de la capacidad guerrillera de Pancho Villa y la proclama incendiaria de “tierra y libertad” de Zapata. La idiosincrasia nativa –tal vez lo único nuestro hasta entonces- se inquietó para tener derecho a nombrar nuestros gobernantes y decidir los caminos de nuestro destino. Se alzó la voz territorial y en jornada de Loreto70 exigimos gobiernos nativos Y con arraigo. Después de la jornada volvimos a nuestra casa, guardamos la euforia de momento y nos envolvió nuevamente la apatía pensando que nuestros gobernantes trazarían el rumbo para ser dueños de nuestro destino, pensando en el ejercicio de la política en defensa de la familia, en la democracia y la libertad. En 40 años nos hemos dado cuenta que el rumbo para ser dueños de nuestro destino, se desdibujó entre la humedad del surco, entre la espuma de los mares, entre las paredes de la escuela, entre los puños del obrero y entre las batallas de los cerros vencidos por las casas de cartón. “Pero no debemos preocuparnos, es parte de una sociedad progresista”. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: A cuarenta años de distancia el pueblo atisba desde los cerros vencidos por las casas de cartón, desde sus huellas resecas en la humedad del surco, desde las calles polvorientas y pedregosas de las colonias marginadas y entre la espuma de los mares. Atisba buscando el signo que lo lleve a encontrar los caminos de su destino. Mira alrededor y pura soledad, tristeza, pobreza y miseria. Quiere recobrar la energía de hace 40 años… ya no tiene fuerza y humor… porque los de ahora son una clase política que se prolonga o cambia de color para estar en el festín de los miserables. Una clase política que en cuarenta años ha trazado únicamente el camino y destino de su familia, sus privilegios y riquezas. Una clase política que muy luego olvidó que el pueblo luchaba por libertad y democracia, por dignidad y decoro. Y a 40 años el rumbo para ser dueños de nuestro destino se diluye como el agua que se escurre entre las manos… “pero no importa, no debemos preocuparnos, es parte de una sociedad progresista” Alea Jacta Est. 15-10-14- Continuará) DISCULPAS A Peninsular y Peninsular Digital, y a mis contactos y lectores. Voy “por los hilos” de San José de Magdalena, para perfilar mi novela. Luego vuelvo. Dejé esta entrega y la del viernes.

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