Concluí mi tesis con la sentencia: “Posiblemente el señor gobernador piense que no vale la pena atender la opinión de un “loco”

Cuando leí por internet la convocatoria pública a participar con ponencias en la reunión que se llevaría a cabo en un centro de convenciones (con todo y lujo), a pesar de que la leí el sábado 23 de enero y el plazo vencía el martes 26, decidí elaborar una sobre el tema “Transparencia y rendición de cuentas” en el apartado de “Combate frontal a la corrupción.” Sabiendo de antemano que mi ponencia sería arteramente masacrada, la presenté para que el gobierno estatal no tuviese el argumento de decir: “ya ven hicimos la convocatoria pública al foro sobre la corrupción y el defensor de la honestidad no participó.” Declaro que fue un ejercicio al que estoy acostumbrado ya que soy amante del diálogo y la confrontación de ideas aunque la otra parte no tenga ninguna posibilidad de estar de acuerdo porque no los llevó el espíritu democrático del ágora ateniense que fue el centro de las ideas y la actividad política, sino el cumplir un mero trámite para justificar un gobierno que peligrosamente se está encaminando a la intolerancia y autoritarismo. Ante este escenario mi ponencia no tenía ni tiene ninguna posibilidad de ser tomada en cuenta… pero tenía que presentarla. El 18 de enero de 2013 lancé el manifiesto titulado “al filo de la historia.” Aquella ocasión centré mi tesis en el momento en que los sudcalifornianos llegamos a “la mayoría de edad” creyendo que por fin trazaríamos el camino de nuestro destino y que nombraríamos a nuestros gobernantes. Luego nos dimos cuenta que las decisiones se seguían tomando desde el centro sin tomar en cuenta la opinión popular. Ejercimos el derecho al voto cautivos por un poder priista, luego perredista y ahora panista… el voto es lo de menos, tan es así que Carlos Mendoza gobierna con cien mil votos en una entidad que tiene más de 400 mil ciudadanos. Luego apunté que los gobernantes y sus equipos olvidaron que son servidores del pueblo; hablé de la casta de millonarios, corruptos y poderosos que hacen y deshacen en una sociedad apática que peligrosamente ha aceptado el fraude, la impunidad y corrupción como una costumbre en la vida cotidiana. Concluí el manifiesto señalando la corrupción incontrolable de los doce años perredistas y convoqué al gobernador Marcos Covarrubias a instituir la contraloría ciudadana en los términos de mi comparecencia del jueves 28 de enero.

Concluí mi tesis con la sentencia: “Posiblemente el señor gobernador piense que no vale la pena atender la opinión de un “loco” ¡Que no se equivoque el ciudadano gobernador! Lo que aquí escribo es lo que piensa el 80 % -cuando menos- de la ciudadanía de la entidad…” Entregué el manifiesto en la oficina del gobernador, secretaría general, diputados y muchos más ciudadanos.

 La ponencia que presenté el 28 de enero en el famoso foro convocado por el gobierno, ya la envié a mis correos, la llevaré a diputados de oposición y a ciudadanos democráticos. Quinto Poder y Peninsular Digital me hicieron el favor de publicarla; no sé si El Peninsular la publicó.

La reunión fue una más de las reuniones que organiza el estado: edecanes que pedían nos registráramos, funcionarios para las mesas, agua, café galletas. Un día antes fue la inauguración y todo el grupo político acudió. La radio, la Tv y la prensa dieron cobertura de “informe.” El jueves el escenario fue distinto ya que la concurrencia fue escasa. No miré a la prensa ávida y “volcada” para informar de los grandes avances de la democracia que viviríamos miércoles, jueves y viernes. Nada de eso. En la mesa de: transparencia y rendición de cuentas y el apartado de “combate frontal a la corrupción, solamente se presentaron dos ponencias: la de un militar retirado que abordó el tema de la ética en la función pública, y la mía. Muchísimos ya la leyeron, para que redundar. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: ¿Cuál será la razón para que Carlos Mendoza Davis no haga suya mi ponencia? Por una razón muy sencilla. No está dispuesto a que sea el pueblo el que fiscalice el manejo del presupuesto estatal. No está dispuesto a vivir él y sus allegados únicamente de su salario sin gozar de los privilegios escandalosos que dan el manejar casi TRECE MIL MILLONES DE PESOS, donde la corrupción y la impunidad hasta hoy no tienen freno. El grupo político actual, como el de los 16 años anteriores, no está dispuesto a dejar el gobierno sin amasar una fortuna, mucho más cuantiosa que la que ya tienen. La contraloría ciudadana les amarraría las manos y les cortaría las uñas. Por eso mi ponencia tiene como destino el tambo de la basura, gracias a la corrupción y la impunidad:

“Han sido los sucesivos gobiernos los que han creado la mayoría de los ricos y a la mayoría de los pobres. En México son muy pocos los que son ricos por sus propios méritos y son muy pocos los que son pobres por su propia culpa.” Nuestra entidad entra meridianamente en esa definición. El maridaje, las concesiones y contratos también hacen ricos a los funcionarios. Una aclaración: funcionarios de segundo y menos mandos pueden no entrar en la corrupción escandalosa. Alea Jacta Est. 04-02-16

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