El crimen organizado lo es, porque no falla en todas sus agresiones

Terror

El crimen organizado lo es, porque no falla en todas sus agresiones. Hasta hoy y en estos tres años de faena aniquiladora ha ganado la mayoría de las batallas. Y en este derrame de sangre el que todos condenamos, hemos aprendido a distinguir sus mensajes que emite ocasionalmente. En Los Cabos por ejemplo que es la segunda área en donde se registran los eventos de ajusticiamiento se aprecia el mensaje para las instituciones que los combaten. El más reciente y que ha sorprendido es el incendio de manera simultánea de cinco vehículos.  Este mensaje es una acción de doble repercusión. Es decir por un lado se daña a los grupos antagónicos y por otro al sector oficial al que se busca mermar. Hechos que logran sus objetivos en gran parte. Es real la preocupación de la ciudadanía por estos acontecimientos que van a la  par con los ajusticiamientos que no cesan. Esto que se ha dado en otras ocasiones debe ser atendido con eficiencia por la autoridad responsable. Esta debe de responder a su vez con otro mensaje de certeza y de preocupación. Y también demostrar a los delincuentes que la sociedad no está al garete o sola. Hasta hoy esto ha sido diferente. No se ha detenido a un solo responsable de los múltiples incendios de carros y del entorno ecológico, ni tampoco de empresas afectadas, como la plaza Paraíso donde se siniestraron  varias decenas de unidades automotrices. No más fantasmas delincuenciales que aterrorizan y se burlan de las autoridades. De este caso de los cinco vehículos incendiados la ciudadanía está pendiente y espera resultados.

Mariposa

Llegó con las últimas lluvias del Valle. Allá por las últimas pizcas de noviembre. A punto de la pepena. Vaya que pepenó, esa hermosísima mujer. Me refiero a Lorena Bilbatúa Gamiz. Dejó limpiecitos a los agricultores más pudientes de Insurgentes.

Lorena llegó con sus padres. Su papá, don Rosendo Bilbatúa, era un gigante de dos metros. Un bigote al estilo de Mandrake el mago. Cuchillo al cinto. Unos me dijeron que había sido un domador de leones en un circo hondureño. Y otros aseguraban que fue un militar desertor que, siendo cabo, había colgado al general de un presidio, allá lejos, en Fronteras, Tabasco. En esos tiempos no había manera de «googlearlo». En fin. La madre era Chayito Gamiz, una cosita insignificante al lado de aquel hombrón.

La primera vez que se les vio fue en La Toba, un día de fiesta. Ella al centro y flanqueada por sus padres, a los costados. Se vinieron a pie desde El Yin hasta el rancho La Quemazón. Lorena era una mujerona, como se dice vulgarmente. Toda de azul. Cuando caminaba se escuchaba el roce de sus medias. Ras, ras, ras. La pasarela triunfal concluyó en los cuartos de renta de don Luis Ramírez. Y ahí instalaron su morada.

Todos los días salían los tres, exactamente a las seis de la tarde. Hacían el mismo recorrido. Siempre los tres. Antes de irse a casa se tomaban un raspado en la nevería de los Vegas. Ahí también se hacía el negocio. Lorena agarraba un novio diferente cada día. Acumuló una treintena. A todos los trataba como Dios mandaba. Cita a las siete de la tarde en una sombra que tenía su departamento. La concesión amorosa era: un besito en el cachete. Agarrón de manitas. Y hasta ahí. No más. Pero si algún atrevido quería algo más, don Rosendo emitía un gruñido.

—¡Ey, compa! ¡Deje ahí!

Todo iba bien hasta que empezaron los business. El padre empezó a pedirles dinero prestado a los enamorados. A unos en cash. Otros dieron las escrituras de los ranchos. Hubo quienes soltaron sus carros. Algún Rolex. Y las promesas sueltas de que se casarían con la susodicha. Hipnotizados por la belleza femenina, todos tuvieron bienes que soltar.

El primero de enero ya no amaneció en el poblado ese trío de picaros. Se fueron para no sé dónde y se llevaron todo. Ni a don José Luis, el rentero, le pagaron. Para febrero en La Toba todo fue tristeza. Divorcios. Rancheros a pie. Embargos por aquí y por allá. De la mujer sensual aquélla, sólo quedó un vestido azul colgado del tendedero, como un burlón recuerdo.

Vidas Paralelas 

Se espera el milagro en el caso de Aracely Hernández. Dios tiene la última palabra… Es probable que en las próximas horas sea dado de alta el maestro de generaciones Ricardo Fiol Manríquez. Esto es en la Ciudad de México después de haber sido intervenido quirúrgicamente. Animo maestro… Y con esto nos despedimos. Y no olviden: hagan el bien. Y sean felices.

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