Eligio vs el resto del mundo

Viendo como el estado se cae a pedazos, la conmemoración del LX Aniversario de la conversión de Territorio a Estado en los retazos de lo que queda de eso que alguna vez fue la representación de la soberanía popular sudcaliforniana, el Congreso del Estado, convertido ahora en una gayola donde los ciudadanos desde fuera podemos observar el lamentable espectáculo de la denigración de la actividad pública, no podía más que estar acorde al desastre de campea en los tres seudo poderes del estado.

Que en el Congreso del Estado no sepan legislar, eso ya se sabía, pero que no sean capaces de organizar una ceremonia con la mínima dignidad en una fecha tan importante para la historia de Baja California Sur, la verdad es que es el colmo de la desfachatez de esa recua que se llena los hocicos haciéndose llamar a sí mismos representantes populares, y que han alcanzado el último grado de cinismo, no solamente por ser de los más caros del país, sino al parecer, también de los más inútiles. En una ceremonia desorganizada, desangelada y depreciada por personalidades de gobierno y la sociedad civil, que inició para variar con 40 minutos de retraso, la cereza del pastel de la ignominia fue que el funcionario designado para hablar a nombre de los tres poderes que conforman el remedo de estado sudcaliforniano, fue, ¿Quién cree usted despreciado lector? Es más, ni se moleste en contestar, porque lo que usted y yo pensemos, a esos que usurpan nuestra representación les vale un poquito menos que madre. Pues si, podemos suponer que quien llevaría esta responsabilidad de representar a todo el aparato de estado debiera ser un funcionario destacado, capaz, honesto, sin mácula que pudiera de manera honrosa presentarse ante la ciudadanía en un evento de esta naturaleza. Pues no, el Poder Ejecutivo, es decir Narcos Covarrubias, designó al Procurador General de Justicia del Estado para llevar tal honor.

Los últimos muertitos todavía ni se enfriaban en la plancha, todavía las familias y deudos de los fallecidos no terminaban de preparar sus exequias cuando en el Congreso del Estado ya estaban recibiendo con bombo y platillo a nuestro glorioso y capaz procurador. El mensaje de Covarrubias para la población es muy claro: me valen sus quejas, me vale que vivan en zozobra por la inseguridad que campea en el estado, no me importan ni las encuestas ni el clamor ciudadano que pide mayor seguridad. Ahí está el Procurador, tiene todo mi respaldo para que las cosas sigan como están: sicarios paseándose en horas de oficina con armas largas por toda la ciudad, elementos de las diversas corporaciones policíacas coludidos con los mañosos y además involucrados directamente las ejecuciones y ajustes de cuentas del narco. Escúchenlo bien amigos sudcalifornianos: eme e uve a ele e eme a de erre e. Sí Miguel Ángel, mientras no toquen a la nenita, me vale que el estado se caiga a pedazos.

Desde luego que ello no sería posible si no existieran profesionales de la comparsa y la simulación, testaferros de las decisiones oficiales, como todos los que integran los poderes legislativo y judicial, donde con todo gusto recibieron la bofetada con guante blanco que el gobernador les dio al obligarlos al fungir como damas de compañía y convidados de palo al espaldarazo que le estaba dando a su jefe de gatilleros ungido como procurador del estado.

Desde luego el Procurador subió a agradecer a su jefe, el gobernador, y a justificar su cochinero; en medio del lodazal brilló una perla. A nombre y en rescate de la poca dignidad que tiene en Baja California Sur la calidad de ciudadano, Don Eligio Moisés Coronado, como si una persona con su trayectoria no hubiera dado ya suficiente al estado desde los diversos ámbitos donde se ha desempeñado, especialmente los relacionados con los académicos, tuvo que salir en defensa del espacio ciudadano poniendo algunos puntos sobre las íes.

A pesar de que sus correligionarios del PRI se prestaron si ningún rubor a respaldar el agravio que Marcos Covarrubias hizo a la ciudadanía de Baja California Sur, tuvo que venir Eligio Moisés Coronado, a su edad y con sus credenciales, ha hacer lo que correspondía a alguno de los noveles y pretenciosos diputados de su partido, mantener algo de dignidad, ya no por ética, ya no por vergüenza, es más, ni siquiera por simular el juego de oposición que vendieron junto con su voto a favor del impuesto por tenencia de vehículos, sino por su propia conveniencia política, egoísta y vil, pero al parecer los ciudadanos de Baja California Sur si siquiera merecemos que los presuntos indiciados como candidatos traten de hacer la faramalla de que defienden los intereses de la población.

Así, Don Eligio nomás tragó saliva y con un compromiso cívico que es de reconocerse, teniendo en primera fila a los esquiroles de su partido, hizo lo que ningún integrante del Legislativo, mucho menos los jeques del Poder Judicial ni desde luego del Ejecutivo pensó siquiera: hablar pensando y sintiendo como un ciudadano, asumiendo su responsabilidad como ciudadano sudcaliforniano que la circunstancia reclama. Entre las cosas importantes que Don Eligio señaló, y que la mayoría de los medios de comunicación omitieron en sus reseñas por no incomodar a su mecenas del palacio de cantera, fue que la procuración de justicia es un anhelo inalcanzable para los ciudadanos, que la justicia se encuentra atrapada en un laberinto de complicidades y compromisos de grupo; señaló además que Baja California Sur ocupa otro honroso lugar ya no a nivel nacional, sino en toda Latinoamérica por ser la única entidad que no cuenta con un Consejo de la Judicatura u órgano similar que lleve a cabo las labores de supervisión, evaluación y capacitación que el Poder Judicial requiere, lo que deviene en un sistema de impartición de justicia anárquico, donde los magistrados revuelven a conveniencia los asuntos administrativos, escalafonarios, disciplinarios y de control interno, siendo pues, jueces y partes en el teje y maneje de los asuntos del tribunal de justicia.

Y Don Eligio se quedó corto, todo el mundo sabe que los magistrados tienen de rehenes o de peones a los jueces dictándoles cómo y cuándo resolver los asuntos; desde luego el tema del Consejo de la Judicatura es un tema que los magistrados envilecidos por el poder y su propia ignorancia rechazan, secundados por diputados como Jisela Páes, vocera ex oficio del oficialismo marquiano al interior del Congreso, alegando que no hay recursos para la creación del consejo, ¡claro! Para atender las demandas ciudadanas no hay dinero, pero que tal para aumentarse el presupuesto del Congreso que en esta legislatura casi llega a los 200 millones de pesos.

En este contexto, pasó el cuarenta aniversario de la conversión de Territorio a Estado de Baja California Sur, sin pena ni gloria, despreciado por las autoridades que lo menos que les importa es fomentar la conciencia cívica de la población, donde reconocer el mérito de grandes hombre y mujeres en la historia de nuestra entidad les cae como patada en los huevos ante su pobreza de miras y su actuar mediocre y convenenciero.

Gracias Don Eligio por decir lo que muchos decimos, pero nadie quiere escuchar.

Salmo responsorial: “sí Miguel Ángel, entre ayer y hoy solo me he comido dos burritos Miguel Ángel”.

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