Blanco y Negro

El 10 de mayo recordé a mi madre, Guadalupe Magallanes, que perdí hace muchos años.

Y vino a mi memoria el recuerdo de un “convenio” que hicimos de relaciones diplomáticas, francas y amigables.

Pues han de saber que mi querida madre me pegaba, por lo menos, una vez cada hora. Así era de travieso y malmandado.

Así que un día le propuse hacer las paces, nos dimos la mano, y fue la última vez que me pegó. Tenía yo, entre 9 y 10 años.

Con el tiempo me convertí en su confidente, posición que ocupe hasta su muerte. Un recuerdo eterno para mi señora madre (algunos dicen que nunca tuve).

Del ingeniero Félix Agramont tengo muchos recuerdos. Narraré dos. Eran los tiempos de la elección interna para gobernador.

Y al mismo tiempo, se desarrollaba un campeonato mundial de futbol. Pensando en los nombres de políticos locales, le pregunté quién era su favorito.

Brasil, me respondió con una sonrisita pícara. Y en aquellos tiempos también se estaba conformando su equipo de trabajo.

 Y del gabinete, qué nos puede decir, le pregunté. Y me respondió: Es un mueble, que va en el comedor, y que sirve para guardar los cubiertos. Descanse en paz mi amigo del alma.

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