Regocijado y feliz por haber masacrado las ilusiones de una jovencita que inicia su carrera política

¿ Orden?

Regocijado y feliz por haber masacrado las ilusiones de una jovencita que inicia su carrera política, como lo es Thalía Agúndez, Ricardo Barroso sigue engallado y declara un triunfalismo trasnochado a favor del presidente Enrique Peña Nieto. Presume que el mandatario vino a poner orden en el estado. Bien por este joven Senador que agradezca y pondere lo que según él, hace su amigo Presidente. Es justo el reconocer a quienes le echan la mano a uno. Pero lo que nos lleva a comentar es que este orden no se ve. No sé con qué óptica y cuál estado  está viendo el Senador, pero aquí en estos momentos, la acción sangrienta de los grupos que se disputan el poder en la actividad nefasta del narcotráfico no se ve. Es real que a los anuncios que se han hecho sobre las promesas de apoyo del gobierno federal, preceden algunas medidas sin el menor impacto o utilidad. Hemos visto como se estacionaron aquí en La Paz cientos de patrullas de la Policía Federal Preventiva, pero ahí están y estuvieron por un largo tiempo sin moverse. Y los crímenes un día sí y los otros también. Lo mismo en Los Cabos. Ahí el patrullaje no arroja un solo resultado y el listado crece. Es decir ese anhelado orden, ahora cacaraqueado por quien se autonombra el dueño del PRI solo porque logró superar con unas dos decenas de votos a una jovencita que tiene ganas de servir a su partido, crea fantasías y las divulga con un claro acento triunfalista. Ojalá que esos ánimos se encauzaran en el sentido real de pedirle al presidente que en verdad apoye a los sudcalifornianos en esta realidad amarga por la que estamos atravesando todos y que nos duele en el alma.

Camión

Jesús era muy enamorado. De oficio camionero al servicio de Casa Cota. Y se me olvidó decir que era muy terco.

 Eran los setentas, era somnolienta de esta tierra que ves.

 El 18 de diciembre un hotelero loretano compró un camión de cemento.

 Y el contrato de transporte se lo dieron a Jesús. El 19 por la madrugada fue por su bendición con su madre » dios te bendiga, y ahora si llévate un chalán que te ayude. Si madre. Pero en sus adentros pensó. Me lo llevo pura madre. Y se enfiló hacia el norte. Al mediodía cargó gasolina en la estación de Eliseo Santana en el Valle. Al llenar los tanques, le mordió el gusanito del placer. Bien me merezco un trago. Y una buena mujer.

Dio reversa al camión y se internó en esa polvosa ciudad hasta llegar al Balalaika. Estacionó su carga hacia el sur. ¿Sería alguna premonición? No sé solo creo que traía sed y deseos de pasar un buen rato. El gastarse unos pesos y después proseguir su camino.

A sus órdenes caballero. Usted manda. Dijo con sensual acento dona Gloria, la madame del lugar. Y este atrabancado cual es. Le dice «quiero las mejores. ¿Dos mujeres interrogan?  Gloria. No. La mejor mujer. La mejor botella. Y el que paga manda, le colocó a su diestra a Hortensia, un mujerón. Era de Mochis. Y era la mejor, sin duda. Y una botella de Ron Potosí. Obviamente reposado.

Jesús y Hortensia, bebieron y bebieron. A las once de la noche, entre sueños etílicos, Jesús se acordó de su compromiso. Me voy, dijo aventando a Hortensia, Y ella clamó: No te vayas, ya es noche, estás muy tomado. Tomado mis huevos. Me voy porque me voy. Y si quieres vente conmigo y mañana te retacho. Y la convenció.

Una acelerada al camión. Y vámooooonos. Se subieron  la Transpeninsular hechos la mocha. En la Ye de Insurgentes, por poco se estrellan en el Monumento a los Héroes de la Independencia. Hortensia se asusta. Y empieza a gritar. Bájale, bájale papacito, que nos vamos a matar. Y de la paciencia pasó al enojo, cuando vio a su compañero ocasional echarse varias pestañadas. No te duermas Jesús. ¡No te duermas! Gritaba Hortensia. Pobre mujer desesperada. Con el rímel y el colorete corridos por las lágrimas iba del grito al sollozo.

Pero Jesús ya no escuchaba. A cada grito un acelerón. A cada sollozo un cachetadón a la dama. Ya el camión era incontrolable. Y en el ambiente la muerte se asomaba. Y a lo lejos los aullidos de zorras y coyotes matizaban esa oleada siniestra. A ciento treinta, ciento cuarenta y más kilómetros al llegar a la primera curva de Liguí el camión dio el primer chicotazo en el cerro. De ahí al vacío. A las doce en punto ni un segundo más. Se escuchó un golpe en seco: flop. En la cabina la muerte con su trinche no pudo recoger nada. Lo más completo era un brazo de Jesús colgado de la puerta. De Hortensia nada.

Nada, solo una masa amorfa de sangre y de cemento.

Y cuentan los rancheros que hay noches que ahí se aparece ese camión tripulado no por Jesús; sino por el mismo diablo.

Vidas Paralelas 

Lamento el estado de salud de la compañera Aracely Hernández que se encuentra internada en la clínica del IMSS postrada por un derrame cerebral. Deseo con todo el corazón, pronto restablecimiento. Animo… Y también me sumo al júbilo del padre Juan Gómez Esqueda por haber llegado al 31 aniversario de su ordenación sacerdotal. Y más tiempo sirviendo con apasionada entrega a la sociedad…Y con esto nos despedimos. No olviden: hagan el bien. Y sean felices.

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