La cara B / “Echar carrilla”

Hoy pensaba dedicarle el primero de cuatro artículos al programa “Valor Sudcaliforniano” de la Sra. María Elena Hernández de Covarrubias, para darle algunos puntos de vista. Empezaré la próxima semana; no puedo dejar pasar la oportunidad para contestarle a nuestro campirano (que no ranchero) Gobernador a su dicho de ayer. Y comenzaré contando una anécdota.

Hace cuestión de unos seis u ocho meses me tocó acompañar a un importante empresario de Cabo San Lucas, digamos que Alfredo, a visitar San Diego para ver unos asuntos relacionados con las compras para su negocio. Estando allá me invitó a visitar a su amigo, digamos que Jorge, mexicano también, que vive por esos lares; y así nos fuimos hasta la casa de Jorge, que nos invitó a pasar a su jardín para tomarnos unas chelas acompañadas de unas botanas. Acomodados en el jardín, Jorge llamó a su pequeña hija (once o doce años) para que nos saludara. La pequeña estaba jugando con otros dos niños, uno de ellos negro, saltando en un brincolín.

Después de los besos y el saludo, mi amigo Alfredo, empresario de Cabo San Lucas, entiendo ahora que “echando carrilla”, le comentó a su amigo Jorge, mientras le brindaba con la cerveza: “Así que a lo mejor vas a tener un yerno negrito, mi estimado amigo”.

No hubo tiempo a que contestara Jorge; lo hizo su pequeña hija, en una composición en español no muy buena, pero perfectamente entendible; “Señor: Usted habla de Peyton; él es una persona, no es un negrito. Peyton es afroamericano y es mi muy cercano amigo, usted no tiene derecho de hablar así”.

¿Será eso «Valor Californiano»?.

Ese es el problema, Gobernador; la carrilla. La carrilla de sus padres, la carrilla de sus amigos, la carrilla de la escuela (¿que es el bullying sino carrilla a los más débiles?), la carrilla de los medios (lo reconozco). Entiéndalo; su hija la regó, y feo, por la carrilla de la que está rodeada, obviamente comenzando en su casa. Y ayer en su comparecencia no oí su voz pidiendo disculpas, lo oí justificando a su hija, “porque estaban echando carrilla”. Claro, como la hija de Peña Nieto.

La diferencia es que Enrique Peña Nieto si se disculpó, y usted no lo ha hecho. Incluso quiere demonizar a quienes lo publicaron en el ámbito de los medios. ¿Qué quiere?, ¿que le celebremos la gracia de su hijita, porque estaba “echando carrilla”

Está usted jodido. Y ese twitt lo va a acompañar sus próximos tres años. Y como ocurrió ayer, despertará cada vez que algún tema similar salga en medios, como ayer despertó de nuevo el de la hija de Peña Nieto, el de «la prole».

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