En los tiempos del PRI el discurso de campaña era otro

“Pero rapidito, rapidito terminaré con la inseguridad”

“No sé por qué quieren ser alcaldes”

En los tiempos del PRI el discurso de campaña era otro ya que la sociedad había adoptado como suyo el quehacer de la política desde que éramos territorio en una entidad desinformada en la que si bien la corrupción existía no se manifestaba tan descarnada como hoy. Pero como todo cambia, la inquietud e inconformidad porque las autoridades solamente jugaban en su cancha y nunca le prestaban la pelota al pueblo, las voces disonantes empezaron a escucharse. Ya entonces se cuestionó a los funcionarios mercadistas que la vox populi calificaba de corruptos. El gobierno de unos cuantos empezó a ser cuestionado y la inconformidad creció. Así la clase política surgida desde el gobierno de Ángel César, sin querer darse cuenta, por el mundo mágico en que vivía, se enfrentó a una sociedad que encontró el cauce para manifestar “su contra.” Surgió entonces el discurso del “ajuste de cuentas y la cero tolerancia”. Recuerdo que Leonel en el estadio dijo: “cortaremos las uñas a la corrupción y no voy aceptar a los periodistas que me den la suave, que me informen mentiras de lo que pasa.” Y de “ahí pa´l real” arrebató mil aplausos, y las esperanzas del pueblo se cifraron en lo que sería un gobierno de justos. Todos sabemos en lo que terminaron las esperanzas del pueblo.

Desde que inició la campaña actual todos los candidatos hablan y seguirán hablando de “cero tolerancia y rendición de cuentas.” Y hablan porque la corrupción, la complicidad y la impunidad, han hecho del ejercicio y quehacer político de los gobernantes y sus funcionarios una política pública que “rinde cuentas” con la más escandalosa demagogia mediática en la que la verdad no existe o existe a medias:

Barroso comentó que la entidad, de acuerdo con el número de habitantes es la de mayor inseguridad a nivel nacional, así como ocupar el último lugar en transparencia y rendición de cuentas. Estas afirmaciones del candidato priista contrastan con la información oficial manejada en los medios de comunicación. Y todos los candidatos, de acuerdo a la candidatura que buscan, prometen terminar con la impunidad y crear mecanismos para la rendición de cuentas. Leonel heredó la gubernatura a Narciso y hubo una tolerancia de “a cien” y cero rendición de cuentas. Narciso pretendió heredar el palacio de cantera a Luis Armando Díaz y en su lugar llegó “el PAN,” con Marcos Covarrubias que metió a la cárcel por unos meses al exgobernador…pero la tolerancia, la impunidad y la corrupción se siguen derramando por toda la entidad. Hoy el candidato del gobernador y sus funcionarios es Carlos Mendoza que desde su primer discurso en Loreto volvió a sus viejas mentiras: “Ofrezco un mejor futuro con más y mejores empleos” y como candidato a senador dijo que: “había que mandar de vacaciones al desempleo,” y ocupamos uno de los primeros lugares en ese renglón. Es decir, como senador se le olvidó mandar a vacaciones al desempleo. Y a pregunta expresa de un comunicador contestó: “si, rapidito, pero muy rapidito, terminaré con la inseguridad y el crimen organizado; a mí no me temblará la mano, sé cómo hacerlo.” Si sabe cómo hacerlo entonces es muy egoísta por no haber compartido “su saber” con el gobernador ya que la inseguridad tiene a la ciudad de La Paz con un temor creciente al grado de que sus pobladores se recogen en sus hogares a temprana hora de la tarde.

Todos prometen “hacerlo,” pero no dicen cómo. La impunidad y rendición de cuentas se corregiría en alto porcentaje si el “organismo de fiscalización” del que habló Ricardo Barroso, fuera la contraloría ciudadana formada por ciudadanos públicamente honestos sin compadrazgo y amiguismo con el gobernador, sus funcionarios de primer nivel, con los alcaldes y sus funcionarios. La rendición de cuentas se haría efectiva desde el momento en que el Congreso aprobara la revocación de mandato. “No rindes cuentas, vas pa´fuera” Estas dos instancias darían certidumbre y confianza a la ciudadanía. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Osuna Frías, dirigente municipal de los burócratas de La Paz, se interroga “por qué quieren ser alcaldes si no tienen una idea clara de la problemática –insalvable hasta ahora- que aqueja a todos los municipios”. Y tiene razón porque los ayuntamientos son un barril sin fondo en corruptelas y nómina “de confianza” saturada en un 60 % cuando menos, asesores inútiles, servicios públicos sin infraestructura, sueldos muy elevados, deuda insalvable, etc. Tiene razón Osuna Frías, pero también la dirigencia sindical ha abusado en la exigencias de bonos que terminaron por quebrar la movilidad “de las maromas de finanzas” para cubrirlos. Fui funcionario municipal y estatal por casi seis años en Mulegé y en el estado. Pude observar de cerca el servicio de los burócratas en Mulegé y en el Patronato del Estudiante aquí en La Paz. No creo que a la distancia de 17 años el servicio –trabajo- de los burócratas haya cambiado mucho cualitativamente hablando. Cuantitativamente es una de las razones para el mal funcionamiento de las comunas. Continuaré.

10-04-15

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