Nos queda poco menos de un año para el proceso electoral

Tiempo

Nos queda poco menos de un año para el proceso electoral. Y creo que el tiempo no será suficiente para atender una serie de pendientes. Y lo mismo se espera de todos los procesos  y es que sean equitativos. Y justos. Una panacea que poco a poco se desvanece y se sitúa en el rincón de los imposibles. Y de entrada tenemos otra vez la acción perversa y corrupta de los directivos del Instituto Estatal Electoral encabezados por Rebeca Amador de atraco vasto del presupuesto. Y sin el menor rubor se llevan los recursos públicos. Y esto como en el pasado proceso no es buena señal, ni el aliciente necesario para el ciudadano de que su elección tendrá la credibilidad y certeza que espera. Creo que antes de que nos adentremos a la fiesta de la democracia las autoridades electorales deben de transparentar el manejo de los recursos que están a su disposición. Y ahora son obligados además por la ley tres de tres que hasta ayer no le habían otorgado obediencia. Esto por un lado, por el otro creo que las autoridades locales y federales nos deben a todos los ciudadanos que vamos a votar una explicación amplia de la redistritación reciente. Se requiere una amplia divulgación en todo el estado para que se nos oriente todo lo que concierne al día del voto. Dónde si es la misma casilla o no. Lo digo porque escucho a diario dudas al respecto y bastantes críticas a las autoridades electorales que hasta hoy no dan muestra de que tendremos elecciones próximamente.

Corazón 

De mis primeros libros, fue Cien años de soledad. Después leí casi todo de Giovanni Papini. De él recuerdo la frase «Si un hombre cualquiera, incluso vulgar, supiera narrar su propia vida, escribiría una de las más grandes novelas que jamás se haya escrito».  De este salté a Leopoldo Lugones. !Excelente! Y me estacioné varios años con Walt Whitman. Y de ahí muchísimos más. Pero siempre regreso a Gabriel García Márquez.

Ayer compré otra vez su libro magno. No leer Cien años de soledad es una herejía. Y otra vez me sentí parte de esa obra. Y otra vez recuerdo a mi gente. No tuve abuelo, no lo conocí. Pero abuela sí. Y fue para mí una Aureliana Buendía.

La recuerdo sentada de cuclillas con su pantalón caqui, comiendo un corazón de sandia.

Cargaba su pistola y coleccionaba piedras en forma de corazones. Del pueblo de mi abuela: Santa Bárbara, veo al santón del Pueblo cortando la lluvia, con un gigantesco machete. O las procesiones hacia el camposanto a enterrar a un niño. En un burro se amarra una vieja vitrola de la que emanan canciones tristes.

Y qué decir de las bodas donde todo el pueblo come la reliquia, chile rojo, carne de cerdo. Y arroz anaranjado. Grandes peroles, se consumen.

Costumbres como la de ofrecer al extraño que llega un vaso de agua. Y mientras él la bebe hay que permanecer con las manos cruzadas.

Esa es la riqueza de ese libro de Gabriel. En retratar nuestras realidades. Todos hemos tenido a nuestros Macondo. Y a todos nos han llevado a conocer el hielo.

Vidas Paralelas

Pocos saben pero el CE N del PRI otorgó la confianza a Esthela Ponce para coordinar el relevo estatutario de la dirigencia nacional del Movimiento Territorial …Ahí suma consensos una amiga y aliada de ella de siempre Lorena Martínez. Como vemos la Ponce sigue en las grandes ligas de la política… No son muy halagadoras las incursiones en política del actual secretario general del gobierno local Álvaro de La Peña Angulo. Difícil el camino a la alcaldía. Es mejor que ni se mueva de su actual encargo. Los bonos no le alcanzan… Y con esto nos despedimos deseando lo mejor que es la vida misma. Y no olviden: hagan el bien. Y sean felices.

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