Por lo pronto pretendemos implementar un presupuesto de gastos familiares en tiempos de guerra.

Cambio de planes

Según yo, por estas fechas ya debería estar preparándome para realizar mi viaje de un mes a Cuba, programado para hacerlo por allá de mediados de diciembre o principios de enero del próximo año. Digo, eran planes. Sobre todo, porque el motivo de mi viaje era con el fin de encontrar la inspiración para escribir un par de novelas que rondan por mi mente desde hace varios años y de las cuales lo único que tengo es la trama de una de ellas y el nombre del segundo personaje de la otra. Como ven ya me falta poco para terminarlas.

Y pues nada, que nos cae la pandemia, la crisis económica, la aparición de los avispones gigantes asesinos de abejas, el descubrimiento de la B.O.A (Bloque Opositor a AMLO) dentro de Palacio Nacional, la tormenta de arena del Sahara, el anuncio de la presencia de la peste negra en Mongolia y para colmo de males, los videos difundidos por el Pentágono, donde reconocen públicamente por primera vez en la historia, la presencia de OVNIS – El autor de los WikiLeaks, Julián Assange dice que Estados Unidos no sabe qué  hacer con la oleada de estos objetos voladores que aparecen y desaparecen por los cielos de todo el mundo-.

Total, que, con tanta calamidad, lo único que me quedó fue encerrarme en casa y seguir así hasta que pasen las siete pestes de Egipto o se acabe el mundo, lo que ocurra primero. Y dejar para mejores tiempos mis ansias de viajero y escritor. En un descuido sin necesidad de ir a Cuba me llega la inspiración anhelada para escribir mis novelas, nomás por gusto, pues la gente ya casi ni lee y menos tarugadas.

Pero mientras yo sigo esperando que ocurra el milagro de que la pandemia acabe o se descubra la cura milagrosa que habrá de salvarnos, hay dos cosas vitales que resolver. La primera es seguir vivitos y coleando, es decir evitar al máximo exponernos al contagio del pernicioso virus de moda, que nos puede arrebatar la vida en un descuido y la segunda mantener la economía familiar a flote.

Si me permiten ustedes mis muy pocos lectores, les quiero compartir algunas medidas que pensamos poner en práctica, en esta su humilde morada, con frente de playa, enclavada en el exclusivo fraccionamiento Pedregal de Cabo San Lucas.

Por lo pronto pretendemos implementar un presupuesto de gastos familiares en tiempos de guerra. Reduciendo hasta donde sea posible las compras suntuosas e innecesarias, por ejemplo, le decía yo a mi esposa que tratáramos de darle doble uso al papel sanitario, ya ven ustedes que con la pandemia se transformó en artículo de lujo, o usar el agua jabonosa que queda después del baño para lavar la ropa y ahorrar en jabón. Así como espaciar las comidas para reducirlas a desayuno y cena, que además de económico es más saludable. Y de paso seguimos el consejo de Andrés Manuel de “evitar comer cosas exóticas, extravagantes, caras… y en su lugar comer el arroz, el frijol, el maíz”   -No manchen, puros inches carbohidratos-.

Esta es una forma inteligente de mantener el peso para evitar complicaciones en caso de que nos pesque el COVID-19.

Por lo demás ya saben ustedes que, para hacerle frente a esta ola de crisis sanitaria, económica y de la tercera edad, no hay nada mejor que seguir los consejos médicos que recomiendan, comer sano y moderado, dormir bien, de preferencia sin ropa y sexo extremo.

Cuando menos si no salimos de la crisis económica y nos pesca el coronavirus podremos decir que disfrutamos de esta vida hasta el último aliento y que mejor que con un final feliz.

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