Escribo olas.

Canciones y poemas (III)

INVENTO TUS RECOVECOS.

   ( CANCIÓN )

Amar es la historia moderna

historia de redención,

somos todos, un ejemplo

ciento treinta fundación.

Te camino calle nuestra,

te respiro por tu vientre,

llegan a mí tus recuerdos

para vivir el presente.

Te camino calle nuestra,

invento tus recovecos,

ojos, ventanas y puertas

llenan mi alma de recuerdos.

Soy marisma, soy vigía,

soy de cobre, soy de tierra,

mis manos tejen poemas

que descubren cachanía.

Te camino calle nuestra,

invento tus recovecos,

ojos, ventanas y puertas

llenan mi alma de recuerdos,

ojos, ventanas y puertas

llenan mi alma de recuerdos…

LA PIEL NOS HUELE A CENIZA

(En la época en que escribí este recital, había la

fiebre del calamar, y en las noches parecía que

en el mar había otra ciudad).

         POEMA

Somos la historia moderna, sí,

estas calles son modernas,

luz mercurial, pavimento,

tiendas con ojos de cristal,

vestidos de tirol planchado…

ciertamente somos otra historia

pero la piel nos huele a ceniza,

a mina, a carburo, grasa de donke…

nombres que los modernistas no conocen

y de allí nacieron y son lo que ahora son.

1885, nacimiento y bolas de cobre,

1985 y la muerte de la piel minera,

la fundición, sus obreros con sus sueños,

las minas y sus fantasmas mineros,

de la fundición su pitazo

gordo y melancólico

como ronroneo de gato siamés.

1985 y el látigo de la historia

nos partió en dos: el antes y el después…

hoy somos otra historia, sí…

pero el pasado nos pesa porque pasó…

somos hoy un pueblo de mil vestidos

miles de lanchas y miles de sueños

en la espuma negra de mi playa.

Llegamos de la montaña a la playa

y nos emboscó la incertidumbre,

nos acribilló una esquirla de cobre,

un pulmón tuberculoso,

una nube de silicosis

y muchos panteones olvidados…

pero hoy somos otros…

otra ciudad que se pone vestido de noche

para coquetear al mar…

otra ciudad

que cambió el infierno de la mina

por la brisa y espumas de mar,

que cambió el infierno de la mina

por lanchas, poteras y sal.

Esta nueva ciudad que renta cuartos…¡ no !

que renta soledades en cuartos.

Esta nueva ciudad

que prostituye sus calles

con banquetas que enseñan sus calzones

a todos los viajeros de la sal…

esta ciudad nuestra

que ahora vive en el mar.

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