Al tocar el de los médicos y la marcha, obviamente quedaron muchos puntos que darían más precisión

El espacio de hoy lo tenía reservado para otra colaboración. Por los correos que me enviaron, unos a favor y otros en contra, retomo el tema de la marcha del #yo soy médico 17.

De entrada apunto que mi espacio en El Peninsular es de una cuartilla y cuatro o cinco renglones. En ese espacio no se pueden desarrollar temas con argumentos suficientes y que toquen las aristas más sentidas de ese tema. Al tocar el de los médicos y la marcha, obviamente quedaron muchos puntos que darían más precisión: Federico Sotelo fue un ortopedista de prestigio internacional, pero vivió la medicina vieja, cuando ser médico era casi un apostolado. Por eso actuaba así. Si hoy viviera a lo mejor no operaría “de a grapas”. El miércoles escribí: “creo que muchos practican el altruismo y piensan más en sus enfermos que en el dinero”. Claro que hay muchos que cumplen con una gran responsabilidad y trabajan nada más en una institución (Issste-Imss-Hospital). Soy pensionado y mi médico familiar es el doctor Correa, en el consultorio 16 de la clínica del Issste (en la Bravo). A todos sus pacientes les dedica mucho tiempo, tanto que los que estamos afuera nos desesperamos por la tardanza. Le guardo respeto y amistad. Como él debe haber muchos. Ser médico chambista demerita la profesión porque el galeno siempre está cansado de tanto trabajo y obviamente “medio atiende a sus pacientes de cualquiera de las instituciones oficiales de salud”. Y nada de malo tendría que el médico busque más trabajo para ganar más, pero no a costa de su integridad profesional y física y mucho menos a costa de una atención precaria “y de cansancio” a sus pacientes del Issste o Imss. Y que conste: el miércoles no escribí “que los médicos eran millonarios”. Señalé que: “el deseo de ser ricos ya campea en muchas batas blancas”. Hace algunos años tuve un desafortunado accidente en la carretera y lancé abajo del asfalto un pick up. La esposa puso los brazos en el tablero y se quebró un antebrazo. Fue un viacrucis buscar su atención sin tener recursos. Mil vueltas y no la operaban. Me entrevisté con el ortopedista en su consultorio _Salvatierra viejo_ y textualmente me dijo: “si usted me pone aquí –señaló el escritorio- diez mil pesos mañana la opero”.

Pero el médico no es el único que como chapulín brinca de una institución a otra: abogados, contadores, economistas, trabajan en dos o más despachos. Y el caso más lamentable es el de los docentes (sean maestros o no) que trabajan en dos o más escuelas, sin tener tiempo para ir a comer a sus casas. Se creó el Consejo Nacional de Arbitraje Médico, seguramente porque la profesión es muy delicada en beneficio o perjuicio de la salud y vida de los pacientes. Pero en la abogacía, contaduría y notarías, no se trabaja con la vida del sujeto, pero sí se trabaja con los bienes materiales de las familias, que muchas veces cambian de mano por las transas de estos “profesionales”. Y nadie los arbitra, y en el caso de los abogados y notarios, la mayoría gozan de una fama pública totalmente negativa. Al magisterio de educación primaria le cancelaron el horario de mañana y tarde para que lograra trabajar en dos escuelas o en secundaria-prepa. Luego le crearon la doble plaza… en fin. Y qué decir de los que trabajan en dos prepas y en una universidad. Y no hay árbitro para medir el rendimiento del docente, hay evaluaciones pero hay corrupción y amiguismo como en todo el tejido social.

Los médicos en general son apáticos ante la corrupción que campea en la vida social, corrupción que se manifiesta en malos salarios, injusticia laboral, jineteo de plazas, nula aplicación de la ley al proletariado (el que vive de su trabajo), privilegios de funcionarios y sus familias, etc. y el domingo, creo que por primera vez en la vida social de la entidad, marcharon en esta ciudad. No sé si alguno o varios al ir en la marcha pensaron en sus pacientes. Creo que fue una marcha por los médicos no por la salud y los enfermos. En los viejos tiempos de la lucha izquierdista tuve grandes compañeros médicos allá en Nayarit. Aquí nada más conozco al compañero Silvestre Fiol que ha militado en la lucha social, y al compañero Arturo Meza que manifiesta una conducta democrática. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Muchos médicos creen que los derechohabientes del Issste-Imss, somos pacientes de cuarta porque no les pagamos…pero se equivocan porque cotizamos toda la vida para que ellos tengan esa plaza. No somos pordioseros. Cierto: el primer responsable de que la salud sea una prioridad es el gobierno, y ya ven, en estas instituciones el cuadro de medicamentos nunca está completo. Hay veces que no tienen ni recetarios, el servicio de análisis es desastroso y te citan para 30 o 40 días. Muchos se mueren antes. Algunos llevan su tensiómetro –para medir la presión- porque la clínica no tiene. La primera negligencia para el cuidado de la salud la comete desde siempre el gobierno… y nadie lo arbitra. Alea Jacta Est. 27-6-14

Responder

Tu e-mail no seá publicado.