La cara B / ASUDESTICO y sus diplomados

Había entre los trabajadores del gremio hotelero un viejo chiste referido a la calidad moral del personal del tiempo compartido: Un padre se suicida al enterarse que su hijo menor, su esperanza en la vida, se convierte en OPC: “Resistí la infidelidad de mi esposa, la drogadicción de mi hijo mayor, las veleidades sexuales de mi hija, visitar en la cárcel a mi otro hijo por sus atracos; esto es superior a mis fuerzas…”. Las gente del tiempo compartido tienen mala fama en todas sus escalas; los OPC son molestos, patanes y desvergonzados, los liners y closers tienen fama de mentir y enredar a los clientes; para ello no hace falta más que acudir a foros de Internet donde los turistas descargan sus frustraciones. Profeco no los pela, y las embajadas mexicanas en Estados Unidos menos. Es increíble que una actividad que genera varios puntos del PIB en México actúe casi en las sombras, con unas regulaciones de risa.

No obstante, es el gremio que en gran parte sostiene el desarrollo turístico en México. ¿Qué sería de Los Cabos sin la derrama de los seiscientos millones de dólares que el mismo ASUDESTICO informa que se vendieron el año pasado? (perdón, es información confidencial, que no se entere el SAT). El tiempo compartido fue el soporte del destino cuando Calderón decretó su guerra contra el turismo, utilizando para ello su famosa gripe porcina. Los Cabos mantuvo sus hoteles casi vacíos, y en la plaza sólo se veían los turistas que habían adquirido anteriormente sus semanas de tiempo compartido.

Aceptando que necesitamos al personal de tiempo compartido, bienvenida su preparación académica. Que nuestras universidades preparen a fondo buenos profesionales es una excelente alternativa, pero que lo haga ASUDESTICO no deja de ser un mal chiste, y me recuerda una película de Mauricio Garcés (Espérame en Siberia, vida mía) donde el Sindicato Unico de Asesinos y Homicidas es el organismo que da los títulos y autorizaciones para poder eliminar a un molesto enemigo. ASUDESTICO es un cártel montado sobre la Autoridad, que ha conseguido con total impunidad maltratar a los visitantes en aeropuerto, calles y esquinas de Los Cabos. Engañando a los turistas en falsas oficinas de información turística, donde los captan para enviarlos a sus presentaciones, no les informan con veracidad y los mandan a donde no quieren ir. Como los OPCs que están a cargo de las falsas oficinas cobran comisión por cada turista (hasta 300 dólares por pareja), ¿qué les importa mentir, engañar y enredarlos, si con una sola pareja reciben más dinero que lo que gana un maestro en una quincena?. Por lo bajito son molestos y desvergonzados, y todos ellos tienen un distintivo común: La credencial ASUDESTICO.

¿Quejas? ¿Dónde? ¿En inglés?

Si queremos adecentar la venta del tiempo compartido, actividad que necesitamos para seguir creciendo y que es imprescindible regular, la iniciativa debe partir del gobierno, Federal (Hacienda, Comercio, Turismo) y Estatal. El Municipio está desbordado y no tiene fuerzas suficientes para someterlos, aunque debería. Ya sabemos cuánto vale al año la plaza de Los Cabos: SEISCIENTOS MILLONES DE DÓLARES. ¿Creen que ASUDESTICO se va a dejar fácilmente?. Nop, ahí seguirá inventando lo que sea necesario para legitimarse.

Pero que por favor se ahorre el ridículo de esta imagen de la Iglesia en manos de Lutero. Sería patético ver a ASUDESTICO dando diplomados de tiempo compartido con la presencia obligada del pobre Rubén Reachi, representando al esposo de “La Nena”.

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