Las crisis, del tipo que sean y los huracanes tienen una gran similitud.

De crisis y huracanes

A la gente le encanta repetir dichos que muchas veces dan por ciertos sin tomarse siquiera la molestia de confirmar que sean reales. Este es el caso de la falacia de que, en idioma chino, la palabra crisis, es sinónimo de oportunidad. Nada que ver.

 Víctor H. Mair, de la Universidad de Pensilvania, experto en temas de china y su lenguaje, sostiene que el sustantivo compuesto jīhuì, 机会 que es la forma como supuestamente se escribe crisis en chino, en realidad significa, peligro y punto crucial, crítico, y no oportunidad.

¿De dónde viene entonces todo este enredo?

Esto se lo debemos al presidente John F. Kennedy quien el 12 de junio de 1959, dio un discurso en Indianápolis y en esa ocasión afirmó que la palabra crisis, en chino significaba oportunidad. Ya ven ustedes que a los presidentes de los países luego se les da de forma natural decir sandeces y a sus seguidores repetirlas “hasta el infinito y más allá”.

 De ahí en adelante, la frase se ha vuelto hasta dogma de fe entre aquellos que quieren entender las cosas desde una óptica de optimismo exacerbado.

No necesitamos recurrir a un idioma extranjero para descubrir que las crisis encierran grandes oportunidades para todos aquellos que logran entender a tiempo la naturaleza y derrotero que habrán de seguir estos fenómenos cíclicos.

De acuerdo con la definición de la Real Academia de la Lengua, crisis significa “Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados”.

Al haber cambios profundos en todo sistema, se producen reacomodos de los elementos que lo componen. Estos cambios pueden generar beneficio o perjuicio para las partes, dependiendo de la forma en que reaccionen. El movimiento es una condición intrínseca en todo el universo, incluido nuestro pequeño mundo.

Todo cambia, todo se transforma de forma permanente, nada permanece inalterable. Las crisis lo que hacen es violentar estos cambios y acelerarlos. Ahí es donde nace la oportunidad. En esos espacios que se abren durante el reacomodo de sus componentes. Es el momento en que por ejemplo un competidor cae y deja un vacío que se puede ocupar.  O cuando se puede implementar un nuevo sistema o producto. Es más, hasta en las formas en que se relacionan las personas, ahí tenemos las conferencias virtuales y la venta por internet, en auge por la crisis sanitaria del COVID-19.

Las crisis, del tipo que sean y los huracanes tienen una gran similitud. Siempre se llevan todo lo que está mal puesto, aquello que no se diseñó para sobrevivir a condiciones extremas de cambio. Lo que es redundante, lo superficial o temporal. Eso que en tiempos de relativa calma podía sostenerse en pie, durante una crisis o un huracán, será desechado. Igual ocurre con otro fenómeno natural, los terremotos.

De esta forma la naturaleza se encarga de autorregularse, eliminar los excesos, desechar lo que resulta obsoleto o insuficiente. Nuestra responsabilidad consiste en encontrar la forma de obtener beneficio de estas transformaciones, de pasar de ser víctimas de las circunstancias a ser beneficiarios de ellas.

En esto radica la verdadera oportunidad que nos brindan las crisis.

¡Comparte!

* * *


Responder

Tu e-mail no seá publicado.