La Bella Durmiente

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El cuento de hadas comienza en un panorama muy hermoso y un futuro encantador con el nacimiento de la princesa, donde todo va bien hasta que aparece la bruja. Tengo la impresión de que el poder judicial de la federación está resultando la bruja del cuento de Peña Nieto; habíamos comenzado un sexenio esperanzador, “Pacto Por México” incluido, con todos los actores políticos en la misma fotografía prometiendo cambios de fondo en la estructura de la educación, de la energía, de la recaudación fiscal; una nueva forma de ver el problema de las drogas, de la inseguridad… En eso estábamos cuando aparecen los jueces y lanzan dos hechizos:

La exoneración de Raúl Salinas de Gortari del delito de enriquecimiento ilícito. Acusado entre otros delitos de haber mandado asesinar a su cuñado José Francisco Ruiz Massieu cuando éste iba en ascenso en la administración de Ernesto Zedillo, y de haberse enriquecido con más de doscientos millones de dólares y cientos de propiedades, ahora resulta que hasta tendremos que pedirle perdón y pagarle intereses. En la memoria de los mexicanos que tenemos más de 30 años sigue viva la conversación con su hermana donde hablan del dinero que se clavó impunemente, y que él mismo reconoce que pertenece al erario. Ya Fox se vió mal cuando los abogados de Raúl Salinas esperaron a presentar y ganar el amparo por el asesinato en su sexenio (dicen los que saben que con la maestra Elba Esther Gordillo de correo entre el ex presidente Salinas y Fox). Llega Enrique Peña Nieto y Salinas declara que su sonrisa ni con cirujía se le va; ¿Ahora Raúl resulta inocente de peculado? El mensaje es claro: robar en México al Estado no tiene costo.

La exoneración, por un tecnicismo, de Rafael Caro Quintero de los delitos de secuestro, tortura y asesinato del méxico-americano Enrique Camarena Salazar, un agente de la DEA que había desbaratado el negocio de marihuana más grande la la historia de México: una cosecha de once millones de kilos de mota cultivados en El Búfalo (Chihuahua), con el aparente apoyo de las autoridades (Secretario de Defensa incluido). Caro Quintero lavaba además ingentes cantidades de dinero con figuras destacadas en el mundo de las finanzas y los negocios de Guadalajara y se relacionaba con lo más granado de la Sociedad, a la cual le embarazó un par de herederas de apellidos respetables. Dejando aparte el tema de la marihuana y los negocios, los hechos nos llevan a que la justicia federal excarcela a un delincuente confeso que contó con todas las garantías procesales de defensa y lo deja escapar por un jalado recurso: la perjudicial equivocó la competencia. Otro mensaje, con lana siempre habrá un tecnicismo que te saque a la calle. Si Caro Quintero secuestró, torturó y asesinó a un agente de la DEA y el caso se cae porque el agente no estaba “acreditado”, ¿porqué no sale también Aburto, el asesino de Colosio, si éste tampoco era funcionario federal? Ahh, no tiene dinero.

¿Cual es la lectura en la calle?, pues que regresó el peor PRI, el que doce años de gobierno panista atarantado había hecho añorar su regreso a la sociedad. Se rompe el encanto y aparecen los malos augurios.

Y lo peor es que pareciera que los operadores del Presidente están perdidos en una maraña de contradicciones, donde se tropiezan entre ellos, mientras les crecen los enanos. ¿Qué le pasa al Procurador que no se entera lo que está pasando en los juzgados? Pareciera que le está fallando gacho su equipo jurídico.

Necesitan arreglar el tema judicial, y urge. Los juzgados mexicanos son una maraña de reyezuelos que cobran tributos, y donde la justicia actúa por el único impulso del dinero. Peña Nieto debe moverse en esa dirección y rápido, pues de otra forma cualquier esfuerzo modernizador chocará con un mundo judicial corrupto y aislado, que mantiene inocentes en la cárcel y culpables en la calle, a medida de sus recursos. Casinos que funcionan bajo amparo, autos chocolate con amparos, obras ilegales con amparos y la lista es interminable.

Lo de la ‘Reforma Energética’ parece enredarse en horas, y amenaza con dividir la sociedad. Hablar de privatizaciones cuando el principal corruptor de la mayor privatización de la historia del país anda en la calle con sonrisa que ni la cirujía se la quita y su hermano, Mr. 10%, exonerado de sus corruptelas, es pésimo mensaje a la sociedad. ¿Nuevos Carlos Slim, nuevos Salinas Pliego? ¿Gasolinas y electricidad más caras a costa de los mismos? ¿No tenemos suficiente ya con nuestros teléfonos ratones y los bancos gachupines agiotistas?

En lo que estaríamos de acuerdo casi todos es en un sistema de justicia federal eficiente, que empezara a poner las cosas en su sitio. Mejor limpiamos la casa y luego cambiamos los muebles.

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