Muchas cosas tendrán que cambiar de ahora en adelante.

La nueva normalidad en Los Cabos

Muy temprano rodó por los suelos el entusiasmo generado por el comunicado de los hoteleros de que pronto se estarían recibiendo a los primeros turistas de esta temporada. Esto no podrá ser en tanto estemos en rojo en el semáforo que ha establecido la Secretaría de Salud para determinar el fin de la cuarentena

A esta mala noticia cuando menos le siguió una buena. La inclusión de la industria de la construcción en la lista de actividades esenciales. La reanudación de esta actividad se espera que ocurra para el día 1 de junio. Según lo anunció recientemente el gobernador del estado Carlos Mendoza Davis.

De ser así la economía de la comunidad tendría un respiro.

La construcción detona una gran cantidad de actividades correlacionadas con esta y genera una importante derrama económica entre la población.

Miles de familias cabeñas dependen de estas actividades para subsistir.

Muchos proyectos hoteleros e inmobiliarios están detenidos no por falta de recursos financieros sino por las medidas impuestas por la cuarentena.

El punto aquí está en lograr un gran acuerdo entre los empresarios y las autoridades del gobierno en sus tres niveles, para aplicar un estricto modelo de contención epidemiológica que a su vez permita la reactivación de la economía sin provocar una mayor dispersión del COVID-19.

Construcción y turismo son las dos principales actividades productivas que mueven a esta comunidad.

Reactivar el turismo dependerá de factores internos y externos que están relacionados con la normalización de los vuelos comerciales tanto nacionales como extranjeros, así como de que se les den facilidades a los visitantes lo mismo para salir de sus países como para visitar el nuestro de forma segura y confiable. Esto vuelve más complicado fijar una fecha precisa para el retorno del turismo.

En tanto que la construcción es más una cuestión doméstica y que depende principalmente de la toma de decisiones locales. Poner en marcha este sector tiene menores complicaciones.

Resolver la disyuntiva de arrancar la economía o frenar la expansión del coronavirus es actualmente el gran reto en nuestro estado. Encontrar la solución no es sencillo, tampoco será barato.

Muchas cosas tendrán que cambiar de ahora en adelante, en tanto no tengamos mayor control sobre la pandemia, pero no podemos continuar inmovilizados.

Deben comenzar ya las discusiones dentro de las cámaras empresariales, así como de los colegios profesionales, principalmente de los ingenieros y arquitectos sobre las medidas concretas para abordar la “nueva normalidad”.

Tomemos en cuenta que no habrá vacuna para este coronavirus a corto plazo, tampoco hay garantía de que desarrollemos inmunidad comunitaria y mucho menos existe certeza de que el virus desaparezca de forma espontánea. Luego entonces. Tenemos que aprender a vivir con él y esto significa, trabajar, estudiar, divertirnos y reproducirnos, teniéndolo de compañero inseparable.

A esto se resume la nueva normalidad aquí en Los Cabos.

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