Un asesinato cultural

La discriminación a la población indígena en México

Qué somos si no el conjunto de circunstancias que nos han acontecido y el resultado de ellas. México como nación democrática es joven, poco más de doscientos años de independencia; que comparados frente a los trescientos años de sometimiento español son pocos. Como consecuencia nuestra concepción de “mexicano” y de país sigue puliéndose detalladamente intentando dejar de lado los obstáculos emocionales, sociales y culturales colectivos que la conquista española nos dejó y al mismo tiempo adhiriendo y buscando la homogeneidad en la mezcla cultural, social y étnica que se dio como resultado. La baja autoestima social que se generó a causa de la denigración de las percepciones culturales de los pueblos indígenas y la exclusión que causaba cualquier intento de prevalencia de las mismas; es por sí misma una venda pesada y atada fuertemente a nuestros ojos que saca a relucir un rechazo a las propias raíces y los comportamientos que no se rijan por los paradigmas políticos y sociales establecidos en la vida occidental.

Cuando hablamos de obstáculos emocionales, sociales y colectivos nos referimos a todas aquellas falsas y superficiales concepciones de idiosincrasia en la que se reglamenta el papel que cada persona por sus características personales y culturales debe cumplir dentro del esquema socio-político en el que vivimos. La estratificación social establecida en la Nueva España ha sido base, ya no política; pero si del entendimiento colectivo respecto al supuesto papel que juegan las personas en nuestro sistema político y social. La degradación de la identidad indígena o autóctona tuvo como consecuencia el nacimiento de un fuerte deseo y ensalzamiento del extranjerismo. Se era mejor mientras más sangre extranjera corriera por las venas. Esa baja autoestima y desconocimiento de la identidad original en nuestra sociedad aún sigue representándose y expresándose hasta nuestros días. Las consecuencias culturales son catastróficas.

Nuestro país cuenta con aproximadamente 56 grupos étnicos con una población de 15 millones de personas según datos de la Comisión Nacional Para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. De las más de setenta lenguas indígenas que se hablan en nuestro país, veinte están a punto de desaparecer y desde la conquista han desaparecido por lo menos un centenar de ellas. La necesidad de adaptarse y encajar en el esquema en la búsqueda de una mejor calidad de vida ha orillado a la población autóctona a aprender el español y dejar de lado el aprendizaje y la importancia que se le da a su lengua madre; ya que el sistema educativo no toma en cuenta esta diversidad lingüística las nuevas generaciones de población indígena cada vez necesitan menos el dominio de su lengua y se conforman con el manejo del español. Las múltiples tradiciones que en su mayoría datan de tiempos prehispánicos y la diversidad de las mismas enriquecen cultural y socialmente a nuestra nación, tanto así que la UNESCO ha declarado a algunas de ellas, como el Día de Muertos; Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Pero el rechazo de la población general a las mismas junto con las ideas neoliberales y de globalización han ocasionado que poco a poco se pierdan y vuelva obsoleta la práctica de las mismas en su forma original. Ahora se tiene la idea de un indígena como un individuo menos capaz e incivilizado el cual  tiene que someterse y adaptarse a las necesidades de la gente civilizada y del cual la más cálida muestra de respeto o admiración por parte nuestra es una fotografía con fines meramente turísticos.

La discriminación hacía los pueblos indígenas no solo es motivo de pérdidas culturales, tal discriminación se presenta en todos y cada uno de los eslabones que conforman nuestro sistema de vida. Desde el punto de vista económico la falta de oportunidades y la miseria que conlleva han azotado drásticamente a los pueblos indígenas de nuestro país. Podemos asegurar que casi el cien por ciento de ésta vive en situaciones de precariedad y realmente no tiene un medio factible para resolver su problema. Nuestro sistema monetario basado en la obtención de bienes a través del endeudamiento y la generación de recursos derivada de éste excluye y limita las posibilidades de alguien que no actúa de manera activa dentro del juego de consumo por el que se rige. Es por eso que un grupo indígena enfocado en la creación de artesanías ahora tiene que acoplarse a las reglas de oferta y demanda sin contar que actualmente los productos indígenas compiten directamente y en su mayoría con productos importados del extranjero; batalla difícil de sobrellevar debido a los bajos precios que los productos importados ofrecen y a las legislaciones fiscales que reducen aún más la capacidad de competencia. Ésta discriminación económica ha obligado a poblaciones enteras a emigrar a las grandes urbes con el deseo de superación y mejoramiento de vida, cuestión que en su mayoría suele no ser real ya que la discriminación laboral y económica no se limita a la exclusión del individuo de algún colectivo sistemático, sino que intenta desaparecer a todo aquel que no se adapte a la conducta depredadora del sector empresarial.

Los pueblos indígenas son los restos de lo que alguna vez fuimos y que no volverá, son sinónimos de diversidad y riqueza humana; son un conducto introspectivo para ver nuestras raíces y descubrir nuestra verdadera esencia como mexicanos. Son muestra clara de lo que en realidad es ser mexicano. Qué lástima el rechazo a lo propio y a nuestra sangre derive en un arma mortal de autodestrucción culpable de asesinato cultural.

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