Ramón Cota Meza (el Pirri)

Cuaderno de Santa Rosalía  ( I )

Inicié la lectura del libro Cuaderno de Santa Rosalía, de Ramón Cota Meza, Cachanía radicado en la Ciudad de México desde hace muchos años (1995)

Lo he estado leyendo “poco a poco” por mi dificultar para leer “grandes trechos”

Desde el inicio me atrapó su lectura, a lo mejor, porque soy Cachanía, he escrito mucho sobre ella, y también, porque sé del rigor intelectual que el Pirri imprime a sus investigaciones. Desde el inicio en su presentación nos dice: “sobre Santa Rosalía se ha escrito mucho, por lo tanto, debo justificar un libro más” No es un libro más; es uno de los más importantes y cualquier Cachanía debería interesarse en leerlo.

Desde el rigor metodológico que imprimió Juan Manuel Romero Gil al libro sobre Santa Rosalía, “Cuaderno de Santa Rosalía” nos muestra una rigurosa investigación sobre la historia que no conocíamos –o no habíamos leído-

Desde siempre se corrió la versión de que José Rosa Villavicencio había descubierto el mineral de cobre (boleos) por casualidad, y por lo tanto, allí se inicia la historia de Santa Rosalía y la empresa francesa del Boleo. Se tuvo la información de que el descubridor se llamó José Rosas Villavicencio. La realidad es que se llamó José Rosa (segundo  nombre) Villavicencio. En la página 14 Cota Meza asienta: “acampado en el rancho Santa Marta, propiedad de su viejo conocido, superior y quizá pariente”, refiriéndose a Ventura Arce, que tenía muchas propiedades “desde San Ignacio a la Sierra de Guadalupe, hasta la planicie situada entre el volcán de Las Vírgenes y la costa del golfo” Llegó a ser, junto con él, uno de los hombres más influyentes, en ese pasaje de la historia.

La tesis de que José Rosa Villavicencio fue en ranchero común se echa por tierra.

En una de mis tantas estadías en Santa Rosalía y desayunando junto con mi esposa en el restaurante El Muelle, ubicado en la planta baja del hotel Central (donde estuvo el billar) saludé al maestro Aguilar Villavicencio –no recuerdo su nombre- y en la plática de mesa a mesa, por alguna circunstancia surgió el nombre de José Rosa y me dijo. Fue mi tío y su segundo apellido fue Arce. Cota Meza dice: “y quizá pariente” tal vez sin estar seguro de su segundo apellido.

De acuerdo a la plática que sostuve con el maestro su tío tenía muchas propiedades desde San Ignacio, Mulegé, Santa Águeda y San Bruno, plática que fundamenta lo que escribe Ramón Cota sobre el “legendario” José Rosa. Ahora bien: el que el maestro me haya platicado que su tío era Arce, no asegura que haya sido pariente de Ventura Arce, aunque cabe aclarar, tal como lo asienta el Pirri, tenían una relación por ser propietarios de terrenos y ranchos.

Pirri Cota asienta que José Rosa descubrió los yacimientos de cobre en Purgatorio en   1868. Seguramente la transacción con la empresa del Boleo se haya realizado en 1885. En la página 41 Cota Meza asienta: “la compañía del Boleo se fundó el 16 de mayo de 1885. Y tradicionalmente se dice que se fundó el 7 de julio del mismo año. A ver qué más información leo sobre el tema.

Históricamente Guerrero Negro se fundó el 7 de abril de 1954 y se festeja la fundación en octubre, mes en que se fundó el sindicato salinero. (21 octubre 1954)

Las fiestas de fundación de Cachanía se celebran en octubre; se dice por lo riguroso del clima en julio, pero, se recalca que la fundación fue en julio. Incluso se realiza una festividad. No así en G. Negro que se pasa por alto la fundación en abril y se festeja en octubre ponderando más el aniversario del sindicato.

Volvamos a Cuaderno de Santa Rosalía:

“La compañía absorbió las minas de sus antecesores y los 250 yaquis más 400 que engancharon al primer año de labores”

Información para los que pensaban que José Rosa había descubierto los yacimientos por arte “de magia”, NO, nada de eso: la minería se desarrollaba desde varios años antes de la fundación de la empresa del Boleo, que “absorbió las minas de sus antecesores y los 250 yaquis”

A José Rosa Villavicencio Arce se le atribuye un pasado mágico cuando en realidad fue un “hombre de pro”, activo, trabajador, emprendedor y hombre de negocios.

Y yo lo hice aparecer en mi crónica “Ojos de madera cuchillo de vidrio”, como un ranchero que llegó a lo que sería Santa Águeda, con su familia y otras. Relato que en una de sus visitas “a la playa” había encontrado restos de huesos: que regresó y encontró cuatro indios sentados en unas piedras. Al final de la crónica José Rosa(s) Villavicencio va acompañado por cuatro indios y al llegar a la altura de “La Chinita” cinco fantasmas transparentes los montan en la joroba de sus espaldas…

Debo justificar mi crónica y muchos escritos más, ya que mezclo la realidad con la fantasía… a José Rosa(s) lo hago levitar junto con los cuatro indios…

Alea Jacta Est- 19-05-20- (CONTINUARÁ)

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