Especial / Jesús Solís Alpuche (Día del Maestro)

De la Península de Yucatán a la de Baja California

Con el agradecimiento profundo para el compañero Jesús Solís Alpuche, yucateco, enraizado en la savia de sus pueblos originarios, luchador social y escritor, transcribo sus comentarios que vibraron en mi alma y que en mi trinchera –que nunca he abandonado- por la lucha social y la justicia abrillanto el fusil de la escritura…

En honor al día, hoy quiero recordar a mi gran camarada: Jesús García Manríquez, «El Bobby». Luchador social bajacaliforniano, de letras como armas tomar, que inesperadamente me habló hace unos días, desde la paz, BCS, ya que como yo, hace mucho dejamos Santa Rosalía, Mulegé.

Ambos vamos a cumplir 82 años, pero la lucha sigue, y sigue para nosotros…

Con dificultades inherentes nos hemos venido imponiendo al Covid19, y nuestro intercambio de Península a Península desde 1982 en que dejé la otra Península, hoy ha sido más frecuente con los libros de nuestra autoría. Ahora «El Bobby» me pide le envíe todo lo que tenga sobre El Popol vuh, El Chilam Balam y la milenaria cultura maya. Se me hace que se está haciendo más místico que antes. Es la edad creo. Le he enviado algunos trabajos míos sobre el Kuxaan Sum.

Busco el más reciente libro que me envió: Ojos de maderaCuchillos de vidrio y como Patricia Valenzuela dice en su reseña: «me lo imagino sentado en una poltrona bajo una ramada, con una taza de café negro —de talega—, una pieza de pan del Boleo y muchos niños y jóvenes a su alrededor sentados en el piso, en bancas desvencijadas o recostados unos sobre otros, boquiabiertos, escuchándolo».

 Ojalá no sólo lo imaginara.

Ojos de madera cuchillos de vidrio (así sin coma, como dijo el profesor Bobby que era el título original), es la narración que nos hace su autor acerca de los hechos que se sucedieron después de que José Rosa Villavicencio descubriera lo que, por fortuna o desgracia, serían de los más grandes yacimientos de cobre en el mundo y que dieron pie al surgimiento de Santa Rosalía.

Con una excelente prosa, Bobby García nos relata decenas de anécdotas que nutren la historia de nuestro querido pueblo. A través de ellas, podemos hacer —los que no vivimos esa época—, el maravilloso ejercicio de la imaginación y transportarnos al Tiro Williams, a la Santa Águeda de antaño, o a los túneles donde solo los valientes —y necesitados— moradores de ese entonces, arriesgaron sus vidas para enriquecer a otros.

Con un maravilloso manejo de las metáforas, de las analogías, pero sobre todo con un lenguaje simple y sencillo, el autor nos deleita con su narrativa a la vez que nos permite conocer la vida de hombres y mujeres aguerridos que dejaron huella de sus pasos por nuestra comunidad.

Ojos de madera cuchillos de vidrio, es otra magnífica obra literaria sudcaliforniana. Quizás la primera -que leo- que hace uso y juega con el realismo-mágico de tan extraordinaria manera.

Todos —creo yo—, no sólo viejos y adultos, también jóvenes y niños, debemos —sí, en su modo imperativo— leer este libro si queremos conocer parte importante de nuestra historia. Ojos de madera cuchillos de vidrio, guarda en gran medida lo que nos da (o debe darnos) el «sentido de pertenencia» y de arraigo que tanto nos falta, para defender, cuidar y proteger lo que nos han legado. Y con esto no me refiero a cuidarlo tan solo de los extranjeros «como en aquellos tiempos», también de los locales. Por ejemplo, de sus malos gobernantes y de todas aquellas personas que, con sus malos comentarios y su apatía, en lugar de construir, destruyen la riqueza tangible e intangible de nuestro querido PUEBLO, así, con mayúsculas.

Nadie puede amar lo que no conoce, eso es irrefutable.

En este libro vibra el corazón y corre la sangre de un pueblo minero, un pueblo que no quiso morir y que, por ninguna razón, debe hacerlo…

Por el Día del Maestro, quiero rendir homenaje en vida, a quien honor merece en la enseñanza ejemplar, plena de justicia y dignidad. A mi amigo, Jesús García Manríquez, que le gusta lo llamen «El Bobby», del cual adjunto los datos que tengo de su incansable vida de lucha desde la Palabra y la Pluma.

Nació en el extinto Grupo Minero de San Luciano, que estaba a 20 Km. del fundo minero de Santa Rosalía, Baja California Sur, el 15 de diciembre de 1939. 23 días después que yo en Kinchil.

Cursó su educación primara en Santa Rosalía y Mexicali, Baja California.

La secundaria la cursó en la escuela Morelos de la ciudad de La Paz, Baja California Sur.

La educación Normal la cursó en la Escuela Normal para maestros Domingo Carballo Félix, en la ciudad de La Paz, B.C.S.

La educación superior la cursó en la Normal Superior de Nayarit, en la licenciatura de Historia y Ciencias Sociales. En la misma escuela cursó un Diplomado en Filosofía. CONTINUARÁ.

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