Dicen: Y dicen bien, que en La Paz, todo es posible.

La Paz

Dicen: Y dicen bien, que en La Paz, todo es posible. Lo creo con certeza, porque soy víctima de ese embrujo. Me enamoré señores de este imaginario jurado; de La Paz. Y como dicen los buenos abogados: a confesión de las partes, relevo de pruebas. Y solo me queda antes que me dicten mi sentencia, desahogarme con ustedes de este amor que me quema. La Paz, ciudad mística, arrogante, con historia, mágica, arropante, solidaria, coqueta. Y ciudad, generosa, que por antonomasia extiende sus largos brazos para cobijar al extraño, que después de horas, días, meses. Ya no lo es, sino es uno de los nuestros ¿Cómo empezó todo? Fue como esos amores terribles, con altibajos. La conocí, cuando era un pequeñín; septiembre de 1964. Mi padre Francisco y mi madre María, nos traían al paraíso. No llegamos en un bergantín, los que usó Fortún Jiménez, en 1534. Ni en uno de Cortés en mayo de 1535, más adelante, naves de velas y timones de madera, sino en un moderno transbordador, que paradójicamente tenía su nombre; La Paz. Llegamos temprano. Eran como las once de la mañana. Un calor muy raro, un ambiente diferente, construcciones distintas. Rostros ajenos, un habla desconocido No me sentía conquistador, pero aquel regalo; una nueva patria chica que a mí y a mis hermanos nos dieron mis padres, envuelta en papel celofán de la esperanza, lo valoré y a mi corta edad, me dio una corazonada, que algo bueno pasaría con nuestras vidas
Y como dicen por ahí, que a una mujer bella, primero hay que observarla para después quererla, así me pasó con La Paz. De ese primer encuentro, vinieron otros. Unas miradas de ganchete en unas ocasiones, en otras pequeños disfrutes: la playa, sus restaurantes ¿Por qué desaparecería el Cielo Azul, El Mazatlán. El Cortijo, El Fulanos, aquellas carnes en su jugo de Guadalajara que estaba por la Cinco de Mayo? Y la palapa Estrella del Mar. El Flamingos, La Venta Internacional, El Tepepan, La Parrilla ¿Por qué? Buenos lugares que tenía La Paz. Y que ya no. Como aquellos hoteles insignia: Los Cocos, La Posada, El Gran Baja, Los Arcos. Que se los llevó la crisis. La insidia gubernamental. O el tiempo.

Jerónimo

Y fue hasta que llegue a estudiar mi Universidad. Cuando me declaré, enamorado consuetudinario y compulsivo de La Paz. Solo fueron suficientes tres meses para que aquellas idas al Valle a ver a mis padres de cada semana se fueran esparciendo. Ese calor que de niño me calaba, ahora me agradaba. Salía por las noches a caminar por el malecón y me sentía, grande, gigante, abría los pulmones y aspiraba paz, tranquilidad, saboreaba a La Paz. Me sentía un turista, en mi propia casa, donde la divisa eran los sueños y las fantasías, eran monedas de uso corriente… Después La Paz me dio empleo. Educación. Me dio tres hijos, una familia, amigos. Y me dio el sentido de percepción de lo que puede hacer una ciudad. Porque La Paz, es fiesta carnavalera, es duelo de inteligencias en donde el pez juega a las escondidas con su pescador, que llega a eso, a jugar de otros mundos y continentes. Es tristeza cuando abre sus entrañas, para recibir a los amigos, a los maestros, a los hermanos. A quienes amamos y que nos dejan haciendo cola en ese desfile insoslayable de la existencia. Es pasión, en todas sus fiestas y en todas sus culturas. Es La Paz, un rinconcito del alma. Es la alcahueta que nos permite enamorarnos, disentir, para después consensuar dulcemente. Es canción, como la que canta en el arcano, Jerónimo Ahumada Armenta “Enciéndase la luz artificial, sobre La Paz, mi tierra de leyenda.” O es poesía que se declamaba con los ojos llorosos, porque el corazón se moja. Y es también historia. Es todo en una. Y es un todo en una pequeña ciudad. Un espacio para todos. Después de esto júzguenme. Y si el veredicto me es adverso, pago con placer mi condena (Dedico estas líneas al gran maestro Jerónimo Ahumada Armenta.)

Vidas Paralelas

Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS), inició operativos para verificar que los establecimientos comerciales cumplan las medidas previstas en la Declaratoria de Emergencia Sanitaria por causa de fuerza mayor del Comité de Seguridad en Salud del Estado de Baja California Sur, para controlar mitigar y evitar la propagación del COVID-19.Estos recorridos se están priorizando en empresas dedicadas a la preparación y venta de alimentos, donde se busca constatar que realicen estos procedimientos con el manejo sanitario adecuado, pero también para comprobar que acaten la disposición de operar solamente con pedidos a domicilio o para llevar, indicó el secretario del ramo en la Entidad, Víctor George Flores… Y con esto nos despedimos no olviden hagan el bien y sean felices.

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