Con solo escuchar este nombre, nos deberíamos de poner de pie

Ejemplo

En una vida normal,  con los problemas de todos los hogares, en especial estrecheces económicas, en otro la rutina que agobia. Y también la curiosidad por experimentar cosas nuevas. Esto lleva a muchas mujeres a cambiar su realidad. Y lo bueno es que lo logran. Ayer dialogué sin límite de tiempo con tres mujeres diferentes, con profesiones distintas, que son el vivo ejemplo de lo que comento. Una de ellas doctora en ciencias biológicas. Vania Verónica Serrano. Ella adicional a su trabajo en el CIBNOR es de un corto tiempo hacia acá una destacada pintora. Y nos cuenta que tomó clases de pintura bajo la tutela de la gran artista plástica Helga Khune (qepd) con quién aprendió diversas técnicas que van desde la acuarela al óleo, al acrílico y a la técnica oriental con tinta china denominada Sumi-e. En el año 2011 en Montpellier, Francia continuó los cursos de pintura en la Escuela de Bellas Artes (Ecole des Beaux-Arts) en donde continuó pintando. Hoy la vida de la doctora ha cambiado. Tenemos otro caso. Es Claudia Mendoza. Ella hasta hace diez años se desempeñaba como promotora turística. Y de pronto sintió el chispazo de la vocación pictórica y ha tenido éxito. En solo un año ha vendido cuarenta obras todas inspiradas en las bellezas de BCS. Otra mujer Manuela Monge es ama de casa. Hoy se dedica a pintar la naturaleza. Su vida, su hogar cambio de manera radical. Y fue posible gracias a la tenacidad y a la voluntad para ser diferente. Las tres este sábado expondrán sus obras en el Jardín Velazco. Bien vale la pena que las visitamos. Su ejemplo debe trascender.

Maestro

Con solo escuchar este nombre, nos deberíamos de poner de pie; José Antonio Palos Díaz de León. Y lo digo al hecho pecho, porque este hombre, fue para Insurgentes, toda una celebridad y digno que al futuro se le haga post mortem uno de los más grandes homenajes, a la par, insistiré con el maestro de maestros; Bernabé Verdugo Moreno. Me es sencillo, fácil, describir con pocas palabras la personalidad del Maestro Palos, como se le conoció. Y para ello les diré que su rostro, su barba, su estatura, muy parecida al gran escritor Ernesto Hemingway. Alto, blanco y poseedor de una simpatía natural. Él llegó con el inicio del Valle, procedente de San  Luis Potosí. Mecánico profesional, tornero, y lo que le dio la relevancia, con una máquina que el mismo construyó para reparar equipos de bombeo que funcionaban en el Valle. Y digo que su toque de clase, como los grandes hombres que pasaron por el Valle de Santo Domingo, fue su desprendimiento. Y una muestra fue el haber donado el predio agrícola que le otorgó el gobernador Agustín Olachea, para que ahí, en su patrimonio, se levantara nuestra casa común; Insurgentes, Ciudad, para que se lea más bonito. Su esposa, Rosita. Una dama en la extensión de la palabra. Elegante para vestir, para conversar y para cocinar. Los conocí, cuando tenía seis años. Obligado a llevar algo a casa para el sustento comunal de mi familia. Éramos bastantes y muy comelones. Y no había de otra: trabajar. A unos pasos de mi casita, estaba el taller del maestro. Fui a buscarlo y le vi. Me vio con curiosidad. Creo que imperó la lástima. ¿Qué sabes hacer? Mandados, le respondí. No ocupo mandadero. Necesito un mecánico. Y en eso llegó doña Rosita, me imaginaba a María Félix, la actriz, cuando la miraba. Usaba unas elegantes faldas cafés, y zapatillas. Y arriscaba la ceja, igual que la doña. Y obvio su cigarro en los labios. ¿Y este chamaco? Será tu mandadero a partir de hoy. Le dijo. Lo fui y fui muy feliz. Le compraba sus cigarros, extra largos mentolados, por supuesto. Le regaba su extensísimo jardín, de claveles, buganvilias, rosales y muchas plantas. Me enseñó con mucha paciencia a podar los rosales y a injertarlos. Y en los ratos libres me mandaba con el maestro a lavar fierros y a comprarle sus cervezas. Al tiempo, llegó Teté, su única hija. Y también, llegaron mis doce años y mi vocación, dio un giro. Y fui a despedirme de ellos, voy a vender periódicos, porque quiero ser periodista. Me fui, pero siempre regresaba con ellos. Cuando estaba en los primeros meses de mi licenciatura en la UABCS me llegó la infausta noticia: Se accidento el maestro Palos y murió. No paré de llorar hasta que lo enterramos. Nunca, nunca, se los juro por mi madrecita que está en el cielo que nunca vi tanta gente como ese día de su sepelio, llorar a un hombre. Un día, no muy lejano se le hará justicia, por sus méritos. Un día habrá alguien que escriba su vida, útil, sus hazañas. Sus frases. Y que describa con marcado acento esa imagen del maestro, viajando en esos carros convertibles, partiendo gran plaza, con su barba al viento, oliendo los aromas de los olivos, acacias, buganvilias de sus particulares Campos Elíseos (dedico estos apuntes a todos los niños de mi pueblo, que salíamos a corretear el carro del maestro, hasta que se paraba y nos regalaba dulces).

Vidas Paralelas

“Seamos ejemplo de nuestras niñas y niños, para garantizar la formación de mejores ciudadanos que impulsen el desarrollo de las familias y nuestro Estado”, señaló la presidenta del Sistema Estatal DIF, Gabriela Velázquez de Mendoza, al asistir a la presentación y develación de la placa del Décimo Segundo Parlamento Infantil Sudcaliforniano 2017 que se llevó a cabo en el Honorable Congreso del Estado de Baja California Sur.

 Ante la presencia de la presidenta de la Comisión de Asuntos Educativos del Congreso del Estado, diputada Diana Von Borstel Luna, la Presidenta del SEDIF, señaló que para esta administración de gobierno, las niñas y niños sudcalifornianos son un sector de gran valor, pues representan el presente y el futuro de nuestro Estado, ya que en sus manos se encuentra su crecimiento y desarrollo y serán quienes seguirán forjando el mejor futuro en el que todos deseamos vivir…Y con esto nos despedimos. Les deseamos lo mejor. No olviden: hagan el bien. Y sean felices.

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