Amigo lector: quiero comentarle algo que me duele

Al Rojo Vivo / Usted decida

Amigo lector: quiero comentarle algo que me duele. Es un tema que atañe a mi entorno, que estoy seguro es el mismo de miles y miles de sudcalifornianos. Se trata del robo cotidiano en Colina de La Cruz. Aquí hace más de cinco años que se padecen atracos todos los días. Hay unos cinco ladrones bien identificados que cada noche salen a delinquir. No hay impedimento para que lo hagan. De los carros estacionados se llevan todo lo desprendible. Y hay negocios sinvergüenzas bien ubicados también que les compran las cosas robadas. Ya sea ropa, baterías, copas de los carros, estéreos. Y hasta defensas. Del interior de los domicilios se llevan herramienta, muebles, material de construcción, puertas y ventanas. En esos cinco años se han presentado unas cinco demandas las que no han tenido éxito. Puras mentiras de los servidores públicos. La expresión cómoda del ya mero, espérense tantito. El ya pronto los agarramos. Solo promesas y promesas. En estos cinco años de eso cinco delincuentes, ninguno ha pisado la cárcel. Solo uno de ellos, el más cruel y sanguinario encontró hace días la muerte. Tras ser detenido infraganti, como era su costumbre empezó a golpear a sus captores. Dos muchachos de esta misma colonia protegieron su fuente de trabajo quitándole el estéreo de un carro que estaba en ese taller para ser reparado. Pero ambos recibieron la agresión. Y en la riña se ahogó con la cuerda con la que lo sujetaron. Este fatal incidente registró la tardanza de los cuerpos policiacos. A los mismos que llaman los ciudadanos cuando estos delincuentes entran a robar. En este caso sí llegaron. Pero no para investigar el robo sino para detener a los trabajadores y llevarlos a los tribunales, donde hoy nos enteramos que les darán cincuenta años por este crimen. No avalo este asesinato. Pero tampoco aplaudo el rigor de la ley cuando los ciudadanos hartos, enfadados ya de tanto robo en sus casas ya no quieren saber de promesas, sino de hechos. Y molestos con tanta impunidad para los delincuentes por parte de la autoridad deciden el camino complicado de la justicia por su propia mano. Ahora yo les pregunto ¿Aquí quien fue el culpable? ¿el ladrón? ¿los trabajadores? ¿los policías? Usted decida amigo lector. Y actúe.

Dar y dar

El Club de Leones que está por cumplir sus setenta años, celebración que comentamos ayer, también ha participado en el programa de becas para estudiantes de escasos recursos económicos; tiene una estrecha coordinación y apoyo al Asilo de Ancianos “San Vicente de Paul”;  ha  llevado a cabo durante 51 años ininterrumpidos la celebración de la Jornada Radiofónica conjuntamente con la empresa Promomedios California (XEHZ) en beneficio de la Ciudad de los Niños de La Paz. Ha participado en las colectas de la Cruz Roja y pasa lista de asistencia en programas de desarrollo comunitario.
De las filas de nuestro Club han salido tres paz-gobernadores, es decir que han sido Gobernadores del Distrito B-9: Dr. Romeo Gamboa Navarro, Carla Félix de Virgen y Gloria Chaidez Villanueva.

Para conmemorar los 70 años de su fundación, el Club de Leones La Paz Fundador, ha preparado un homenaje a su fundador el Gral. Agustín Olachea Avilés en la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres y la celebración de una cena, en donde estarán invitadas las autoridades leonísticas, civiles y militares. Por todo esto felicidades a todos los que integran el Club. Y a todos les decimos gracias.

Vidas Paralelas

Charla sabrosa, amena. Y con destellos de humor, la que el gobernador Carlos Mendoza Davis, sostuvo ayer muy de mañanita  con Eliseo Zuloaga Canchola y Jesús Chávez Jiménez. De lo que se habló y comentó its  off the record … A ver si aguanto la secrecía, ja ja ja… Sea lo que sea, el alcalde de Los Cabos Arturo de La Rosa Escalante es el edil que más se esmeró en la atención a los comunicadores del estado. Sin pichicateces, sin discriminar a nadie, hizo el mejor festejo. Y eso demuestra su sensibilidad política. Y esto contrasta con otros políticos que con el ignorar a los periodistas creen que ya la hicieron. Son estilos y tacañerías. Pero eso sí quieren reflectores de gollete. Allá ellos, como decía mi maestro de periodismo Carlos Morgan Martínez… Y con esto me despido deseando lo mejor de la vida. Y no olviden: hagan el bien. Y sean felices.

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